Silvana Estrada: un viaje musical hacia el fondo del corazón

La conexión con el público fue constante desde el minuto cero; Silvana se mostró humilde y agradecida, lo que creó un ambiente de cercanía que hizo sentir al público parte de una misma historia.

octubre 24, 2024

Alejandra Mar @alejandra.mar

Con cuatro conciertos en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo de Bogotá, (una fecha el pasado 26 de agosto y tres noches seguidas a finales de octubre), Silvana Estrada cerró un ciclo de presentaciones que no olvidaremos. Su voz excepcional, su dulzura y humildad enmarcan un talento tan conmovedor que se vuelve refugio ante el dolor y el miedo que como humanidad nos rodea. La artista mexicana, con una sensibilidad única, logró emocionar a un público ávido por escucharla y creó una velada íntima, sensible y muy auténtica.

Desde el primer acorde, Silvana evocó memorias y sentimientos profundos. “Pasar la vida entera mirándote a los ojos” resonó como un mantra en el teatro que seguía con emoción sus interpretaciones. Su conexión con un público afectuoso la hizo llenar de sorpresas la noche con reinterpretaciones de canciones como La tierra del olvido de Carlos Vives. También ofreció una cálida y potente interpretación de Aguacero de mayo, de Totó la Momposina, que resonó como un canto a la tierra y las tradiciones colombianas.

Alejandra Mar @alejandra.mar

En un momento especialmente emotivo, compartió otra sorpresa, donde evocó canciones que han estado en su mente desde la infancia, llenando el aire con nostalgia y emotividad. Su versión del clásico de Manu Chao, reversionado por ella como Clandestina, es muestra de su interés por la música con un sentido político ante la injusticia, así como de su capacidad para reinventar lo conocido e inyectarle su estilo personal.

La noche incluyó momentos de profundo silencio, como cuando se organizó con su trío para interpretar a capela el clásico bolero La barca. La entrega de la artista y la intimidad del momento hicieron que el tiempo pareciera detenerse, dejando al público sumido en una atmósfera propicia para imaginar futuros más dulces y brillantes.

Entre las joyas de la noche, una canción inédita titulada Las luces fue pedida por la audiencia y entregada con generosidad por Silvana, con versos que rezaban: “Y yo que no soy más que un mar de dudas, que sola con mis sombras me tropiezo, te canto como un pájaro en la bruma y todo lo que fuimos lo lamento”.

El cierre del concierto llegó con Tenías que ser tú, una pieza esencial en su repertorio y que originalmente es interpretada en conjunto con el dueto mexicano Daniel, me estás matando. La energía de este tema final encarnó la esencia de la noche: una celebración de la vida, la suavidad y la melancolía, como una invitación para soñar y seguir adelante.

Felipe Martínez @felipemartinezu

LAURA VÁSQUEZ ROA

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