RÜFÜS DU SOL: “La gente está descubriendo por qué la música electrónica genera un impacto emocional tan fuerte”

Antes de presentarse en Buenos Aires el martes 17 de mayo, el trío australiano habló con Rolling Stone sobre el premio Grammy que ganaron y cómo prepararon su show en vivo durante la pandemia

Por  YUMBER VERA ROJAS

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Rufus du sol
El trío australiano se presenta en Mandarine Park el martes 17

Gentileza Estamos Felices

“Este nuevo show en vivo es más grande, mejor y emocionante”, advierte el baterista de RÜFÜS DU SOL, James Hunt, desde Río de Janeiro. El trío de música electrónica australiano (con residencia en Los Ángeles) vuelve a la Argentina, tras su paso por el Lollapalooza local en 2019, para presentar su aclamado álbum Surrender (2021) este martes 17 de mayo en Mandarine Park. “Profundizamos más que nunca en el espectáculo en vivo y en la creación de un viaje que es realmente dinámico”, describe el músico, cuyo grupo compartirá fecha en este desembarco porteño con el productor y DJ berlinés Monolink. Y además añade: “Si bien la pandemia fue difícil para nosotros, le sacamos provecho construyendo esta performance y aprendiendo los temas del nuevo disco”. 

A propósito de esto último, vienen a la Argentina a pocas semanas de haber ganador el Grammy en la categoría “Mejor grabación de dance / electrónica”, gracias a su single “Alive”. ¿Los tomó por sorpresa este premio?  

Aún se siente muy surrealista pensar en el hecho de que ganamos un Grammy. “Alive” (primer single de Surrender) es realmente importante para nosotros. Fue como un manifiesto perfecto para volver al ruedo, tras tanto tiempo de inactividad. Creíamos mucho en la canción, y definitivamente merece el reconocimiento que recibió. Pero, al mismo tiempo, no esperábamos ganar debido a que estábamos en la misma categoría con artistas que amamos como Caribou, James Blake y otros nombres bien conocidos en la música electrónica. Estoy muy orgulloso de nosotros y del equipo. 

El rubro por el que fueron premiados es uno de los más nuevos del Grammy, lo que demuestra que la legitimación de la música electrónica por parte de la industria musical ha sido difícil. O más bien lenta. El punto de inflexión recién sucedió cuando Daft Punk arrasó con las estatuillas en 2014. ¿Por qué creés que al género le costó tanto ganar espacios en el mainstream?

La música electrónica tiene un desarrollo reciente en el mainstream. Desde hace 10 o 15 años, se volvió más conocida y la gente está descubriendo por qué genera un impacto emocional tan fuerte. Se trata de una forma de escapismo que nos atrae. Como cuando estás en una pista de baile, y estás perdido en la música. Hay cierto elemento hipnótico que no está presente en muchos otros géneros. También la tecnología a través de la cual se hace tiene infinitas posibilidades. Nos encanta jugar con sintetizadores, y la idea de cortar audio con computadoras es infinitamente divertida y creativa. 

En contraste con sus otros tres discos de estudio, ¿cómo plantearon este repertorio antes de entrar a grabarlo? 

La pandemia nos ayudó a respirar un poco. Nos habíamos perdido en el torbellino de las giras, y esta pausa nos permitió hacer un balance y mirar dónde estábamos parados. Ese reseteo se filtró inherentemente en la forma en que nos acercamos a componer este álbum. Durante la cuarentena, viajamos a Joshua Tree (California) para terminar de escribir las canciones. Y lo que debió durar dos semanas, derivó en un viaje de escritura de dos meses y medio. Creo que estar en un paisaje extraño, tan estéril para nosotros en lo visual, nos ayudó a mirar hacia adentro. 

¿En qué están inspiradas las letras? 

El disco es una suerte de diario. Habla sobre ese nuevo comienzo, las prioridades y el redescubrimiento de nuestro amor por crear música. 

¿Sienten que estas canciones siguen girando musicalmente en torno a ese dance alternativo que los caracteriza? 

El espectro emocional involucrado en eso es exterior. En Surrender hay momentos oscuros y catárticos, pero también están los de euforia y esperanza. En la producción del disco, tratamos de capturar más texturas y profundidad. Quisimos que las cosas sonaran envejecidas, gastadas y crujientes porque estábamos experimentando con nuestro carácter. Lo tomamos como una prueba de fuego con la intención de descubrir la luz, y eso es muy hermoso cuando la capturan no solo la producción, sino también los sintetizadores. 

Tomando en cuenta que practican una electrónica vocal, al momento de hacer sus temas en qué piensan primero: ¿en la música o la letra?

La música es lo primero, y por ende las melodías vocales, los ritmos y los acordes. 

¿Los tres intervienen en el proceso compositivo? 

Cuando estamos en el estudio, todos aportamos algo. Nadie está asignado a un área específica, pero también tenemos nuestras fortalezas. En primer lugar, buscamos un sentimiento. Una vez que lo encontramos, profundizamos en la letra. Tyrone (voz y guitarra) se volvió hábil al momento de encontrar rápidamente una identidad lírica. A veces chocamos con una canción que puede sonar enfermiza, pero él tiene la capacidad de remontar lo que parece imposible. Mientras que Jon (teclados) y yo nos abocamos más a la producción y a la perfección de los ritmos. 

Yendo a la praxis, ¿podés revelar la concepción de temas como “Alive”?

“Alive” fue uno de los primeros que inventamos para el disco. Una noche, Jon y yo le mostramos a Tyrone la canción “Anvil”, de un artista llamado Lorn. Estéticamente, fue inspiradora. Como si los sonidos quisieran salir de los parlantes, y en su intento eran borrados. Lo dejamos a Tyrone en el estudio, y volvimos al día siguiente y nos presentó un boceto emocionante. Algunas de las partes de esa letra siguen presentes en la versión actual, y las adornamos con alusiones a artistas que nos gustan como Moderat y Bicep. 

¿Cómo fue en el caso de “On My Knees”? 

En “On My Knees” tratatmos de divertirnos haciendo un techno jam nocturno. En 2021, cuando estábamos terminando el disco, se nos ocurrió meter algo más blues rock. Tenía más actitud, y nos sumergimos en ese sentimiento y lo hicimos más oscuro y melancólico. Luego vino la idea de hacer referencia a “Everything is in Its Right Place”, de Radiohead. Hasta quisimos procesar las voces de Tyrone como las de Thom Yorke. 

Por lo que contás, la alusión es una de sus herramientas. 

Es parte de nuestro proceso al intentar descubrir la identidad de la canción. Una vez que la encontramos, es fácil terminarla. Cuando en 2018 compusimos “Wildfire”, no pudimos dar con su carácter. Pero luego de hacer alusión a “Hurt”, de Nine Inch Nails, se volvió cruda, visceral y ácida. Definitivamente, escuchamos mucha música al momento de hacer un disco.