Reencuentros fantásticos

Animales fantásticos y dónde encontrarlos, la nueva película del universo de Harry Potter, trae de vuelta la magia con un elenco de primera y la chispa de siempre

Por  IGNACIO MAYORGA ALZATE

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Fotografía por Jason Bell

Es un jueves como cualquier otro y, sin embargo, el mundo mágico está preparado para hacer uno de los anuncios más importantes del año. En un múltiplex de Bogotá, indiferentes a las miradas curiosas de los muggles, cientos de seguidores de la saga literaria mejor vendida de la historia, se reúnen sin poder ocultar la emoción en sus rostros. Identificados por su filiación a las cuatro casas del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería (Gryffindor, Ravenclaw, Slytherin y Hufflepuff), los asistentes a un evento para los fans del mundo mágico ideado por J.K. Rowling hace casi 20 años y convocado por Warner no pueden ocultar su emoción. En simultáneo —a través de la magia de Internet— diversos múltiplex del mundo están conectados y expectantes a las noticias sobre Animales fantásticos y dónde encontrarlos, una película derivada de la exitosa franquicia de Harry Potter, un fenómeno literario que le devolvió a una generación el placer de la lectura y la capacidad de soñar con la posibilidad de ser únicos y especiales, de ponerse en los zapatos de este héroe singular para darles otra vez sentido a los valores del amor y de la amistad. 

Los asistentes bogotanos agitan sus varitas mágicas y se apresuran a la sala cargados de palomitas, gaseosas, capas y escobas por los pasillos de los cines. El recinto está abarrotado de personas de todas las edades, a quienes la espera de cinco años desde la última entrega de una película de la franquicia tiene ansiosos. Los fanáticos hablan en voz alta, se carcajean, se siente como si finalmente estuvieran en una zona franca para dar rienda suelta a una pasión profunda. Después de todo, el universo ideado por Rowling se ha convertido desde hace dos décadas en el refugio favorito de grandes y chicos. En Nueva York, Roma, San Paulo y otras ciudades el fenómeno es similar: más de 12 capitales están conectadas a la señal en vivo de lo que sucede en Londres y Los Ángeles, en donde el elenco de esta nueva serie de películas se sienta a discutir sobre sus experiencias en el set y su aproximación al mundo mágico de “el niño que vivió”. 

Poco más de un mes antes del estreno de Animales fantásticos los actores Eddie Redmayne, Colin Farrell, Katherine Waterston, Dan Fogler, Alison Sudol y Jon Voight se reunieron con el director David Yates y el productor David Heyman para discutir la génesis y realización de esta fantástica empresa. Poco antes de dar por terminado el foro, la misma J.K. Rowling fue recibida con más entusiasmo que cualquier ganador del Oscar y dio a la emocionada audiencia londinense, y a todos quienes se unían a través de Facebook al masivo evento, un sorpresivo anuncio que se convirtió en una enorme noticia en el mundo del entretenimiento: “Estábamos haciendo unas sesiones de guion el otro día y puedo decirte que siempre supimos que sería más que una película”, adelantó. “Dijimos una trilogía como para marcar la posición, pero ahora hemos creado más trama y estamos bastante seguros de que serán cinco películas”.

En 2001, después de haber terminado de escribir la cuarta entrega de la serie de Harry Potter, El cáliz de fuego, J.K. Rowling decidió escribir el manual Animales fantásticos y dónde encontrarlos, uno de los libros de texto que Harry, Ron y Hermione tienen que leer durante su primer año en Hogwarts, según La piedra filosofal. Rowling, quien ya había venido trabajado extensamente el tema de las criaturas fantásticas de su mundo mágico, decidió escribir este libro con 75 entradas sobre animales, monstruos y seres alados que nacieron de su inventiva o de su revisión del folclor europeo. y donar la mayor parte de los ingresos a la fundación Comic Relief, que beneficia a niños pobres alrededor del mundo. Parte de esta fauna mitológica terminó apareciendo en los libros y películas de la saga, aunque a muchas de estas criaturas solo podremos conocerlas a través de esta nueva película. Escrito como un manual de texto, con anotaciones y garabatos de los tres inseparables amigos de Gryffindor, Animales fantásticos fue publicado bajo el seudónimo de Newt Scamander, un supuesto magizoólogo nacido en 1897, perteneciente a Hufflepuff y cuyo interés en las criaturas mágicas le venía de ver a su madre criar hipogrifos durante su infancia. Ahora, 15 años después, Scamander se cristaliza en un filme bajo la piel de Eddie Redmayne, ganador del Oscar por La teoría del todo en 2014.  

COLIN FARRELL se interpondrá en el camino de Newt Scamander en su papel de Percival Graves, un auror norteamericano. JASON BELL/ WARNER BROS. PICTURES

En 2013, a través de su página oficial de Facebook, J.K. Rowling anunció que llevaría sus talentos a la pantalla grande. La autora inglesa aseguró a todos los fans de la comunidad mágica que escribiría su primer guion para la adaptación fílmica de su libro de 2001, la primera parte de una nueva serie derivada del universo de Harry Potter. “Pensé que sería divertido, pero la idea de ver a Newt Scamander, el supuesto autor de Animales fantásticos, creado por alguien más me era difícil”, dijo la escritora en ese momento. “Habiendo vivido tanto tiempo en mi universo fantástico, quiero protegerlo y ya sabía mucho sobre Newt. Como saben los fans más extremos de Harry Potter, el personaje me gustaba tanto que incluso casé a su nieto, Rolf, con uno de mis personajes favoritos de la serie de Harry Potter, Luna Lovegood”.

En aquel momento Rowling llamó a la película una “extensión del mundo mágico” y añadió que estaría llena de leyes y costumbres de una sociedad mágica secreta que les sería familiar a los fans de los libros y películas. Por ese entonces solo se sabía que la historia se llevaría a cabo en la ciudad de Nueva York durante 1926, un momento que, según supo el público después a través de los adelantos del filme, los ciudadanos del mundo mágico se veían amenazados por el rechazo de la sociedad muggle o no mago (como se les llama al otro lado del Atlántico). “Siempre dije que solo volvería al mundo mágico si tenía una idea que realmente me emocionara, y esta es”, añadió Rowling en 2013. 

La siempre prolífica autora, debutando como guionista, encontró el tiempo de desarrollar un guion para un largometraje de dos horas mientras continuaba su labor como novelista. A quienes han seguido el ritmo de trabajo y entrega de las novelas de Harry Potter quizás no les sorprenda la velocidad de producción de Rowling, pero no sobra comentar que, adicionalmente al guion y supervisión de Animales fantásticos, la autora inglesa presentó desde el momento de este anuncio tres libros más del universo Potter y tres novelas de la serie para adultos de Cormoran Strike (bajo el seudónimo de Robert Galbraith), además de auxiliar a Jack Thorne con la obra de teatro de Harry Potter y el legado maldito, también de este año. “Ella aprende muy rápido, diría, y es muy prolífica”, explicaba David Yates, director de Animales fantásticos así como de las últimas cuatro adaptaciones fílmicas de Harry Potter, durante un encuentro para medios celebrada en Los Ángeles a mediados de este año, meses antes del evento con fans organizado por Warner. “Pero también creo que tiene habilidades que un gran guionista no tiene, porque es J.K. Rowling y domina sus características como novelista. Realmente es una persona notable: es prolífica, pragmática y carece de toda vanidad, lo cual es extraño para una persona tan sobresaliente”. 

Una vez estuvo lista la historia y Rowling había definido el carácter del personaje principal de su épica mágica, además de quiénes lo acompañarían en esta nueva historia, empezó el proceso de casting. La elección del director no tenía discusión, después de todo Yates había dirigido las últimas cuatro entregas de la historia del niño sobreviviente, las más exitosas a nivel de taquilla. “Me quedé porque me divierto mucho haciendo esto. Hay un montón de gente asombrosa al frente y detrás de la cámara, somos como una familia”, explica Yates. “Después de hacer las primeras dos películas, hubiera roto mi corazón ver a alguien más terminarlas porque ya estaba muy involucrado”.

“Y luego David [Heyman, productor de la cinta] me mandó el guion cuando estaba trabajando en Tarzan”, continúa Yates. “Lo leí y me enamoré. Era realmente una continuación encantadora, hermosa e interesante de ese mundo que Jo [Rowling] ha creado y se sentía muy fresca y nostálgica al mismo tiempo”. Con la historia lista, era necesario encontrar una persona que se adaptara a las especificidades de Newt Scamander. Eddie Redmayne acababa de hacerse con el Oscar por La teoría del todo y había finalizado la filmación de La chica danesa, producciones que lo convertirían en uno de los actores jóvenes más cotizados del cine moderno, además de demostrar esa timidez y extrañeza que se buscaba para el silencioso mago inglés. “Interpreto a Newt Scamander que es un magizoólogo autoproclamado. Me encanta, es un personaje extraño, se lleva mejor con sus criaturas que con los seres humanos”, explica sobre su personaje Redmayne. “Tienes la percepción de que está algo dañado por las personas y tiene este maletín en el que puede descender y estar con sus criaturas. Hay como un amor por la soledad, no está muy dispuesto a abrirse y compartir con la gente. Y, a través de la película, se encuentra con personas igual de apasionadas e igual de excéntricas y empieza a crear conexiones”.

EDDIE REDMAYNE: la magia del Oscar. JASON BELL/ WARNER BROS. PICTURES

El anuncio de su participación en la película se hizo en junio de 2015, junto a las personas que se le unirían en su aventura neoyorquina: Jacob Kowalski (interpretado por un adorable e ingenuo Dan Fogler) y las hermanas Tina y Queenie Goldstein (Katherine Waterston y Alison Sudol). “Eddie es un actor lleno de sentimiento. Y luego construimos el mundo alrededor de él. Apenas tuvimos a Eddie fue un proceso de llevar a las personas a que trabajaran conjuntamente, de ver quién interactuaba mejor con él”, explica Yates. El personaje antagónico, Percival Graves, recayó sobre los hombros de Colin Farrell. 

En diciembre de 2015 el mundo conoció el primer adelanto oficial de la película. En el clip de casi dos minutos empezaba a tejerse la trama de la complicada aventura en la que se verá envuelto Newt Scamander cuando, durante una breve parada en Nueva York en su viaje alrededor del mundo para encontrar criaturas mágicas, el contenido de su equipaje —un anodino portafolio de cuero gastado lleno de bestias fantásticas— se escapa en medio de la incipiente metrópoli, poniendo en peligro el mundo mágico y el de los no magos. Estos últimos, además, han emprendido una nueva cacería de brujas liderada por Mary Lou Barebone (una fanática no mago de mente cerrada interpretada hasta la histeria por Samantha Morton), razón por la que los portadores de varitas deben ser especialmente discretos. El desafortunado suceso con el maletín de Scamander llevará al tímido mago a involucrarse con Jacob Kowalski, un no mago de modestas ambiciones, y con las hermanas Goldstein, quienes procurarán ayudar a recuperar las criaturas del mago inglés. Percival Graves, el misterioso personaje que interpreta Colin Farrell, apretará todos los botones de Scamander al considerar sus acciones peligrosas tanto para el mundo mágico como para la sociedad normal en su labor de Director de Seguridad Mágica para el Congreso Mágico de los Estados Unidos de América, el equivalente al Ministerio de la serie de Potter. Los demás detalles solo podremos descubrirlos viendo la película.

A la luz de un fenómeno creciente en el ámbito cinematográfico que pareciera denotar una crisis de historias en Hollywood, quizás resulte pertinente preguntarse por el valor de una película como Animales fantásticos, que es evidentemente heredera de una exitosa saga a nivel de taquilla y de impacto cultural y que, a diferencia de sus predecesoras, no es una adaptación de un libro, sino que nació directamente para la pantalla grande. Cada vez más reaparecen historias y personajes familiares en las historias del cine: de Jurassic World a El despertar de la fuerza y pasando por las muy extensas franquicias del universo Marvel que suman ya siete entregas de los X-Men (más tres filmes derivados centrados en el huraño personaje de Hugh Jackman), tres de Iron Man y dos historias de los Avengers, y otra agendada para estrenarse en 2018. Y es que cualquiera desconfía cuando un libro mínimo como El Hobbit termina convirtiéndose en una trilogía fílmica que parasita el éxito de El señor de los anillos.

Cada vez más las grandes productoras favorecen estos elementos nostálgicos, estos objetos, personas y situaciones que ya conocemos para generar en los espectadores una respuesta emocional precisa, la nostalgia, en vez de ofrecernos una trama dramática fuerte e inteligente. La primera película de Harry Potter se estrenó hace 15 años, cultivando una fanaticada inmediata que hoy día debe estar en la mitad de sus 20 o principios de los 30 y que cada día se convence más de que el mundo de elfos domésticos, pinturas encantadas, castillos laberínticos, aves fénix y basiliscos existe solo en el territorio de la ficción, lejos de la monótona jornada laboral de 8 a 5, de los pagos de los servicios públicos y del hacinamiento en el transporte público. “Los libros de Harry Potter y su universo son algo con lo que una generación fue criada y ya están en nosotros”, explica Sudol. “Yo crecí leyéndolos, desde que era joven y, como también tenía una banda, leí el último en el bus de la gira cuando estaba a mitad de mis 20. No podía estar más feliz. Fue muy triste cuando acabé de leerlo porque, como todos, pensé que este era el final de este mundo”. Su sensación, como explica, fue recibida de igual manera por millones de fanáticos alrededor del mundo, acrecentando esta nostalgia cuando la última película llegó a su fin en 2011. Era como si, de alguna manera, con la muerte de quien no debe ser nombrado una parte de nuestra infancia, y con ella nuestra inocencia, hubiese acabado para siempre.

FICTICIA RIVALIDAD La rápida amistad entre actores favoreció la realización del filme. JASON BELL/ WARNER BROS. PICTURES

En ese sentido, es lícito desconfiar de esta nueva franquicia que inicia de la misma manera que era lícito desconfiar de los tres primeros episodios de Star Wars que dieron inicio a una franquicia interminable y agotadora de mercancía, series derivadas para Cartoon Network y, más recientemente, una saga inagotable de películas a cargo de los estudios Disney. “Ahora recibimos el regalo de tener otra historia suya, pero es nueva”, explica Sudol. “No intenta replicar lo que ya amábamos, porque no puedes duplicar eso que ya era perfecto”. Quizás la actriz no se equivoque y Animales fantásticos inicie un nuevo ciclo honesto de largometrajes para jóvenes y adultos, para aquellos que ingresan por primera vez al mundo mágico y para aquellos que regresan a él con el cansancio cínico del adulto, ansiosos de volver a encontrarse con el niño que encontraba un sentido en el mundo, aunque estuviera lleno de trolls, hechizos y pociones. 

Tal vez las franquicias, como la que ahora inicia derivada del universo compartido de Harry Potter, no son necesariamente malas. En este caso podría ser incluso lo contrario: cuando las cosas se hacen bien, películas como Animales fantásticos construyen comunidades interpretativas y fomentan el fortalecimiento de vínculos sociales en un mundo en el que el aislamiento se ha convertido en la norma. Cuando las referencias que evocan un sentimiento nostálgico no son un sustituto para personajes fuertes y una buena historia, ellas pueden darle más sentido al drama, al mismo tiempo que la historia puede continuar erigiéndose como una pieza emocionante por sí misma.

Esta historia, además, se antoja absolutamente necesaria a la luz de un mundo cada vez más problemático y lleno de caos. “Algunas películas están hechas para provocar, otras están para resaltar algún tipo de enfermedad social y otras están hechas para proveer un escape realmente entretenido”, explica Colin Farrell. “No digo esto para menospreciar estas películas, porque creo que algo fantástico del trabajo de David Yates es el escapismo. Está en lo que crea J.K. y lo que hace David es que llega y lo transforma en imágenes visuales a través de la interacción humana. Porque la verdad, las películas de Harry Potter tratan de ese viaje de niño y niña a hombre y mujer, son sobre la amistad y esas cosas que han estado reinventando durante siglos y que nos han confundido durante años”. Después de todo, como al final del último adelanto de la película, de eso se trata: de poder escapar por unas horas de las noticias políticas del mundo, de permitirnos volver a ese momento emocionante de años atrás cuando conocimos la historia de Harry por primera vez o de emocionarnos al debutar en el mundo mágico de la mano de Newt Scamander, de decir, como Jacob Kowalski mientras mira con anhelo un atardecer: “Quiero ser un mago”. Al final, no se necesita mucho más para sonreír de nuevo.