¿Quién es Jacques Audiard y por qué este francés se atrevió a hacer un musical sobre un criminal mexicano transgénero?

Jacques Audiard, el director de Emilia Pérez reflexiona sobre su amor por el cine, sus influencias artísticas y las temáticas sociales que aborda en su filmografía.

enero 28, 2025

Cortesía de Festival de San Sebastián

Antes de ser uno de los directores más odiados en las redes sociales, el parisino Jacques Audiard, es (y sigue siendo) un aclamado director, guionista y editor. Hijo del célebre cineasta y dialoguista Michel Audiard, ha forjado una carrera que combina con maestría el cine de género con un enfoque autoral, caracterizado por una puesta en escena estilizada, relatos sofisticados, violentos y compactos, así como personajes complejos y salvajes. Entre sus múltiples galardones se destacan tres premios César al mejor director, la Palma de Oro en Cannes 2015 por la cinta de migración y venganza Dheepan y el Premio del Jurado en el mismo festival en 2024 por el musical Emilia Pérez.

Audiard debutó como realizador en 1994 con Mira a los hombres caer, que obtuvo el César a la mejor ópera prima. Desde entonces, su filmografía ha explorado temas como el conflicto interno, las relaciones humanas, la migración y la lucha por la identidad, como se refleja en las obras De latir mi corazón se ha parado (2005), Un profeta (2009), un magistral drama carcelario que le valió nueve César, el doloroso drama romántico De óxido y hueso (2012) y The Sisters Brothers (2018), un western en inglés (idioma que no habla) protagonizado por John C. Reily, Joaquin Phoenix y Jake Gyllenhaal. Audiard es reconocido por los cinéfilos por su rigor técnico y artístico, y más allá de los comentarios hostiles y los memes malintencionados realizados por aquellos que poco o nada saben sobre su cine, es una figura clave del cine contemporáneo francés y una voz innovadora que trasciende fronteras.

ROLLING STONE: Gracias, Sr. Audiard por estar con nosotros. Es un placer tenerlo aquí, además en una cinemateca, un lugar que evoca tanto del cine que ama y que ha creado.

JACQUES AUDIARD: Gracias a ti. También es un placer para mí estar aquí en una cinemateca, un lugar tan simbólico para quienes amamos el cine.

RS: Su padre fue Michel Audiard, uno de los grandes guionistas del cine francés de los años 60 y 70. Me interesa saber cómo fue su experiencia con él y, además, en qué momento descubrió su amor por el cine.

JA: Con mi padre tenía más una relación literaria que cinéfila.  Él pertenecía a una generación de franceses que se convirtieron en guionistas porque sabían escribir, no tanto porque les encantara el cine, sino más bien porque les fascinaba la literatura. Mi papá empezó como novelista, escribía novela negra en los años 45 o 47.

La relación que tuve con él fue sobre todo la de un gran consejero para mis lecturas, y esa relación la mantuvimos hasta el final. Esto no significa que no me permitiera descubrir ciertas películas, pero realmente me guió hacia el descubrimiento de la literatura. Yo estudié literatura, letras, y creo que mi amor por ese campo viene de ahí.

Ahora bien, el amor por el cine diría que me pasó a los 15 o 16 años. Gran parte de mi infancia la pasé en internados —o sea, en la cárcel prácticamente— y cuando salía de ese “internado-cárcel” estaba en París. París era un lugar donde podías ver en un fin de semana 10 películas entre la cinemateca y otros lugares.

Fue desde ese momento que empecé, primero, a ver muchas películas y, luego, a amar de verdad el cine, hasta que me puse a grabar en Super 8. Y así empezó todo. Iba mucho a la cinemateca. Era la época de Henri Langlois. Él daba clases los sábados, proyectaba una película, y la sala estaba llena. Quince minutos después de que comenzara la película, cortaba el sonido y decía: “El cine no necesita palabras”. Ese tipo de experiencias realmente marcaron mi formación como cineasta.

Baxter (Cortesía de Fox Lorber)

RS: Hablando de sus comienzos como guionista, ¿hay algún proyecto que recuerde con especial cariño? Yo recuerdo mucho la cinta Baxter con ese Bull Terrier perverso y mi padre amaba la película de acción El profesional con Jean Paul Belmondo 

JA: ¡Ah! ¡Baxter! ¡Sí! ¡Qué bueno que la recuerdes! Sí, efectivamente, hay uno que me gusta mucho. Escribí un guion junto con mi padre titulado Mortelle Randonnée (Una mujer inquietante), protagonizado por Michel Serrault e Isabelle Adjani. Mi hermano había fallecido recientemente, y ese proyecto lo hicimos juntos, como padre e hijo. Fue un trabajo muy significativo para mí.

Una mujer insignificante (Cortesía de CCFC)

RS: Encuentro en su trabajo una fascinación por los géneros cinematográficos, especialmente los norteamericanos: el western, el melodrama, el drama carcelario, las road movies, incluso el musical. ¿De dónde surge ese amor?

JA: Sí, hay un gusto por los géneros, pero también por el cine italiano y el nuevo cine alemán, que fueron fundamentales para mí en París. Además, siento un gran amor por el cine mudo en blanco y negro, especialmente por Fritz Lang. Soy un producto de todas estas influencias. Es cierto que el nuevo Hollywood de Martin Scorsese, Brian De Palma y otros fue una influencia importante, pero también estaban las películas japonesas. Fue un crisol cultural que me nutrió mucho.

Mira a los hombres caer (Cortesía de Pan-Européenne Editions)

RS: Usted trabajó con el actor Mathieu Kassovitz en Mira a los hombres caer, quien luego dirigiría El odio, una de las mejores películas francesas de los noventa.  Encuentro similitud entre el cine suyo y el de Kassovitz.

JA: Bueno, aunque es cierto que trabajé con Kassovitz como actor, gran persona por cierto, la verdad creo que nuestro estilo es muy distante…  

Un profeta (Cortesía de Sony)

RS: Sin embargo, en sus películas, como Un profeta y Deephan se exploran temas relacionados con la migración y personas que viven fuera de su contexto de origen como en el cine de Kassovitz ¿Cómo surgió ese interés?

JA: Bueno, creo que soy un prototipo del cinéfilo francés. Pero muy pronto sentí —la palabra puede no ser la correcta— algo narcisista en el cine francés que no me satisfacía. Una película como Un profeta surgió porque no podía más con los elencos franco-franceses.

Las películas que veía no tenían nada que ver con lo que pasaba en mi calle, con lo que estaba viendo bajo mi casa. Por eso me interesaron personas de origen árabe, corsos, personas que hablan mi idioma pero de manera distinta. Quería reflejar esa diversidad.

Deephan (cortesía de IFC)

RS: Ha trabajado en varios idiomas que no habla, como el tamil, el español y el inglés. ¿Cómo aborda estos proyectos?

JA: Para mí, trabajar en un idioma que no hablo es una experiencia musical. Un diálogo puede reducirse a una especie de ritmo sonoro. Me encanta esa dimensión. Cuando trabajo en francés, no estoy tan atento a la musicalidad del idioma, pero en otros lenguajes, sí. Eso me permite crear desde otro lugar. En otros idiomas, el ritmo y la sonoridad adquieren protagonismo.

Emilia Pérez (Cortesía de Netflix)

RS: En su proyecto más reciente, Emilia Pérez, se enfrentó a críticas fuertes y hostiles, especialmente en México. ¿Cómo maneja este tipo de reacciones?

JA: Entiendo las críticas, aunque siento que algunas son desinformadas o demasiado agresivas, producto del impacto de las redes sociales. Cuando hice Emilia Pérez, no quise hablar mal de nadie ni monetizar el dolor ajeno. Lo que intenté fue plantear buenas preguntas sobre temas relevantes. Por ejemplo, en 2014, 40 estudiantes desaparecieron en México, algo que en Francia se olvidó rápidamente. ¿Se me reprocha no haberme olvidado de estos hechos o de hablar mal de ellos?

Lo que los mexicanos saben y viven, Francia no lo sabe, Inglaterra no lo sabe, Italia no lo sabe. Entonces, si una película tiene la ambición de plantear algunas buenas preguntas – las respuestas no sé – pero por lo menos plantear unas buenas preguntas me parece importante. Ahora, yo no hago películas para herir a la gente, yo no le he dedicado 4 años de mi vida a herir a la gente. No dudo que haya críticas que formular acerca de mi película, todas mis películas anteriores se criticaron también. Pero lo que es terrible es o bien las palabras que se usan o los juicios desinformados. Esto sí me parece triste. 

Yo hubiera podido haber hecho Emilia Pérez en otro país de América Latina o la hubiese podido hacer en varias partes diferentes. Lo que quería era hacer una ópera en español. No quería que fuera en inglés ni en francés. Hubiese sido una idiotez, pero pudiese haber tenido lugar en el sur de Italia o en el sur de Francia probablemente también. México no tiene el monopolio de la violencia ni del narcotráfico.

El problema, sabes, es el horrible efecto de las redes sociales. Entiendo que haya críticas hacia mi película, pero lo que me parece triste es el uso de palabras hirientes o juicios sin información. No hago películas para herir, sino para comunicar.

Óxido y hueso (cortesía de Sony)

RS: Creo que más bien su cine es sobre el dolor. 

JA: Sí. Tienes razón. 

RS: En sus películas también hay una reflexión sobre el machismo y el patriarcado. ¿Cómo ve este tema en el contexto actual?

JA: Creo que son temas importantes. Emilia Pérez es un ejemplo. Exactamente es una película sobre el machismo, el patriarcado y la violencia masculina. Esa es una fatalidad. ¿Acaso solamente tiene que ver con los hombres? 

México ofrece un contexto interesante para reflexionar sobre estas cuestiones. Te contaba que inicialmente iba a hacer una ópera en cuatro actos sobre el mundo criminal. Esa era la intención original. Y pensé primero en Colombia. ¿Crees que la hostilidad hubiera sido mayor si la hubiera hecho en tu país?

RS: Probablemente. Pero déjeme decirle que Emilia Pérez es el musical que no llegó a ser Joker: Folie à deux.

JA: ¡Gracias por tu comentario! Por cierto, yo trabajé con Joaquin Phoenix, una persona muy particular en The Sisters Brothers y nadie se quejó porque un francés estuviera haciendo un western. 

The Sisters Brothers (cortesía de Annapurna)

RS: De hecho, algunos de los mejores westerns son italianos y muchos de esos Spaghetti Western muestran a una Norteamérica decadente y desencantada. 

JA: Es verdad. Mira, mis películas vienen de ideas, de conceptos. Deephan surgió de ver a un gran grupo de inmigrantes llegar a las costas de Francia. ¿De dónde vienen? ¿Qué tuvieron que vivir para decidir dejar su hogar? ¿Quiénes son? La idea de llevar a Emilia Pérez a México tiene que ver con un personaje de la novela Écoute de mi amigo Boris Razon. Allí se menciona a un capo criminal mexicano que deseaba un cambio de sexo, pero no se desarrollaba al personaje, solo se mencionaba. Ahí fue cuando dije: aquí hay una idea, un concepto. Este es el musical que quiero hacer.  

El infame comentario en redes sobre David Lynch y Emilia Pérez (Cortesía de X)

RS: ¿Qué piensa sobre el comentario malintencionado que hicieron en las redes sobre Emilia Pérez asociado a la muerte de David Lynch?

¿El que dice que Lynch se murió porque vio a Emilia Pérez? Lo más divertido o triste del asunto es que la secuencia inicial de Emilia Pérez es un tributo consciente a Lynch ¡Ahí tienes!  

RS: ¿Qué sigue para Jacques Audiard?

JA: Después de Emilia Pérez, estoy prácticamente vacío, como si no quedara nada en mis bolsillos. Como si fuera una tabula rasa. Durante su preparación hice una pequeña película en blanco y negro, Les Olympiades (París, distrito 13), una cinta episódica con mucho humor y sexo (risas).  

RS: ¿Cree que Emilia Pérez debe verse en la gran pantalla?

JA: Ahora, gracias a plataformas como Netflix, mis historias pueden llegar a todo el mundo. Es algo que celebro, aunque aún prefiero las salas de cine. No hay nada como ellas.

RS: ¿Puedo decirle algo para finalizar?

JA: Claro que sí. 

RS: Emilia Pérez es una gran película. 

JA: Muchas gracias. 

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ANDRÉ DIDYME-DÔME

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