Este lunes, el presidente ecuatoriano Daniel Noboa anunció que impondrá un arancel del 27% a los productos importados desde México, justo el mismo día que el país logró aplazar por un mes la aplicación de los aranceles del 25% por parte de Estados Unidos.
Daniel Noboa anunció la medida en su cuenta de X y aseguró que “Ecuador siempre ha estado abierto a la integración comercial, pero no cuando hay abuso”, refiriéndose a su intento de negociar un acuerdo comercial con México. Aunque el mandatario no ofreció más detalles sobre el presunto “abuso”, afirmó que no retirará el arancel hasta que el Tratado de Libre Comercio con México sea una “realidad”.
Como demostramos estos días, el Nuevo Ecuador siempre ha estado abierto a la integración comercial, pero no cuando hay abuso.
— Daniel Noboa Azin (@DanielNoboaOk) February 3, 2025
Ratificamos nuestra postura de firmar un Tratado de Libre Comercio con México. Pero, hasta que eso suceda y sea una realidad, vamos a aplicar un arancel… pic.twitter.com/mqezXjityM
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, fue cuestionada en su conferencia matutina sobre los aranceles que impondrá Ecuador a productos mexicanos. Con una sonrisa y mucha ironía, la mandataria respondió que México solo importa el 0.4% de los productos ecuatorianos. “Son más ricos los camarones de Sinaloa que los de Ecuador”, agregó. El año pasado, el balance comercial neto con Ecuador fue de 108 millones de dólares, según datos oficiales de México.
Los principales productos que Ecuador importa de México son medicamentos, seguidos de automóviles y otros vehículos. Según datos del gobierno mexicano, las importaciones mexicanas desde el país andino sumaron 541 millones de dólares en 2023. Estas exportaciones representan el 0.079% del total de las ventas de México al exterior, de acuerdo con cifras oficiales. En contraste, las exportaciones a Estados Unidos constituyen el 84% y superaron los 518,000 millones de dólares el año pasado.
Las relaciones entre ambos países se deterioraron el año pasado a raíz del ingreso de la policía ecuatoriana en la embajada de México en Quito para arrestar al exvicepresidente Jorge Glas, quien se había refugiado allí para evadir la justicia en un caso de corrupción. La intervención provocó una demanda contra Ecuador ante la Corte Internacional de Justicia y el rechazo de numerosos países por la violación de una sede diplomática.


