Puntos clave de la primera comparecencia de Maduro ante la justicia estadounidense

La próxima audiencia se dará el 17 de marzo

enero 6, 2026

Jane Rosenberg/Reuters

El pasado 3 de enero, durante una operación militar estadounidense en Caracas, fuerzas del país norteamericano capturaron al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en medio de ataques y bombardeos que provocaron múltiples reacciones tanto dentro como fuera de Venezuela. La operación, ordenada por el gobierno de Donald Trump, incluyó el traslado inmediato de Maduro fuera del país bajo custodia, dejando a Venezuela bajo el liderazgo interino de la ahora presidenta encargada Delcy Rodríguez.

Ese mismo día, Maduro fue trasladado a Estados Unidos y llevado a Nueva York, donde a partir del 5 de enero comenzaron sus comparecencias ante la Corte del Distrito Sur de Manhattan. Allí enfrenta un proceso judicial federal por cargos que incluyen narcotráfico, narcoterrorismo y conspiración para importar cocaína, acusaciones formuladas por la fiscalía estadounidense. A continuación, repasamos los momentos más relevantes del primer día de audiencias.

Llegada a los tribunales

Maduro y Flores llegaron en la mañana del 5 de enero al Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York para su primera comparecencia judicial. Fueron trasladados desde la prisión federal de Brooklyn en helicóptero a un helipuerto cercano al tribunal, y luego conducidos en un convoy con un fuerte esquema de seguridad policial hasta las instalaciones judiciales, mientras varias calles alrededor permanecieron cerradas por seguridad.

Maduro, custodiado por agentes de la DEA, descendió con ayuda de los agentes antes de ser conducido al juzgado, marcando su primera presentación ante la justicia estadounidense. De acuerdo con varios medios presentes en la audiencia y con las ilustraciones del momento, el depuesto presidente accedió a la sala del tribunal con un uniforme de prisionero azul marino y naranja, y con los pies encadenados.

Barry Pollack, mismo que defendió a Julian Assange en el caso WikiLeaks, es el encargado de la defensa de Maduro. Por otro lado, su esposa está representada por Mark Donnelly, jurista especializado en delitos económicos y exfiscal del Departamento de Justicia. Según relatos de los asistentes a la comparecencia, el mandatario pasó gran parte tomando notas, escuchando la traducción mientras el juez Alvin K. Hellerstein explicaba el proceso, y pidió poder conservar esos apuntes.

Primeros pronunciamientos de Maduro ante el juez

Tras dar comienzo a la audiencia, el juez Hellerstein pidió al acusado que confirmara que efectivamente era Nicolás Maduro, quien aprovechó la oportunidad para decirle al tribunal que era el presidente de Venezuela y que había sido secuestrado.

“Sí, soy Nicolás Maduro Moros, el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela”. Y continuó: “Fui secuestrado el 3 de enero por una intervención militar estadounidense. Me considero prisionero de guerra, me acojo a los Convenios de Ginebra y de Viena. Fui capturado en mi hogar en Venezuela”. Ante esta intervención, el juez interrumpió para decirle que habría un “momento y lugar” más apropiados para que ofreciera su versión de los hechos, pero que en esta instancia solo quería confirmar que se trataba de él.

“Soy Nicolás Maduro, soy inocente, no soy culpable. Soy un hombre decente y el presidente constitucional de mi país”, respondió.Según CNN, en el turno de Flores, también se ratificó en el cargo: “Sí, soy Cilia Flores, la primera dama de Venezuela. Soy inocente, no soy culpable de estos cargos”. El juez autorizó una evaluación médica pedida por los abogados debido a que los acusados llegaron con algunas heridas y complicaciones físicas.

Lectura de cargos y declaración de inocencia

Nicolás Maduro enfrenta cuatro cargos federales: conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, y conspiración para poseer ese tipo de armamento. Su esposa enfrenta tres cargos, los mismos que Maduro excepto el de narcoterrorismo. Durante la audiencia, el juez explicó que la Fiscalía los acusa de integrar una estructura criminal destinada a importar grandes cantidades de cocaína a territorio estadounidense, valiéndose de recursos logísticos, armamento y redes internacionales.

Tras la lectura formal de los cargos, Maduro se declaró no culpable de todas las acusaciones. “Soy inocente, no me declaro culpable”, afirmó ante el juez, según lo reportado desde la sala. Cilia Flores adoptó la misma postura y también se declaró inocente de los delitos que se le imputan. La defensa de ambos confirmó que, por el momento, no solicitarán libertad bajo fianza, pero sí pidió que se garantice el derecho a visitas consulares, al tratarse de ciudadanos extranjeros, una solicitud que fue tomada en cuenta por el tribunal conforme a los protocolos internacionales.

Fin de la sesión y pasos a seguir

El juez fijó la próxima audiencia para el 17 de marzo, fecha clave en la que el proceso judicial entrará en una fase más sustancial. Hasta entonces, la Fiscalía deberá entregar a la defensa el material probatorio, aunque se espera que una parte significativa de las evidencias permanecerá clasificada por razones de seguridad, lo que podría limitar el acceso público a los detalles más sensibles del caso y prolongar la disputa legal sobre la divulgación de la información.

El inicio del juicio despertó un fuerte interés mediático y ciudadano. Desde primeras horas del día, periodistas y decenas de personas, entre ellas varios venezolanos residentes en Estados Unidos, hicieron largas filas a las afueras del tribunal para presenciar el histórico comienzo del proceso contra Maduro. De acuerdo con varios medios, al terminar la sesión, un manifestante le gritó: “Maduro, vas a pagar por lo que has hecho”, a lo que el exmandatario respondió alzando un dedo hacia el cielo y diciendo: “Yo soy un hombre de Dios”.

A la primera jornada de audiencias se suma un nuevo detalle que podría darle un giro al caso. Según reportó el New York Times, la fiscalía estadounidense ha retirado de la acusación la caracterización del llamado Cartel de los Soles como una organización criminal estructurada, y ahora lo describe más bien como un sistema clientelar de corrupción dentro de las altas esferas del poder venezolano ligado al narcotráfico, donde las ganancias de estas redes habrían fluido hacia funcionarios civiles y militares corruptos, incluida la protección política de sus socios.

Este juicio abre un capítulo sin precedentes en la relación entre Estados Unidos y Venezuela, y también en la historia política latinoamericana reciente. La redefinición del llamado Cartel de los Soles altera el marco de las acusaciones de la Fiscalía y, al mismo tiempo, reconfigura la estrategia de la defensa. Más allá de lo que determine el tribunal, el caso de Nicolás Maduro tendrá consecuencias diplomáticas, simbólicas y políticas de gran alcance, mientras Venezuela observa, entre la expectativa y la polarización, el futuro de una de las figuras más controvertidas de su historia contemporánea.

GABRIEL CAVALLO

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