diciembre 13, 2021

PROMESAS CUMPLIDAS: El mató a un policía motorizado

ROLLING STONE en Español presenta algunas de las figuras que en los últimos años han cruzado fronteras geográficas, estéticas y comerciales para conectarnos en un solo idioma

Por  JOAQUÍN VISMARA

GUIDO ADLER

Argentina

De los shows en sótanos porteños y salas culturales en La Plata a estadios con capacidad para miles de espectadores. De registrar una serie de EPs a pulmón y con manufactura artesanal a viajar a Texas para grabar en cinta abierta en los estudios Sonic Ranch. En poco más de década y media de vida, El Mató a un Policía Motorizado trazó la parábola de ser una banda surgida en una ciudad universitaria para volverse el ariete con el que el indie se abrió paso en el mainstream argentino primero, y lo proyectó hacia Latinoamérica, Estados Unidos y Europa después. En el medio, la ausencia de demagogia como política escénica: “No hay por qué hablar de más. Uno ahí arriba expone la música, no se expone como individuo”, explicó el bajista, cantante e ilustrador Santiago Motorizado a La Nación.

Parte de la expansión en tiempo primero y espacio después de El Mató radica en Laptra, un sello propio devenido también en el trampolín discográfico para amigos y acérrimos (Las Ligas Menores, Bestia Bebé, 107 Faunos), y en la creación de un universo privado en el que conviven los Ramones, Pavement, Weezer, Suárez, The Velvet Underground y el cine de acción y aventuras de los ochentas. Sobre esa base, Santiago canta canciones de lírica escueta, pero de evocación visual potente, donde las pequeñas derrotas y las historias de corazones rotos se entrelazan con las guitarras de Pantro Puto y Niño Elefante, un rock garagero y espacial que ganó en texturas y sonoridades con sus últimos dos discos, La Dinastía Scorpio y La Síntesis O’Konor.