Prez, un nuevo club de jazz en Buenos Aires

Espíritu punk y un imponente piano de cola, o cómo el melómano Justo Lo Prete fundó un nuevo espacio que mezcla calidad y calidez

Por  HUMPHREY INZILLO

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Justo Lo Prete, fundador de Prez, luciendo su remera rockera.

Gentileza Horacio Sbaraglia

Justo Lo Prete, fundador de Prez -el nuevo boliche que junto a Thelonious, Bebop, Virasoro, Bargoglio, Borges 1975 y el flamante Café Berlín potencia la escena del jazz en Buenos Aires-, hace sonar un disco del contrabajista, chelista y compositor Oscar Pettiford (1922-1960). Lo celebra a la pasada con Jerónimo Carmona, el contrabajista del cuarteto del pianista santafesino Francisco Lo Vuolo, que conversa con el trompetista Sergio Wagner y con el baterista Carto Brandán en el intervalo de un potente concierto de hard-bop. Son las diez de la noche de un jueves de marzo y el anfitrión luce una remera de Metallica. “Es como cumplir el sueño del pibe”, confiesa con los pies descalzos. “Si tuviera una casa más grande, y en el living entrara un piano, probablemente no me habría metido en esta locura”. La excelencia de la programación y la calidez del sitio hacen de Prez mucho más que un club de música. Es una celebración de la vida, con el jazz como protagonista absoluto, o como una visión del mundo.

No es la primera aventura que emprende Lo Prete, entusiasta e impulsor del género en la Argentina. Hace una década fundó Rivorecords, el sello cuyo catálogo incluye 20 títulos superlativos de artistas locales y leyendas como el pianista Kirk Lightsey, y que quizás ahora tenga una nueva vida con grabaciones realizadas en este nuevo escenario.

Justo Lo Prete junto a parte del personal de Prez. Gentileza Horacio Sbaraglia.

En el corazón de Barrio Norte (Anchorena 1347, a metros de la avenida Santa Fe), Prez ofrece la oportunidad de entrar en una dimensión mágica. Hay que bajar veinte escalones para que se produzca el hechizo. En esa escalera, las paredes grises reproducen los dibujos que David Stone Martin aportó para una infinidad de portadas de álbumes clásicos de los 50 y 60, y esas ilustraciones son el mejor de los augurios para un banquete jazzístico. La pared ofrece un guiño para iniciados: se impone la tipografía de Groovy (Prestige, 1957), el álbum del trío de Red Garland, junto a Paul Chambers y Art Taylor, cuya portada parece anticipar la estética del punk veinte años antes de la explosión del género en Londres. Una magnífica contraseña.

La decoración combina las fotos de Horacio Sbaraglia, que evocan a las de Reid Miles para el sello Blue Note, con carátulas de vinilos de Jo Jones, Clark Terry y Dexter Gordon, entre otros. Sobre la barra, se impone A Great Day in Harlem, la clásica foto de Art Kane de 1958, y un retrato en lápiz de Sonny Rollins, que conviven con un poster de Iron Maiden. “El jazz me encanta, pero el rock me llega al corazón”, se sonríe Lo Prete. “El rock pesado y el punk es la música de mi adolescencia y marcó toda mi vida. Yo tocaba el bajo, y Jaco Pastorius fue una aparición reveladora. Así descubrí Shadows & Light, el disco de Joni Mitchell, donde tocan Jaco, Pat Metheny y Michael Brecker. Y la Electric Band de Chick Corea me abrió la puerta de muchas cosas”.

Adrián Iaies, ofreció en Prez un concierto de piano solo. Gentileza Horacio Sbarablia.

“Al gran pueblo argentino, ¡pianos!”, decía el Mono Villegas. Y en el escenario de Prez, se destaca un imponente Yamaha de cola, en el cual ya han posado sus dedos algunos de los músicos más talentosos del jazz vernáculo: Adrián Iaies, Ernesto Jodos, Manuel Fraga, Francisco Lo Vuolo y Pepe Angelillo, entre otros. «Es un lujo. Está a la altura de los grandes clubes del mundo», arenga Iaies. Nada mal para unas pocas semanas de música en vivo.