Desde su irrupción en la escena musical, NAFTA se ha convertido en una de las propuestas más emocionantes de la actualidad, fusionando soul, R&B y una esencia profundamente introspectiva que resuena con cada acorde. Al frente de este proyecto está Magamo, un artista con una visión única, capaz de transformar la melancolía en belleza sonora.
En esta entrevista, Magamo nos habla del viaje artístico de NAFTA, desde sus inicios como una búsqueda íntima hasta convertirse en un fenómeno con una base de seguidores apasionados. Nos revela cómo el minimalismo en su música no es una limitación, sino una manera de potenciar el impacto emocional de cada nota. También exploramos el proceso detrás de su próximo material, el desafío de mantenerse fiel a su esencia en una industria que constantemente empuja a los artistas a encasillarse, y la forma en que la banda ha crecido a nivel humano y creativo.
Además, Magamo nos comparte su perspectiva sobre la relación entre la música y la introspección, el papel que juegan la vulnerabilidad y la autenticidad en sus composiciones, y cómo NAFTA ha logrado consolidarse sin fórmulas predecibles, apostando siempre por la emoción por encima de lo comercial.
Con una propuesta sonora que sigue evolucionando y un futuro prometedor, Magamo nos deja claro que lo más importante para NAFTA es seguir haciendo música con alma, sin ataduras y con el corazón por delante.

Cuéntame sobre la historia de la banda, ¿cómo se formó?
NAFTA nace a partir de Militantes del Clímax, una banda de funk y rap con la que tocamos por 15 años. Quería hacer algo más cancionero, con melodías dentro de ese estilo, influenciado por el neo soul de D’Angelo y Erykah Badu. Noté que faltaba algo así en nuestro idioma y decidí crearlo.
Empecé a reclutar músicos mientras componía y maqueteaba. En principio, solo quería grabar un disco sin la intención de formar una banda en vivo. Sin embargo, el proyecto creció orgánicamente y se consolidó. Grabamos de manera independiente, sin productor ni presupuesto, pero el público lo recibió muy bien, sobre todo en la pandemia.
¿Tenías expectativas de que el proyecto creciera tanto?
Tenía confianza en la música, pero no pensé en giras o una carrera establecida. Solo quería hacer un disco y aportar algo nuevo a la escena.
¿Cómo influyó la experiencia previa en el desarrollo de NAFTA?
Fue clave. Llevamos años en la música, aprendiendo qué funciona y qué evitar. Esa experiencia nos permitió ser más efectivos en cada aspecto del proyecto.

Es un proyecto ambicioso con muchos músicos. ¿Cómo fue el proceso de consolidación?
Siempre quise hacer algo así, pero se formó de a poco. Comenzamos maqueteando y grabando, llamando a músicos con el código adecuado para el género. Al principio no había planes de banda en vivo, pero con el tiempo se fue armando. Incorporamos nuevos integrantes, como Rafa Villazón para los arreglos orquestales y El Oso para los samples, elementos clave del sonido de NAFTA.
El show en vivo es impresionante. ¿Cuánta importancia le dan a la experiencia en vivo?
Es fundamental. Tocamos todo en vivo sin pistas, queremos que el público sienta la energía real. La química entre nosotros se transmite en escena. Muchos dicen que en vivo sonamos mejor que en el disco, lo cual tiene sentido porque la música cobra vida con la interpretación.
NAFTA tiene muchos integrantes. ¿Cómo manejan la dinámica del grupo?
Siempre hemos trabajado de manera independiente, sin productoras ni sellos. Eso nos permite organizarnos sin presiones externas. Somos una familia, nos entendemos y respetamos, lo que fortalece el proyecto.
Parece que el protagonismo está en la música más que en lo individual.
Totalmente. No buscamos lucirnos individualmente, sino aportar lo justo para que la canción funcione mejor. Nuestro “virtuosismo” está en el criterio musical, no en la exhibición técnica.

¿Fue difícil adaptar el soul al español?
Mucho. Analicé qué hacía que el género sonara raro en nuestro idioma y ajusté cada palabra hasta encontrar la sonoridad adecuada. Usamos nuestro “voseo” porque es nuestra identidad, no intentamos neutralizar el lenguaje para encajar en otros países.
¿Cómo definirías las letras de NAFTA?
Retratan momentos cotidianos con descripciones concretas, sin muchas metáforas. Desde un instante de felicidad hasta la tristeza de un desamor, situaciones en las que cualquiera puede identificarse.
NAFTA sigue siendo una banda independiente. ¿Cuáles son sus objetivos?
Queremos recorrer el mundo tocando. Ya giramos por Argentina, Uruguay y Paraguay; ahora vamos a España y esperamos ir pronto a México. No tenemos una estrategia de expansión, dejamos que el público nos descubra de forma natural. Lo más importante es seguir haciendo música y dejar un legado que inspire a otros.


