El single debut de Alex Warren, ‘Ordinary’, tiene un trasfondo hecho para la televisión. El artista, de 24 años, la escribió para su esposa, Kouvr Annon, con la que empezó a salir cuando ambos tenían 18 años. No era el mejor momento para lanzarse a algo tan nuevo e intenso. Ya había experimentado el dolor de perder a su padre cuando era niño y que le echaran de casa en cuanto cumplió la mayoría de edad; su madre, quien luchaba contra el alcoholismo, quería que se fuera. Sin ningún lugar adónde ir, Warren acabó viviendo en su auto, y, cuatro meses después, Annon se fue de casa para unirse a él.
La historia de Warren tiene todos los ingredientes del relato de un desvalido: amor, pérdida y una luz al final del túnel. Esas son las casillas que los productores suelen buscar llenar cuando están preparando el escenario para que el público conozca a un nuevo artista; pero no se trata de los productores que graban discos en un estudio de grabación, sino de los que hacen series de televisión de concursos de canto como The Voice y American Idol. El formato es predecible. Pero el todopoderoso algoritmo TikTok aseguró que Warren no necesitara traumatizarse en ninguno de esos programas para encontrar a su público. Pero si lo hubiera hecho, ‘Ordinary’ sin duda hubiera logrado que se giraran las cuatro sillas.
El sencillo, que recientemente alcanzó el #2 en la lista Billboard Hot 100, sigue la fórmula característica de los concursos de canto. La producción debe ser mínima para que la voz no se opaque, el tono vocal tiene que ser lo bastante particular para despertar intriga, y al minuto y medio debe dar un salto dramático de una octava, un último ‘Ave María’ en caso de que la audición esté llegando a su fin y nadie haya pulsado el botón. Warren dio en el clavo con ‘Ordinary’, pero no es el único; las canciones al estilo audición para The Voice están por todas partes en las listas de éxitos pop.
Antes de que Benson Boone se sentara al piano durante su audición para American Idol en 2020, admitió ante los jueces que no se había dado cuenta de que sabía cantar hasta un año atrás. Ahora, el single revelación de Boone, ‘Beautiful Things’, es la canción elegida por nuevas generaciones de aspirantes y se sitúa en el #8 de la lista Hot 100, justo por debajo de ‘Lose Control’ de Teddy Swims, una versión más soul del formato seguro. La carrera empieza con fuerza y la más destacada comienza a los 45 segundos. Al cierre de esta edición, Swims llevaba 91 semanas en la lista, frente a las 68 de Boone y las 14 de Warren. ‘Lose Control’ le valió un sí unánime a Ajii Hafeez, concursante de la 22ª temporada de American Idol, y a Jamier Jones, concursante de la 23ª temporada. Jelly Roll, otro beneficiario de este tipo de canciones, apareció recientemente en American Idol como invitado musical y artista residente. Incluso las veteranas estrellas del pop Lady Gaga y Bruno Mars desplegaron esta fórmula en ‘Die With a Smile’.
El catálogo no oficial de canciones de concursos ha seguido ampliándose en los últimos años más allá de selecciones clásicas como ‘Gravity’ de John Mayer, ‘Before You Go’ de Lewis Capaldi y casi todas las baladas de Ed Sheeran. Stephen Sanchez aprovechó su audiencia en Internet para convertir en éxito la balada de 2021 ‘Until I Found You’, después de haber ganado popularidad versionando canciones de Harry Styles, James Bay y Cage the Elephant. Ahora, el tema se encuentra en el grupo de canciones populares que han ganado más relevancia que los artistas que las cantaron por primera vez, como ‘Arcade’ de Duncan Laurence, ganadora de Eurovisión, o ‘Be Alright’ de Dean Lewis, un lienzo perfecto y casi en blanco para las audiciones.
La forma en que los músicos se presentan ante un jurado no difiere mucho de cómo compiten por la atención en TikTok. En lugar de intentar que giren la silla o que les den un sí, lo que pretenden es que no dejes de hacer scroll. Al menos en estos programas, tienen garantizado más o menos un minuto para exponer sus argumentos; en Internet, tienen como mucho unos segundos. Aun así, la audiencia televisiva es menor. El público de American Idol cayó a 4,8 millones, frente a los 11 millones de 2014, cuando compitió Remi Wolf, y a los 25 millones de 2004, cuando ganó Fantasia Barrino. The Voice obtuvo una media de 7 millones de espectadores en 2024, frente a los 14 millones de 2014, cuando concursaron Christina Grimmie y Morgan Wallen. Mientras tanto, TikTok ha lanzado más carreras en los últimos cinco años que The Voice y American Idol en más de una década.
‘Ordinary’ es la segunda canción de Warren en el Hot 100 (‘Burning Down’ permaneció 14 semanas en la lista y alcanzó el #69), pero es su primer éxito real, y recientemente lanzó una “versión de boda” de la canción, basándose el efecto ‘Thinking Out Loud’ de Sheeran. Mientras tanto, Boone está probando suerte con el pop de guitarras sintetizadas en canciones como ‘Sorry I’m Here for Someone Else’ y ‘Mystical Magical’. Parece que quiere distanciarse más del escenario de competición del que una vez se alejó, solo para ser arrastrado de vuelta, involuntariamente, por su propio éxito. “Creo que estoy llegando a un punto en el que solo quiero que la gente sepa que hay más que esa canción”, dijo a ROLLING STONE a principios de este año. “Sigo muy orgulloso de ella y la seguiré interpretando”; lo mismo harán, temporada tras temporada, los concursantes de The Voice.


