julio 29, 2022

Pacto con el diablo

Una niña ve cómo su madre es acusada y ejecutada por brujería y ahora como mujer se enfrenta a la misma situación, en un decepcionante relato de terror feminista

Neil Marshall 

/ Charlotte Kirk, Sean Pertwee, Steven Waddington

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de Cine Colombia

El británico Neil Marshall obtuvo un merecido renombre en el mundo del cine de terror, gracias a sus maravillosas películas de El descenso, en el que un grupo de amigas aficionadas a la espeleología se enfrentan a un peligroso grupo de depredadores subhumanos, así como a sus propios secretos y mentiras. Pero luego vinieron dos proyectos irregulares. El ciberpunk Día del juicio y el péplum Centurión.

Luego, Marshall se inclinó por la televisión y el resultado fueron unos muy buenos episodios de Juego de tronos, Black Sails, Hannibal, Constantine, Westworld, Timeless y Perdidos en el espacio. Pero su regreso al cine fue el desastroso remake de Hellboy, que los fanáticos odiaron, pero que en realidad no es tan mala como lo es su reputación.

Probablemente esto fue lo que llevó a Marshall a volver a sus raíces con cintas de terror de escaso presupuesto y actores prácticamente desconocidos, como lo fue su debut Dog Soldiers y las mencionadas películas de El descenso.

Ambientada en 1665, Pacto con el diablo es coescrita por Charlotte Kirk, su protagonista (First Kill, Ocean’s 8). Aquí la actriz encarna a Grace Haverstock, una mujer que de niña presenció la ejecución de su madre en la hoguera bajo los cargos de brujería, impuestos por el inquisidor John Moorcroft (interpretado por el siempre confiable John Pertwee, quien encarnó al fiel Alfred en la serie Gotham). Grace vive en el campo con su esposo Joseph (Joe Anderson) y su pequeña bebé, pero la peste enferma a Joseph y este, para salvar a su amada familia, no ve más remedio que suicidarse.

Es así que Grace queda desamparada y Pendleton (Steven Waddington), el dueño de la casa donde vive la mujer, la amenaza con desalojarla. Este perverso hombre fue quien se encargó de enfermar al noble Joseph, buscando someter a la bella Grace a sus deseos carnales. Como la viuda se rehúsa a sus propuestas y avances, Pendleton se encarga de esparcir el rumor por la ciudad de que ella es una bruja y acude a Moorcroft para que la torture y la haga confesar.

Pese a que Kirk procede del mundo del teatro, Pacto con el diablo dista mucho de ser Las brujas de Salem, la obra inmortal de Arthur Miller que fue llevada triunfalmente al cine por Nicholas Hytner y protagonizada por Daniel Day-Lewis y Winona Ryder. Tampoco llega a ser un producto equiparable a The Devils, la controversial cinta de Ken Russell sobre posesión demoníaca, represión sexual y abuso de poder en Francia.

Y es que Kirk nunca llega a conectarse con su personaje y luce demasiado moderna para su papel. Del mismo modo, la dirección de Marshall se siente torpe y el resultado es una película muy poco aterradora para un tema tan escabroso como lo fue la tortura y ejecución de miles de mujeres acusadas de brujería. Asimismo, los personajes secundarios como lo son Úrsula (Suzanne Magowan), la mujer quemada que sirve de asistente para Moorcroft; y Kate (Sarah Lambie), la única amiga de Grace que sufre por un marido violento (Leon Ockenden) quien hizo parte del grupo de hombres que acusó y capturó a Grace; son injustamente desperdiciados.     

El resultado es una película con una premisa compleja que se reduce a personajes superficiales y estereotipados, que desespera más que llegar a asustar y que carece de la acción necesaria para convertirse en una película de venganza. No hay rastros del Marshall experto en describir situaciones extremas equilibradas con una dimensión psicológica explorada en sus personajes. Aquí lo que tenemos es una cinta de Torture Porn ambientada en la Edad Media, con poca sevicia, escasa profundidad, un villano interesante, una heroína poco convincente y un ritmo exasperante. Es una lástima, porque Pacto con el diablo tenía todo para haber sido una muy buena película.