Pablo Honey: ¿El álbum menos Radiohead de Radiohead?

A 33 años de su lanzamiento, el disco debut del quinteto inglés suele ser recordado por muchos como el menos memorable de su discografía. Sin embargo, en sus canciones ya se delinean los primeros pasos e influencias de una de las bandas más importantes del rock contemporáneo

febrero 23, 2026

Radiohead

Antes de revolucionar el rock contemporáneo con trabajos como The Bends u OK Computer, Radiohead, como todas las bandas del mundo, tuvo que empezar desde algún lugar. En su caso, ese punto de partida llegó con Pablo Honey, el debut del quinteto inglés y una obra que muchos fans consideran como el capítulo menos memorable de su discografía. Pero, a más de 30 años de su lanzamiento, cabe preguntarse si realmente es tan malo como suele decirse. Algo cierto, y en lo que muchos aciertan, es que es el disco con el sonido menos “Radiohead” de todos, pero es justamente eso lo que lo hace tan especial. 

Para el momento de la realización del disco, grabado entre septiembre y noviembre de 1992, la banda ya había firmado su primer contrato profesional con EMI en un acuerdo por seis álbumes que marcó el inicio de su carrera discográfica. El acuerdo salió mal, pero ya llegará el día de hablar de esa historia. Mientras tanto, la disquera convenció a los integrantes de cambiar el nombre de la banda, que hasta entonces era On a Friday, adoptado cuando se conocieron en la Abingdon School. En esa etapa grabaron demos y gestaron varias ideas que terminarían tomando forma en el debut, naciendo así Radiohead, nombre inspirado en una canción de Talking Heads.

La grabación de Pablo Honey se llevó a cabo con rapidez en estudios de Oxford bajo la producción de Sean Slade y Paul Q. Kolderie, nombres asociados al sonido alternativo estadounidense gracias a su trabajo con The Pixies y Dinosaur Jr. Esa combinación entre urgencia y referencias externas marcó el carácter del disco, que deja ver tanto la inexperiencia de la banda en el estudio como su voluntad de insertarse en la corriente del rock alternativo de comienzos de los noventa. 

Para entonces, varios miembros ya habían pasado por la universidad o estaban cerrando esa etapa académica, y es justamente eso lo que le da un matiz particular al disco: los integrantes estaban formándose como músicos e incluso como personas, por lo que era imposible que ya tuvieran el estilo propio con el que más adelante pondrían patas arriba a la industria. Más que falta de madurez, lo que se percibe es un sonido aún en construcción y una ventana clara a sus influencias más grandes.

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Entrando en lo estrictamente musical, y como se planteó antes, este trabajo está atravesado por referencias claras a grandes grupos de los noventa como Nirvana y Pearl Jam, visibles en el uso de guitarras distorsionadas y en cierta crudeza emocional. Al mismo tiempo, conviven influencias de referentes del rock británico de décadas anteriores como The Smiths y The Cure, especialmente en el tono melancólico y psicodélico en algunas decisiones melódicas. El resultado es un disco que se mueve con naturalidad entre el rock alternativo, el britpop y el grunge, sin terminar de asentarse en un solo lugar.

El disco se abre con ‘You’, una canción que funciona como una introducción honesta al momento que atravesaba la agrupación, sin grandes pretensiones. Hay guitarras limpias, un inicio contenido y una progresión que va ganando intensidad hasta un cierre más fuerte, dejando claro que Radiohead todavía está buscando su voz, pero también que ya entendía el poder de la dinámica emocional, el cómo construir tensión y soltarla cuando la canción lo pide, junto a un vistazo del tono vocal que tomaría Thom Yorke más adelante.

En el segundo tema llegaría el primer hit del grupo, ‘Creep’. Que se puede decir que aún no se haya dicho de esta canción, un himno generacional. Su relato depresivo repleto de inseguridad y autoexclusión es el núcleo emocional del disco, y el famoso golpe de guitarra antes del estribillo funciona como una ruptura violenta. Sin embargo, el éxito del sencillo no fue celebrado con entusiasmo dentro de la banda. 

Sus integrantes no lo consideraban una carta de presentación fiel de lo que querían ser, y Yorke llegó a confesar que ni siquiera se sentía cómodo con la letra, asegurando que no la percibía del todo como propia. Paradójicamente, la canción que los lanzó al mundo fue también la que más tensiones generó en su identidad artística, marcando desde el inicio la compleja relación entre Radiohead, el éxito y la expectativa del público.

Con ‘How Do You?’ el álbum gira hacia un terreno más inmediato y confrontacional. Es rápida, sarcástica y poco introspectiva, casi un exabrupto dentro del disco. Aquí el quinteto suena como una banda joven que todavía disfruta del ruido y la velocidad, sin preocuparse demasiado por la sutileza. No es una canción que anticipe el futuro del grupo, pero sí documenta su presente en ese momento.

Luego llegan ‘Stop Whispering’ y ‘Thinking About You’, dos piezas que bajan el pulso y se acercan a un tono más introspectivo. La primera transmite una sensación de frustración contenida, casi un pedido de ser escuchado, mientras que la segunda es íntima y frágil, con una vulnerabilidad que roza lo ingenuo. Juntas muestran a una banda que empieza a explorar emociones más profundas, aunque todavía sin el lenguaje propio que desarrollaría después.

Si el sarcasmo ya se había presentado antes, tiene su punto más alto en ‘Anyone Can Play Guitar’. Enérgica, expansiva, con riffs violentos y atravesada por un tono irónico, la canción representa el costado más juvenil y despreocupado del grupo. Funciona como una crítica directa a todos aquellos jóvenes que creían que el solo hecho de saber tocar una guitarra los convertiría automáticamente en la próxima gran estrella del rock, con una referencia explícita a Jim Morrison, vocalista de The Doors y símbolo del ideal romántico del rockstar.

Con el paso del tiempo, la propia banda terminó renegando de la canción, considerándola una simplificación excesiva de su propuesta. Sin embargo, escuchada en el contexto del LP, funciona como un retrato honesto del entusiasmo inicial de un grupo que todavía no era consciente del peso artístico —y de las expectativas— que terminaría cargando sobre sus hombros.

Luego llegan ‘Ripcord’ y ‘Vegetable’, dos canciones que refuerzan la ansiedad y la sensación de no pertenecer. La primera avanza con urgencia, casi sin respiro, mientras ‘Vegetable’ vuelve explícito el sentimiento de exclusión que atraviesa todo el disco. No son temas complejos, pero sí coherentes con la narrativa general de un álbum marcado por la incomodidad y el desencaje.

El tramo final antes del cierre —’Prove Yourself’, ‘I Can’t’ y ‘Lurgee’— funciona como el corazón más reflexivo del disco, canalizando la presión de tener que demostrar valor tratando temas como el bloqueo emocional desde la frustración, desacelerando todo para apostar por una melancolía más sostenida. En conjunto, estas canciones muestran a una banda aún en formación, pero cada vez más cómoda habitando sus dudas.

El álbum se despide con ‘Blow Out’, y es aquí donde este criticado proyecto deja su huella más profunda. La canción crece lentamente hasta desembocar en un final caótico, dominado por el ruido y la distorsión, como si el grupo se permitiera por primera vez romper con cualquier contención. La canción no solo cierra el disco, sino que anticipa, de forma casi involuntaria, el camino que Radiohead recorrería en los años siguientes, dejando una de las melodías más icónicas de su repertorio. Es el punto donde el debut deja de mirar hacia atrás y empieza, tímidamente, a mirar hacia adelante.

Pablo Honey no es una obra maestra, pero tampoco es, ni de lejos, un mal álbum. Es la carta de presentación de una banda que recién comenzaba su camino en la industria, dejando claras sus intenciones, sus influencias y el terreno desde el cual intentaba construir una identidad propia. Puede que sea el trabajo con menos sustancia dentro de su discografía, pero cuando se comparte catálogo con discos que no solo fueron aclamados por la crítica y el público, sino que además redefinieron el rumbo del rock contemporáneo, la comparación resulta, en cierto punto, injusta.

Con destellos de lo que vendría después y momentos que anticipan su evolución, este álbum funciona como el primer trazo de una obra mucho más grande. No es el punto más alto de Radiohead, pero sí el punto de partida necesario para entender todo lo que vino después.

GABRIEL CAVALLO

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