Nuevo informe resalta las cifras de la desigualdad en América Latina y el Caribe

El pequeño grupo de los más ricos de América Latina y el Caribe acapara 55 veces más riqueza que la mitad más pobre de la región. La desigualdad profundiza la brecha para el goce de derecho básicos, pero esto puede cambiar.

Por  LAURA VÁSQUEZ ROA

julio 9, 2024

Resumen ejecutivo - Economía nuestra

Cuando se habla de impuestos en esta región del mundo hay, por lo general, una sensación de rechazo. Décadas de evasión, corrupción y desigualdad han hecho que el recaudo de impuestos sea visto con ojos de sospecha. La percepción de justicia del sistema tributario sigue siendo un punto de controversia entre una ciudadanía que no ve un retorno claro en beneficios, más cuando percibe que el sistema actual beneficia a los privilegiados.

La desigualdad social y económica es el punto central de este asunto. América Latina y el Caribe (LAC) conforman una región donde el 1 % más rico concentra aproximadamente el 43.5 % de la riqueza total, según muestra el nuevo informe Econo(nuestra) – Es tiempo de una economía para todas y todos, construido por la ONG Oxfam. La mitad más empobrecida de la región apenas posee el 0.8 % de la riqueza, lo que implica un desequilibrio tan grande que el grupo más rico acapara 55 veces más riqueza que la mitad más pobre de la población.

Una imagen muy diciente de esta desigualdad se resume en que los dos hombres más ricos de LAC tienen una riqueza equivalente a la del 50 % más pobre, unos 330 millones de personas. Este dato, revelado en el informe, no solo subraya la fuerte polarización económica, sino las desigualdades interseccionales. Esta es otra palabra clave, pues lo interseccional aquí se refiere al análisis diferenciado de cómo se vive la relación riqueza-pobreza, dependiendo de las distintas características que atraviesan a la población. En otras palabras, no es lo mismo hablar del acceso a la riqueza si eres, por ejemplo, un hombre blanco de clase alta, a si eres una mujer indígena o afrodescendiente que pertenece a comunidades históricamente marginadas.


La mitad más empobrecida de la región apenas posee el 0.8 % de la riqueza total


La falta de acceso al goce de derechos humanos es una de las consecuencias más preocupantes de esa desigualdad. Sandra Mojica, vocera de Oxfam Colombia, dice que lo presentado en este informe “pone en evidencia los enormes desafíos para superar retos donde no hemos logrado como sociedad que la población tenga acceso universal a salud, educación y otros derechos básicos”. Mientras esa injusticia permanece, la riqueza de los millonarios no ha parado de crecer. Hay en la región 98 milmillonarios y su riqueza combinada suma más de $480.800 millones de dólares, lo que equivale al PIB de Chile y Ecuador juntos.

Justicia climática y redistribución de los trabajos de cuidados son parte de los temas que se proponen como base para repensar cómo sostener la vida de forma comunitaria y no ahondar en la polarización de la riqueza. Además de insistir en la urgencia de atender la crisis climática, en el documento se señala que la transición energética entre el petróleo como fuente de energía y las nuevas fuentes, no puede pasar por alto los peligros del extractivismo. Esto es muy claro en la extracción acelerada de minerales para la transición energética mundial que ocurre en la región. El litio, cuyas reservas más importantes están entre Chile, Argentina y Bolivia (el 68 % del total global), es un material que se explota sin regulaciones claras que prevengan un grave impacto ambiental y social.

Frente al trabajo de cuidados, se insta a que los Estados promuevan la corresponsabilidad para que se redistribuya esa carga que por ahora recae mayoritariamente en mujeres y niñas de manera no remunerada o precaria. La consecuencia por supuesto contribuye a la desigualdad regional.

Sandra insiste en que el tema no es solo económico, o mejor, que la economía no se puede desligar de la voluntad política: “la pobreza y la desigualdad están directamente ligadas a decisiones políticas, por eso presentamos alternativas concretas para que los gobiernos aborden estos desafíos”. Con esto se refiera a las propuestas que el informe lanza sobre la implementación de medidas tributarias progresivas y políticas públicas efectivas para reducir estas brechas.

Las reformas tributarias pueden cambiar la balanza de la desigualdad

Diversos estudios han demostrado el potencial económico de invertir en sistemas de cuidado universal, lo que por ejemplo contribuiría a una masiva creación de empleo, incremento de la productividad, cualificación del trabajo, autonomía económica de las mujeres y mayores ingresos públicos. La socióloga Karina Batthyány, directora del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales – CLACSO, comenta que este informe no solo diagnostica la gravedad de la polarización de la riqueza y las desigualdades, sino que lo hace remarcando la cuestión del cuidado y la doble discriminación que viven las mujeres indígenas, racializadas y rurales.

Un cambio de enfoque como el que se propone en el informe y los estudios que allí se recogen, prioriza la equidad y la sostenibilidad de la vida, un punto en común entre Batthyány y la economista feminista argentina Mercedes D’Alessandro, que resalta el llamado a “volver a colocar nuestras vidas en el centro de los procesos económicos”. Por esto coincide en la necesidad de un nuevo pacto fiscal que fortalezca el papel y la capacidad de los Estados de la región para que las decisiones económicas respondan a los intereses y necesidades de las mayorías. Estos cambios requieren, dicen las expertas, que se construya un nuevo pacto social en la región que permita fortalecer la capacidad de los Estados para dirigir la economía con base en los intereses comunes y garantice los derechos y el bienestar de su población.

Las reformas tributarias progresivas se proponen como una salida para que los Estados puedan enfrentar los enormes retos de la región. Oxfam propone cinco alternativas tributarias para ayudar en esta vía. La primera es gravar la riqueza extrema, una medida que indican afectaría apenas al 0,02 % de la población de la región, unas 144.000 personas. La segunda es gravar las rentas y ganancias de capital, que usualmente se gravan por debajo de lo esperado o no se gravan. La tercera es revisar los incentivos tributarios al sector empresarial y así suprimir las prácticas más agresivas de exenciones.

Por último, la cuarta y quinta alternativa se concentran en limitar la evasión y la elusión fiscal, que es el traslado de ganancias a guaridas fiscales, así como gravar las ganancias extraordinarias que tienen las grandes empresas. Sumadas, las propuestas de reformas tributarias tienen un potencial de recaudo de 264.340 millones de dólares en América Latina y el Caribe.

En resumen, las alertas que presenta Oxfam son conocidas, pues la región enfrenta enormes desafíos económicos y sociales evidentes. La urgencia de cerrar las brechas entre ricos y pobres requiere medidas políticas que se orienten a construir un futuro justo y sostenible para todos sus habitantes.