Nicki Minaj y su giro hacia el trumpismo

La artista apareció en un conversatorio con Erika Kirk haciendo polémicas declaraciones sobre Donald Trump, la comunidad trans y el cristianismo

diciembre 30, 2025

Caylo Seals/Getty Images

El hip‑hop ha sido, históricamente, un movimiento revolucionario y contracultural caracterizado por la rebeldía y un fuerte compromiso político de sus máximos exponentes contra discursos conservadores, racistas y, con el tiempo, también homofóbicos y transfóbicos. En ese contexto, el posicionamiento actual de Nicki Minaj, alineado con las ideologías y discursos del movimiento MAGA, ha sido leído por parte del público como contradictorio teniendo en cuenta su legado artístico.

Durante años, la rapera fue sinónimo de audacia y empoderamiento femenino en el mundo del rap. Desde sus primeros pasos en la escena neoyorquina hasta su explosión internacional con discos como Pink Friday (2010) y Queen (2018), Minaj se destacó por su estilo provocador, su voz única y su capacidad de romper moldes. Sus letras, cargadas de sensualidad y crítica social abordaban temas como la misoginia, la desigualdad y la lucha por el reconocimiento en un ambiente históricamente dominado por hombres.

Además, su relación cercana con sus fans, conocidos como “Barbz”, y su habilidad para reinventarse continuamente en cada lanzamiento consolidaron su lugar como una de las artistas más influyentes del siglo XXI. Más que una cantante, Nicki Minaj se convirtió en un símbolo de resiliencia y rebeldía dentro del hip‑hop.

Sin embargo, la artista decidió dar un giro radical en sus posturas, posicionándose cada vez más hacia la derecha del espectro político. Este cambio lo ha construido públicamente durante meses con elogios reiterados a Donald Trump, ataques al gobernador demócrata de California Gavin Newsom y una retórica centrada en la fe, el orden, la masculinidad y la supuesta persecución cultural de los cristianos.

La explosión total de este cambio se dio en el marco de AmericaFest, la gran conferencia anual de Turning Point USA, organización fundada en 2012 por Charlie Kirk para promover posiciones conservadoras entre jóvenes y en campus universitarios de Estados Unidos. Minaj fue invitada a conversar con Erika Kirk, viuda del fundador de la organización, ante un auditorio entregado al trumpismo.

La charla estuvo marcada por elogios hacia el presidente estadounidense, a quien la rapera describió como “apuesto”. “Siento un profundo respeto y admiración por él. No sé si es consciente de ello, pero ha dado a mucha gente la esperanza de que existe la posibilidad de vencer a los malos, de ganar y hacerlo con la cabeza alta y la integridad intacta”, señaló entre aplausos de los asistentes.

Tampoco perdió la oportunidad de hablar de religión, vinculando de forma explícita espiritualidad y poder político con un tono de advertencia: “No podemos permitir que personas que tienen un problema con que nosotros adoremos a Dios estén en el poder. No podemos tenerlos en el poder. Ver cómo adoramos a Dios les irrita. Nuestro espíritu les irrita porque cuando hablamos, ellos quedan al descubierto”.

Minaj no solo se limitó a alabar a Trump y tocar temas religiosos. También decidió, siguiendo los comportamientos de su nuevo grupo ideológico, atacar a una minoría históricamente oprimida, la comunidad trans: “Si naces como hombre, sé un hombre. No hay nada de malo en ello. ¿Qué tan poderoso es eso? ¿Qué tan profundo? Los chicos serán chicos, y no pasa nada”, dijo, recordando también sus comentarios en redes sobre Gavin Newsom: “Imagina ser el tipo que quiere ver a los niños hacerse trans”.

Para muchos, resulta difícil olvidar que hace apenas unos años Minaj mostraba un perfil progresista, apoyando a Bernie Sanders y alineándose con la izquierda crítica del establishment. Su espíritu contestatario ahora ha dado un giro radical hacia el extremo opuesto.

Aunque sus objetivos y su público han cambiado, su estrategia permanece: confrontación, exageración y espectáculo. Donde antes señalaba al capitalismo corporativo o criticaba la hipocresía liberal, ahora dirige sus ataques contra el feminismo institucional, los derechos trans y lo que percibe como una humillación de la fe cristiana. Su presencia en AmericaFest, junto con elogios a figuras del movimiento MAGA y la amplificación de sus mensajes por la Casa Blanca, la ha convertido de a poco en una pieza simbólica de la extrema derecha estadounidense.

Además, su implicación en campañas como la denuncia de la persecución de cristianos en Nigeria o sus críticas a Gavin Newsom evidencia que su giro no es solo retórico, sino una postura activa y deliberada. A esto se suma la polémica por su matrimonio con Kenneth “Zoo” Petty, condenado por delitos sexuales, un hecho que ha generado críticas sobre la coherencia de su mensaje público y cuestionamientos sobre su alineación con ciertos valores conservadores.

GABRIEL CAVALLO

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