Con el bullicio de la capital como telón de fondo y una audiencia que mezcla funcionarios, cineastas y periodistas, Ted Sarandos, co-CEO de Netflix, tomó el micrófono en español imperfecto pero entusiasta. “Mi español no es muy bueno”, bromeó, arrancando risas cómplices, antes de revelar una noticia que resonará en la industria audiovisual mexicana: Netflix invertirá USD $1,000 millones en producciones locales entre 2025 y 2028, la apuesta más ambiciosa de la plataforma en el país hasta la fecha.
El anuncio, realizado junto a la presidenta Claudia Sheinbaum, no es solo un cheque con muchos ceros. Es un guiño a una relación de más de una década entre Netflix y México, un país que, según Sarandos, “siempre ha sido un semillero de creatividad”. Desde los tacos al pastor hasta los Óscar, México ha exportado cultura, y ahora Netflix quiere ser su megáfono global.
La historia comenzó en 2015 con Club de Cuervos, la primera serie original de Netflix producida fuera de Estados Unidos. “Fue aquí donde sentamos las bases de nuestra estrategia: contar historias locales para audiencias globales”, recordó Sarandos. Ese experimento se convirtió en una fórmula ganadora. En 2018, Roma de Alfonso Cuarón no solo conquistó tres estatuillas doradas, sino que puso a México en el centro del cine de autor. Luego vinieron Bardo de Iñárritu y Pinocho de Guillermo del Toro, este último ganador del Óscar a Mejor Película Animada en 2023.
Pero el impacto va más allá de los premios. Sarandos destacó cómo adaptaciones como Pedro Páramo —filmada en locaciones que van de Jalisco a Oaxaca— revitalizaron economías locales: la producción inyectó $375 millones de pesos al PIB mexicano, empleó a miles de técnicos, artistas y hasta rescató técnicas textiles ancestrales. “El vestuario de Damiana, personaje de la película, fue tejido por maestros de Tenancingo”, reveló, entregando un rebozo similar a la presidenta Sheinbaum.
Netflix no solo paga cámaras y guionistas. Un estudio con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) reveló que por cada dólar invertido en audiovisual, se generan $1.6 en valor agregado. “Una película de $200 millones de pesos impulsa $127 millones adicionales en transporte, catering, turismo y hasta en ventas de libros”, explicó Sarandos. Tras el estreno de Pedro Páramo, las ventas de la novela de Juan Rulfo se triplicaron, demostrando que el cine puede ser el mejor aliado de la literatura.

La apuesta de USD $1,000 millones promete amplificar este efecto. Los fondos se destinarán a series como Las Muertas y Los gringo hunters, documentales como el próximo tributo a Juan Gabriel, y a modernizar los icónicos Estudios Churubusco, cuna del cine de oro mexicano. Además, Netflix continuará financiando programas de formación para talentos detrás de cámaras, como su fondo de $22 millones de pesos anunciado en 2024.
“Ser locales es muy importante para nosotros”, insistió Sarandos. Desde 2020, México alberga la sede latinoamericana de Netflix, y su plantilla laboral creció de 30 a 400 empleados en seis años. Todas las producciones se hacen en alianza con empresas mexicanas, desde la concepción hasta la postproducción. “No venimos a imponer historias; venimos a escuchar las que ya existen”, afirmó.
La presidenta Sheinbaum, por su parte, celebró la sinergia: “Esta inversión refleja confianza en el talento mexicano y en nuestra capacidad para liderar industrias creativas”. Juntos, gobierno y plataforma buscan no solo crear empleos, sino también exportar la identidad mexicana. “Queremos que el mundo vea lo que hace único a este país”, añadió Sarandos.
Con planes de filmar en 25 estados y 50 ciudades —desde los desiertos de Chihuahua hasta las playas de Quintana Roo—, Netflix parece decidido a recorrer cada rincón de México. Pero su visión va más allá: se trata de construir un legado. Como dijo Sarandos al despedirse: “México nos enseñó que las grandes historias no tienen fronteras. Y esto es solo el inicio”.
Mientras el rebozo de Damiana descansa sobre los hombros de Sheinbaum, queda claro que en Netflix, la trama más emocionante no está en sus series, sino en su apuesta por reinventar un país a través de su propia cultura. Y México, fiel a su estilo, está listo para dar el clímax perfecto.


