Morat, con la mira hacia el alba

El cuarteto habla sobre la importancia de sus fans, cómo percibe sus propios éxitos y su visión del futuro del pop colombiano.

Por  MELISA PARADA BORDA

febrero 20, 2024

Juan Pablo Isaza, Juan Pablo Villamil, Martín y Simón Vargas de Morat.

Cortesía prensa

Morat está de racha. De hecho, lo ha estado durante los últimos cinco años, tiempo que le ha sido suficiente para publicar dos álbumes de estudio (¿A dónde vamos? y Si ayer fuera hoy), lanzar un EP (Antes de que amanezca), agotar numerosas fechas en su Bogotá natal y realizar un par de giras fuera de su país. Tanto estos como otros logros han hecho que esta sea una de las agrupaciones colombianas más importantes del momento, pero el éxito que Juan Pablo Isaza, Juan Pablo Villamil, Martín y Simón Vargas han gozado recientemente no ha sido una señal para dormirse en los laureles.

En medio de las últimas fechas de su paso por América del Norte, los cuatro músicos se sentaron a hablar con ROLLING STONE en Español –desde la distancia– sobre el cariño que le guardan a sus fans, su impacto en Colombia y el futuro que vaticinan para el pop local.

La agrupación colombiana de pop, Morat.
Cortesía prensa

Ustedes han hecho historia en Colombia, especialmente con los diferentes conciertos que han agotado en los últimos años. ¿Qué significan estos logros para ustedes?

Juan Pablo Villamil: Por un lado, significa un orgullo muy grande por ser bogotanos y hacer todo esto que mencionas, pero por otro lado, nos sorprende mucho que también seamos los primeros bogotanos en hacer un Campín. Eso creo que no habla tan bien de nuestra autopercepción cultural y musical. Ojalá a raíz de esto que nos está pasando se abra esta puerta para que muchos más artistas bogotanos y bueno, colombianos, empiecen a verlo un poco como “si estos tipos pudieron, yo también”. Nos encanta esta idea.

En Colombia hay un historial con menospreciar lo nacional. Si bien ya no siento que ocurra tanto como antes, ¿qué se siente ser de las bandas más queridas del país?

Simón Vargas: Es muy loco, sin duda. En especial porque cuando uno empieza a salir de Colombia a raíz de la música, una de las cosas de las que uno se da cuenta es que la música colombiana está categorizada en un espectro super angosto. Yo creo que una de las vainas interesantes de lo que está pasando es que los grandes exponentes de la música colombiana históricamente, con contadas excepciones de hace varias décadas, han sido música bailable de alguna manera, y ser un artista que está levantando una bandera no sólo de un estilo de música distinto, sino de un formato diferente (esto no es cantar y bailar solamente), es una vaina interesante. En especial porque yo siento que durante mucho tiempo, y nosotros lo vivimos cuando estábamos empezando, hubo una presión tácita que te decía, “Si no haces reggaetón te vas a morir de hambre”. Y yo siento que es una cosa muy nociva para el talento nacional. Para nosotros es muy emocionante pensar que alguien puede ver lo que nos está pasando y decir, “Qué chimba. Puede que si sigo tocando guitarra, sí hay un futuro en donde esto rinde frutos”. Estar en ese lugar es una cosa que nos llena de orgullo, también siento que nos pone una responsabilidad que nosotros asumimos honestamente, pretendiendo subir la barra de calidad en la música y en los conciertos. Siempre que hemos estado tocando en Colombia es lo que tratamos de hacer, que la gente diga, “¡Juemadre! El talento nacional y el talento bogotano sí tienen un futuro brillante”.

Sí, totalmente. Parte de este esfuerzo se ve reflejado en su fanbase tan leal. ¿Por qué creen que tienen un público tan fiel?

J.P.V: Es extraño, pero yo creo que también es un poco porque se conectaron con nosotros por las razones indicadas. Al final nosotros nunca hemos sido un grupo cuyo fuerte sea su vida personal o el chisme. ¿Y qué más podemos pedir nosotros de la gente sino que le guste lo que estamos haciendo? Nosotros estamos profundamente agradecidos y de alguna manera con nuestro fandom se ha construido una relación muy sana en ese sentido, nos une un gusto común por nuestra música y eso se refleja en esa solidez. Eso para nosotros es tremendamente conmovedor e importante. Tanto así que nos da pie a seguir cultivando también cosas para los fans porque al final sí hay un vínculo real.

S.V: Yo sumaría que siempre hemos tratado de proyectar una imagen mucho más aterrizada, mucho más de gente normal, de alguna manera. Eso es una vaina que también hace que nuestros fans puedan sentirse mucho más relacionados con lo que estamos cantando. Como que esto no te lo está cantando alguien con quien aparentemente no tienes nada en común, sino que muy por el contrario estamos constantemente tratando de decir, “Acá estamos en las mismas”. Eso también hace que haya una muy buena conexión con nuestros fans, porque no se siente como que estamos pretendiendo estar por allá en la estratósfera, en un sitio inalcanzable, sino todo lo contrario.

Sí. Un ejemplo es que ustedes tienen una canción para cada ocasión, ya sea porque uno se esté sintiendo triste o enamorado, hay una canción de Morat para eso.

Juan Pablo Isaza: Ahorita estaba pensando que con la carrera nuestra uno puede hacer una analogía como de una serie con temporadas. Los fans que nos conocieron con el primer disco nos conocieron con esa primera temporada y muchos de esos a lo largo del camino habrán podido decir, “No, en la segunda temporada se cagaron la historia”, pero queremos pensar que muchos de los que nos conocieron al comienzo, conforme ha ido pasando el tiempo y han venido capítulos nuevos, han dicho, “Me gusta más, disfruto esta historia para dónde va”. Y ya estamos entrando a la quinta temporada, nuestro quinto disco, y muchos de ellos se han quedado. Ahora, creo que el reto sin duda sigue siendo que para aquellas personas que entran a nuestra historia en la quinta temporada, que lo que vean les guste y ojalá se queden mucho más.

En 2022 ustedes publicaron su último álbum, Si ayer fuera hoy, y el año pasado publicaron el EP Antes de que amanezca, que hace de transición entre su anterior y su siguiente etapa musical. ¿Por qué decidieron hacer este proyecto en medio?

J.P.I: Nos pasa mucho que como nuestras giras se suelen extender casi dos años, la presión que creo que todos los artistas sentimos es que no podemos dejar de sacar música. No funciona como funcionaba antes. Hoy en día es, o por lo menos nosotros lo sentimos así, es mucho más demandante porque toca estar sacando música más frecuentemente incluso si uno está de gira.

Para Si ayer fuera hoy sentíamos que teníamos compuesto un grupo de canciones que como que no sonaba a nada, todavía no habíamos descifrado cuál era la vertiente que queríamos agarrar nuestro quinto disco. No teníamos clara una visión de a qué queríamos sonar, sin embargo, teníamos un montón de canciones que nos encantaban, pero que todas sonaban distintas entre sí, por lo menos a nuestros ojos. Antes de que amanezca fue un poco ese pretexto de decir, “Esta es la música que tenemos ahorita, está muy variada, pero no tenemos ni idea de hacia dónde vamos”. Quizás las dos últimas se aproximaron un poco más a lo que va a ser el sonido de nuestro quinto disco pero no queríamos dejar de sacar esas. Queríamos que Si ayer fuera hoy fuera inmortalizado porque fue un grupo de canciones muy especiales para nosotros que grabamos en cinta y en una época muy bonita de nuestra vida.

¿Cómo crean los conceptos para cada álbum?

J.P.V: Es un despelote absoluto [risas].

Martín Vargas: Es muy chistoso porque nos pasa siempre que no hemos terminado de girar o de hacer el trabajo alrededor de un disco, y siempre la discusión acerca de qué se viene después ya está sobre la mesa. Te puedo decir que el quinto disco ya está en un 80% o 90% conceptualizado. Venimos hablando de eso hace un año y hace un año ni siquiera había salido Antes de que amanezca, entonces es muy cool porque siento que es una mesa creativa muy distinta.

Somos cuatro tipos con perfiles muy diferentes, hay unos que se enfocan más en una cosa, otros más en la otra, entonces siento que son muchos años trabajando juntos y cada uno sabe cuáles son los fuertes del otro, todos confiamos demasiado en el criterio del otro. Entonces también es delegar y soltar un poquito para que cada uno se encargue más de lo que más le gusta o lo que mejor sabe hacer. Nos funciona muy bien y también contamos con la fortuna de trabajar con gente creativa que nos ayuda a llevar todas las ideas a lo físico.

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Chicos, ¿cómo ven el futuro del pop colombiano?

J.P.I: Nosotros venimos sintiendo desde hace un rato que, si bien el reggaetón sigue siendo muy fuerte y a nosotros nos gusta mucho, cada vez hay más ruido de artistas pequeños haciendo otra cosa. Eso, creemos nosotros, es el mejor indicio de que estamos en un punto de inflexión. Yo creo que todo esto es un puente que al final nos ha terminado beneficiando a todos. El hecho de nosotros estar tocando en Estados Unidos en gran parte es por el reggaetón, aunque hagamos géneros muy distintos. Yo creo que ahí hay un aporte indirecto que no se puede negar. Sin embargo, sentimos que las disqueras están firmando artistas nuevos que ya no hacen reggaetón, lo que están haciendo es pop. Y hablando específicamente de Colombia, creemos que la escena tiene que cambiar mucho porque lo que sí es cierto, es que el colombiano no le tiene fe al colombiano a menos de que salga de Colombia.

Exacto, eso es muy cierto.

J.P.I: Y eso es muy triste. Nosotros firmamos en España porque era la mejor opción pero eso nunca fue un plan tan orquestado buscando lo que nos pasó, simplemente ocurrió. Pero en retrospectiva, creo que parte fundamental de lo que a nos está pasando en Colombia, tristemente, sí se lo atribuyo al hecho de que nos hayamos ido.

S.V: De acuerdo. Una cosa que a mí me genera esperanza, sin duda, es que durante los últimos años sí se siente un cambio en los patrones de consumo de música local. Pero dejando de lado esas cosas que no dependen específicamente de la gente, siempre es bueno rescatar el talento nacional, en parte, para hacerlo visible porque yo creo que muchas veces tiene que ver con que tenemos una cultura en donde se pordebajea lo que sucede en nuestro país, pero sin duda también tiene que ver con una falta de herramientas de comunicación y de espacios de difusión para esta música. Entonces rescatar el talento colombiano, tratar de mostrarlo y encontrar compositores, artistas y productores dentro de Colombia son cosas que son y serán siempre importantes. Y creo que la medida en la que uno le siga haciendo a ese ejercicio, ojalá el hábito de consumo llegue de a poco a un sitio en el que haga sustentable que uno no se tenga que ir del país para poder vivir de la música.

J.P.V: Es un tema de gustos también en el sentido en que Bogotá tiene una escena probablemente un poco más underground que pop. Como que el gusto de la escena musical colombiana, y en particular en Bogotá, está más hacia el underground, hacia el rock. Incluso una escena rap venía muy fuerte en Bogotá y entonces es también como cambiar el gusto de la gente. Ojalá podamos aportar en eso pero también es una bola muy difícil de mover, cambiar el gusto de la gente es complicado.