“Ya que te van a escuchar, di algo”. Esa es la premisa de María Peláe, una artista nacida en Málaga que entiende el poder de la música como vehículo para llevar un mensaje a muchas personas y darle voz a quienes, en ocasiones, son silenciados.
Su carrera comenzó desde muy joven, cautivada por el flamenco, que más adelante se convertiría en el condimento perfecto —y necesario— para encontrar el sonido que la hace única. “Para mí, el flamenco es más que un género musical. Para cualquier persona que lo haya vivido desde pequeña, es una forma de vida, de estar, de reivindicar y de hablar. Como todo folclor, es el canto del pueblo para hablar de injusticias o para tratar de evadirse de ellas. El flamenco es una forma de vida”, nos dice María al hablar sobre lo que este género representa no solo en su música, también en su vida.
Desde su primer concierto, cuando todavía era una niña, hasta hoy —con el lanzamiento de su más reciente disco El Evangelio—, la artista nos comparte cómo ha evolucionado tanto su sonido como su identidad artística: “Mi primer concierto lo hice a los 17 años en un pequeño bar en Málaga. Desde esa María que no levantaba la cabeza para mirar al público hasta la de hoy, imagínate la cantidad de escenarios que ha habido y la vergüenza que me he tenido que quitar. En términos de sonido, el primer disco era más de cantautora, y con el tiempo y la investigación hemos llegado a un híbrido maravilloso. Alba Reig, que ha sido mi productora desde hace un tiempo, ha sido fundamental para que mi música llegue a más personas”, recuerda.
Trabajar desde la idea de crear “híbridos”, como ella misma los llama, no es tarea sencilla, y mucho menos si el eje central es el flamenco. Pero, como bien explica, el respeto y el estudio profundo del folclor de su país han sido claves para lograr una fusión honesta entre los sonidos de raíz y los más contemporáneos: “Musicalmente, el flamenco es muy complejo de estudiar y por eso siento un gran respeto por sus cantaores y cantaoras. Las carreras alrededor de este género son muy complejas, y por eso se debe entender bien y tener mucho valor para meterlo en una olla y hacer diferentes fusiones. Lo difícil a la hora de fusionar el flamenco es que se siga percibiendo el respeto, que se note que sé lo que estoy haciendo: un compás por bulería o por farruca, pero sin ser una bulería o una farruca, porque es un híbrido. Lo importante es que los puristas puedan ver que el híbrido nace desde el respeto y el conocimiento”.
“El mundo es tan preciosamente mestizo que ahí radica la facilidad para mezclar géneros. Hay una frase de Israel Fernández que dice: ‘Todo lo que se mezcle con flamenco, se va a mejorar’”. Ese tono único en la voz de los cantaores es inconfundible en cualquier parte del mundo y ha impregnado recientemente el mainstream gracias a artistas como C. Tangana o Rosalía.
Además del ímpetu y la fuerza que tienen las músicas de España, como bien lo explica Peláe, su música también es un canto de libertad: “El flamenco es un estandarte de libertad. No hay nada más libre que mezclar, además de que es lo más divertido. Cuando era pequeña, escuchaba a Juan Luis Guerra, Celia Cruz, La Paquera de Jerez… esa mezcla debía salir por algún lado [Risas]. El menjurje nos ha salido bueno”.
“Es una forma de vida, de estar, de reivindicar y de hablar. Como todo folclor, es el canto del pueblo para hablar de injusticias” María Peláe sobre el flamenco.
El Evangelio, su más reciente producción, es la síntesis de todo lo anterior: canciones con mensajes incómodos pero necesarios, el menjurje entre el flamenco y distintos sonidos, y un concepto donde el arte prima por encima del negocio. Un ejemplo claro es la canción ‘La llave del mar’. “Fui a ver el 30 aniversario de Martirio, y cuando estaba presentando a los músicos, presentó a su hijo y soltó una verdad irrefutable: ‘Una persona que conoce el arte, nunca se sentirá sola’. La canción La llave del mar refleja precisamente ese evangelio que dijo Martirio. Es una conversación íntima con el arte, cuando ya no sabes si lo que estás haciendo es trabajo o amor… es una canción para que el arte nos pellizque cuando no sabemos bien lo que estamos haciendo” confiesa.
¿A qué hace referencia El Evangelio? “Este concepto nació muchos años atrás; desde 2015 tengo notas en el móvil que hacen referencia a él. En Andalucía, cuando alguien dice una verdad irrefutable, se utiliza la frase ‘ha soltado el evangelio’. De ahí nace el nombre del disco, que habla, por supuesto, de cosas incómodas pero necesarias” explica la artista sobre el refrán.
Próximamente, llegará una colaboración largamente esperada: María Peláe junto a Rozalén, dos amigas que se conocen desde hace muchos años y que se reencuentran en ‘La telenovela’. “A Rozalén la conozco desde hace mucho. No mucha gente lo sabe, pero hace 12 años hicimos una gira juntas llamada Las Marías. Por cosas de la vida, nunca habíamos hecho una canción juntas, pero cuando surgió esta canción, sentí que era Rozalén al 100%, porque es una conversación muy natural entre dos personas, con un toque irónico y divertido. Es como si el público entrara a mi casa y nos viera a las dos tomándonos un vino”, confiesa.
Con una voz clara, un mensaje firme y un profundo respeto por sus raíces, María Peláe continúa construyendo un camino propio en la música española. Su arte no solo entretiene, también cuestiona, incomoda y transforma. Y en tiempos donde decir algo importante es urgente, ella ha decidido que, ya que la van a escuchar… dirá algo incomodo, valioso y necesario.


