enero 20, 2023

Måneskin se divierte salvando el rock aunque probablemente no lo necesitemos

La banda italiana lo arriesga todo en su nuevo álbum de 17 canciones, Rush!

Por  DAVID BROWNE

TOMMASO OTTOMANO

¿Recuerdan cuando las estrellas de rock eran extravagantes, osadas y libertinas? Nosotros tampoco, pero Måneskin quiere que hagamos memoria. Rush!, el tercer álbum de estudio de los exganadores de Eurovisión originarios de Roma, se esfuerza para hacerle honor al signo de exclamación que tiene en su título. Si decidimos seguirles la cuerda, el mundo de Måneskin es una bacanal tras otra, donde la marihuana, la cerveza, la cocaína y las chicas son de fácil acceso. Un mundo donde el vocalista Damiano David es, en sus propias palabras, “Un domador de comportamientos indecentes que hace el amor con el peligro”. En un instante está viendo cómo una supermodelo roba un Basquiat de una pared, y en el siguiente, recuerda lo asombroso que es él: “Me preguntan por qué soy atractivo, es porque soy italiano”.

Hasta cierto punto, la agrupación se ha ganado su derecho a festejar: con su creciente fama, estilo glam y un guitarrista (Thomas Raggi) que hace solos de vez en cuando, parece ser la única banda de rock que está dejando huella en la cultura actual. Si el certificado de rockstar de David fuera puesto en duda, en ‘Timezone’ grita que está tan ansioso por ver a su pareja que no le importa pagar doble tarifa para cambiar un vuelo y arruinar su agenda: “Los contratos que firmé me valen una mierda”. ¿Quién dice que hacer rock en 2023 no tiene sus ventajas?

Con cada disco desde su EP de 2017, Chosen, Måneskin ha ido subiendo el volumen y mejorando su estilo. Su primer álbum cantando mayoritariamente en inglés, Rush!, es el más ambicioso hasta la fecha, comenzando por su extensión de 17 cortes. ¿Será su Esilio su Main St.? Gracias al productor Max Martin, quien sabe muy bien lo que hace y contribuyó en algunas de estas canciones, su versión de rock es una fusión entre temas para corear, beats elaborados y un sonido ensordecedor. En ocasiones se encuentra una canción pegadiza como ‘Baby Said’, donde David no puede parar de hablar en lugar de concentrarse en el asunto, o ‘Gossip’, que cuenta con un cameo de Tom Morello en la guitarra. Y lo que es mejor, Måneskin revive el viejo arte del humor seco del new wave para burlarse de situaciones como lo hacen en ‘Kool Kids’ y ‘Bla Bla Bla’, en donde David brama, “Tú me llamas feo y dices que mi banda apesta, pero una de mis canciones tiene miles de millones de sreamings, así que bésame el trasero”.

Por la manera en la que usan las canciones para mofarse y autocriticarse, resulta difícil de descifrar qué tan en serio están hablando. Lo que sí es cierto, es que ser excesivos les queda de maravilla. Las partes más serenas del disco también son las más serias: ‘If Not For You’ es una power ballad genérica ideal para encender los flashes de los celulares en un concierto, mientras que su vena por el grunge emerge en ‘Il Dono Della Vita’. Pero quizás el punto principal de Rush! sea su absurdidad. En un panorama dominado por cualquier cosa menos por el rock, Måneskin sabe cómo romper con los esquemas a su manera, inclusive si eso implica un interés por OnlyFans. Pero a medida que lo hace, únicamente confirman lo duro que el rock & roll tiene que trabajar en estos días para hacerse notar.

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