Macarena García: una pasión sin barreras

Más allá de su capacidad para interpretar distintos personajes, su mayor talento sale a relucir cuando descubre cuántas versiones de sí misma puede habitar

Jesus Soto @jsotofuentes

octubre 15, 2026

Crecer dentro del ámbito actoral, con un reflector puesto sobre cada uno de tus pasos, suele ser muy difícil. Para Macarena García, sin embargo, ha sido una bendición, una fortuna y una felicidad difícil de describir. 

Desde muy pequeña se acercó a distintas disciplinas artísticas, espacios que alimentaron su imaginación y le permitieron construir un universo creativo propio, un refugio para su mente y su alma. Con el tiempo, todo ese universo encontró un punto de encuentro en un terreno que conocía de cerca gracias a su linaje familiar, la actuación.

Sin embargo, para Macarena, actuar nunca ha significado únicamente interpretar a alguien más, también ha sido la posibilidad de explorar todas las versiones que habitan en ella. Personajes, emociones, cuerpos y mundos distintos conviven en una personalidad que, al igual que su trabajo, encuentra su esencia en el polifacetismo, en la capacidad de transformarse sin dejar de ser ella misma. 

Esa naturaleza camaleónica atraviesa tanto su manera de actuar como su forma de relacionarse con el mundo. Puede transitar entre registros, lenguajes y emociones con una naturalidad que le permite trascender la pantalla, el telón y el escenario. Y quizá ahí radica una de sus mayores virtudes, pues su versatilidad no termina cuando el personaje desaparece, sino que forma parte de quien es.

A lo largo de este camino artístico, Macarena se encontró rodeada de dos de sus grandes inspiraciones y mentoras, quienes además de acompañarla en su formación, le han legado una profunda tradición actoral familiar; su abuela, Anabel Gutiérrez, fue una de las figuras más queridas y aclamadas del Cine de Oro mexicano, y su madre, Amairani, ha sido una reconocida actriz mexicana que ha dado vida a personajes de gran arraigo popular y cultural en el país. 

Tener a estas dos figuras como guía en su camino profesional ha sido una luz que ilumina su proceso, pues de cada una ha absorbido una enorme sabiduría, mientras que el cine, la televisión y el teatro le han permitido construir su propio universo artístico. “Mi abuela y mi mamá tuvieron carreras muy distintas. Mi abuela siempre enfocó mucho su carrera hacia el cine, pero al final comenzó a hacer televisión; mi mamá, en cambio, se enfocó en la televisión, pero nunca se acercó del todo al cine”, dice. “Siento que la libertad que mi mamá tuvo para tomar sus propias decisiones a lo largo de su carrera y no seguir exactamente el camino de mi abuela, me dio la libertad de elegir el mío”.


“Una vez mi abuela me dijo una frase que ahora cobra mucho sentido: ‘Ten mucho cuidado, porque una vez que te metas a un set, vas a ver que tu vida pasó volando y no te diste cuenta’”.


“Tuve la bendición de tener una abuela en el cine y una mamá en la televisión. Eso me permitió decidir que quiero hacer ambas cosas, porque no solo quiero hacer televisión; quiero hacer cine, teatro y un millón de cosas más, pero siempre teniendo estas dos inspiraciones presentes. Cada una desde su propia área, pero, obviamente, me ayudan muchísimo”, dice con seguridad.

Los consejos y la experiencia de ambas le han permitido a Macarena ampliar su mirada y comprender las distintas dimensiones de la libertad que busca conquistar, tanto en lo artístico como en lo personal. “Una vez mi abuela me dijo una frase que ahora cobra mucho sentido: ‘Ten mucho cuidado, porque una vez que te metas a un set, vas a ver que tu vida pasó volando y no te diste cuenta. Si amas mucho esto, está perfecto, pero no te olvides que tienes una vida por fuera’”, recuerda Macarena.

Entre las vivencias que han acompañado su camino, la búsqueda del equilibrio es algo que Macarena destaca como fundamental para mantener la paz dentro de esta profesión. La actriz mexicana ha construido una carrera que le ha valido importantes reconocimientos y una comunidad fiel que sigue de cerca cada uno de sus proyectos. Sin embargo, tiene claro que dedicarse a la actuación implica una entrega constante que va mucho más allá del esfuerzo físico; también exige tiempo, energía y fortaleza emocional. 

Piensa que el verdadero reto no está solamente en enfrentarse a una producción de alto nivel, sino en aprender a conciliar el ritmo vertiginoso de los sets con una vida personal y social tranquila. Entre la intensidad de habitar otras pieles y mentes, y la necesidad de volver a sí misma una vez que termina cada proyecto, ha encontrado una forma de transitar entre ambos mundos. En ese delicado equilibrio entre la intensidad de su profesión y la tranquilidad de su vida personal, Macarena ha construido un camino propio que le permite perseguir sus sueños con libertad, sin dejar que el éxito limite su independencia.

Jesus Soto @jsotofuentes

Como bien dijo Simon Callow, actor y escritor británico: “El arte es locura, la técnica es cordura”. Esa es una idea que Macarena comprende de cerca, pues para ella la creación artística nace de una necesidad que exige cierta dosis de descontrol, pero también la disciplina necesaria para darle forma. Entre estos extremos ha encontrado el verdadero equilibrio para convivir con ambos, sin excluir ninguno.

Parte de ese proceso ha sido reconocer el lugar que ocupa ella misma frente a las exigencias de su profesión. Sus necesidades, deseos y valores son una brújula que nadie puede interpretar mejor que ella, y aprender a escucharlos también implica poner límites, hacer pausas y reservar espacio para aquello que existe fuera del escenario y del set. “Soy yo quien tiene que apartar momentos de descanso para estar con mi familia o amigos. A veces es muy complicado”, reflexiona.

Con estos pilares como guía, Macarena ha creado su propia manera de entender y ejercer el arte de actuar. No se limita a un género, una historia, un formato o un escenario; tampoco parece estar dispuesta a encajar en una sola categoría o estereotipo. Su trayectoria refleja esa libertad, con un recorrido que abarca telenovelas, dramas juveniles, thrillers, historias de misterio y producciones para plataformas de streaming, en las que ha sabido explorar distintas facetas y dar vida a personajes con una identidad propia.

Porque así como su personalidad, su actuación es polifacética. Macarena parece encontrar en cada nuevo personaje una oportunidad para explorar perspectivas distintas de sí misma. Tal vez ahí radica parte de su encanto, en esa capacidad de reinventarse y sorprendernos cuando creemos conocerla, dejando siempre abierta la expectativa de lo que vendrá después.

El proceso de Macarena para encarnar un nuevo personaje cambia con cada proyecto. Al mirar en retrospectiva los papeles que ha interpretado a lo largo de su carrera, reconoce que cada proyecto tiene su propio ritmo y plantea desafíos particulares. Por ello, antes de dar vida a un nuevo personaje, prepara su mente y su cuerpo para sumergirse en ese universo. En cada proceso, la lectura y el estudio son el punto de partida que le permite comprender y construir a cada uno de sus personajes. Para ella, comprender a fondo una historia es tan importante como encontrar la disposición física y mental necesaria para interpretarla. “Si mis papeles tienen algo en común, es leer, estudiar y tener tiempo para dedicar la mente y el cuerpo a hacer algún personaje. También tengo que descansar y dormir bien”, asegura.

Hemos visto a Macarena transformarse en personajes tan distintos como Natalia Alexander, de Control Z, una joven popular, ambiciosa y aparentemente segura de sí misma, pero atravesada también por inseguridades y conflictos internos. También llegó Alex Rivera, de 100 días para enamorarnos, uno de los personajes más complejos y significativos de su carrera, precisamente porque la llevó a alejarse de los papeles que había interpretado hasta entonces. Alex —o Alejandro Rivera— es un adolescente que atraviesa una transición de género, y su historia permitió explorar distintas dimensiones de su identidad, sus relaciones y los cambios que experimenta durante ese proceso.

Jesus Soto @jsotofuentes

Desde su perspectiva, el personaje representó también una oportunidad de salir de su zona de confort y de enfrentarse a nuevos desafíos interpretativos. Ahora, la actriz vuelve a adentrarse en un territorio distinto con Sasha, su personaje en la serie Timbiriche, un reto que la lleva a poner a prueba sus recursos actorales y su capacidad de explorar nuevas dimensiones artísticas y emocionales.

“Creo que todos mis personajes han sido retadores de distintas maneras, y también tiene que ver con el momento en el que cada uno llegó a mi vida. El papel de Alex en 100 días para enamorarnos fue un reto supergrande, pero también hay que considerar que tenía 19 años, y que fue uno de los primeros personajes fuertes que me tocó interpretar en mi carrera”, comparte. Con el paso de los años, los desafíos han cambiado junto con ella. “Ahora, si lo pienso en los últimos años, yo creo que Sasha en Timbiriche ha sido un personaje que me ha retado muchísimo; me hizo concentrarme, enfocarme y, sobre todo, me generó esa sensación de querer hacerlo lo mejor que pueda”, cuenta.

Entiende que cada personaje al que da vida representa una oportunidad de crecimiento y transformación. Con Sasha, Macarena forma parte de una producción de gran relevancia para México, tanto en el ámbito popular como en el cultural, al tiempo que asume el desafío de interpretar a una persona real, con una familia y una historia de vida profundamente marcada por las emociones.

“Lo viví con mucho respeto y amor, pero, sobre todo, con mucha responsabilidad, porque estaba muy bien acompañada de personas que compartían estas prioridades. Beto Hinojosa, nuestro director, es un excelente ser humano, además de ser un increíble director”, comparte con una sonrisa de agradecimiento. “Cuando me dieron a Sasha, desde ese momento, Beto me tomó de la mano y no me soltó. Me ayudó, me cuidó y me apoyó para sacar lo mejor de mí y construir este personaje con mucho respeto. Si algo te puedo decir, es que todas las personas involucradas en esta historia la respetamos y cuidamos muchísimo”.

Esta no es la primera vez que Macarena participa en una producción biográfica. En 2025, formó parte del elenco de Chespirito: Sin querer queriendo, donde dio vida a una versión joven de Graciela Fernández. Este papel marcó un momento significativo en su carrera y la acercó aún más a su historia familiar, pues su abuela, Anabel Gutiérrez, interpretó a Doña Espotaverderona en Chespirito, en 1989. “Yo me acuerdo del cariño que Pau y todos los familiares de Chespirito tenían en general hacia mi abuela, y me lo hicieron saber y sentir mientras grabábamos. También, ¡qué padre fue interpretar a su mamá! Sentí mucho orgullo y agradecimiento, porque imagínate que te escojan para interpretar a tu mamá de joven”, recuerda sobre la producción.

 “Además, siento que se conoce un lado de mi mamá adulta, pero, si yo tuviera que escoger quién interpretaría a mi mamá de joven —una mamá que yo no conocí y que solo vive en mi imaginación—, pues imagínate. Yo vivo feliz y agradecida por la oportunidad. Mi abuela tenía poco de haber fallecido cuando hice Chespirito, así que, para mí, fue una carta de amor para ella, para su época y para todas las personas que estuvieron a su lado y apoyaron su carrera. Amo este proyecto con todo mi corazón, la verdad”, agrega. 

 Su trayectoria actoral parece un álbum fotográfico que documenta su evolución tanto personal como profesional. Cada personaje ha crecido a su lado y, en sus propias palabras, se ha convertido en una especie de registro de las distintas etapas que ha atravesado mientras se transforma. “Luego veo cosas de Like La Leyenda y me pregunto, ‘¿Por qué dejaron que grabara toda mi pubertad?’. Estaba mega en la pubertad y en la adolescencia. No te voy a mentir, antes lo veía y me daba mucho cringe verme, porque, obvio, nadie quiere ver 180 capítulos de su adolescencia”, dice entre risas.

Jesus Soto @jsotofuentes

No hay papel que no le haya hecho sentirse afortunada y agradecida por un camino que le ha permitido explorar una versatilidad que trasciende la pantalla y alcanza también su dimensión personal. Hoy, aquellos primeros proyectos los mira con cariño y reconoce en ellos la valentía de quien se atrevió a crecer frente a las cámaras. “Ahora lo veo con mucha ternura, y creo que eso me seguirá pasando con las distintas épocas de mi vida. Recuerdo ese proyecto y digo: ‘Qué ternura, y qué valiente que me atreví a hacerlo tan chica’, porque tenía 17 años”.

Macarena García descubre en la observación y la exploración una forma de dar vida a cada nuevo personaje, conectando con otras realidades para nutrir su universo creativo y construir interpretaciones auténticas. Para la actriz, no hay nada más poderoso que abrirse a nuevas perspectivas de vida, pues cada experiencia le permite comprender mejor los mundos ficticios que construye a lo largo de su carrera, además de las distintas versiones de sí misma que descubre en el proceso. Esa búsqueda constante se ha convertido en una herramienta para adentrarse en una metamorfosis interminable. Estar en movimiento, aprender y transformarse es, para ella, la gasolina que la mantiene en pie.

 “La verdad, a mí me gusta salir al mundo, y creo que eso es algo muy importante para un artista. Pienso, por ejemplo, en Natalia, de Control Z, un personaje cuya construcción fue muy arriesgada porque no sabíamos qué iba a pasar, pero que al final fue muy bien recibido. Mi inspiración para este papel surgió de una niña que conocí cuando era pequeña y que, te juro, no tiene idea de que terminó siendo la inspiración para uno de los personajes que más me cambió la vida”, comparte.

 “De eso se trata el arte: de salir al mundo y observar todos los recursos y estímulos que nos presenta cada día. También se trata de conocer personas y tener conversaciones con ellas. Los mejores personajes que existen están afuera, en el mundo real. Se siente bien padre tener la responsabilidad de prestar atención a la vida para encontrar en ella la inspiración que después llevamos a la ficción”, asegura. 

Y es que cada proyecto que la lleva fuera de su zona de confort deja claro que Macarena no nació para limitarse. Su incursión en la televisión y el cine la ha consolidado como una de las actrices mexicanas más destacadas de su generación, pero son el teatro y el doblaje los que mantienen encendida esa chispa que la impulsa a seguir explorando nuevos caminos. Para ella, permanecer en su zona de confort no es una opción, pues es, quizá, el lugar más peligroso para una mente y un alma que encuentran su fuerza en el movimiento y la transformación.

 “Ahora, con el doblaje, estoy un poco aterrada, si te soy sincera. Toda mi vida quise hacerlo; era un sueño muy, muy grande para mí. Lo intenté muchas veces, pero, por una u otra razón, no se daba. Ahora llegué a Wildwood, una de las experiencias más hermosas que he tenido en mi carrera, y me enfrenté a esa versión de mí de hace 500 años que tenía miedo, que pensaba que no era buena y que no quería hacerlo”, comparte sobre esta nueva pasión que ha encontrado en el doblaje.

Macarena no tiene miedo de adentrarse en aquello que más despierta su famoso síndrome del impostor. Y es que Wildwood comenzó a gestarse hace 16 años, cuando ella apenas tenía 10. Pensar en todo lo que tuvo que vivir y atravesar desde entonces para finalmente asumir un papel que durante años solo existió en su universo creativo resulta, por sí mismo, extraordinario. “Tuve que confiar en que todo sería perfecto. Obvio, me saca de mi zona de confort. Me encanta”.

En el teatro, García se pone en la piel de ‘Ella’ durante la cuarta temporada de 7 veces adiós, donde comparte escenario con Edu Maruri, su coprotagonista. El musical mexicano, creado y dirigido por Alan Estrada, explora las complejidades del amor contemporáneo, las relaciones de pareja en el siglo XXI y el inevitable dolor de las despedidas. Desde su experiencia, adentrarse en esta historia significó conectar profundamente con el personaje y sus emociones, en un proceso que despertó sentimientos y resonancias muy personales.

“Todo ha sido hermoso. Edu es el mejor compañero del mundo y no me voy a cansar de decirlo. Uno de los regalos más especiales que me ha dejado 7 veces adiós es la amistad de un gran compañero, actor y cómplice sobre el escenario. Con él, resolvemos juntos, nos escuchamos y nos acompañamos”, reflexiona. “El otro día, antes de entrar a la función, le dije a Edu, ‘Hacer este proyecto contigo se siente como cargar un mueble entre dos personas’. Porque puede pasar que estés a mitad del camino y te des cuenta de que el otro está cargando más, entonces tú haces un esfuerzo extra; o que de pronto te canses un poco y bajes la carga, pero sabes que tu amigo no va a soltar el mueble”.

Jesus Soto @jsotofuentes

Esta es su cuarta temporada en 7 veces adiós, con más de 200 funciones a sus espaldas. Sin embargo, cada regreso le ofrece una nueva manera de conectar con la historia, esta vez junto a un compañero distinto y desde una etapa personal que transforma su forma de vivirla sobre el escenario. Por eso, cada función se convierte en una experiencia única, mágica y especial. 

“Considero que soy una persona que se aburre rápido porque me gusta que me reten, que me pongan a sudar y que me pongan nerviosa. Wildwood y hacer teatro siempre serán de esas experiencias que me sacan de mi zona de confort, porque me hacen temblar y aferrarme; sin embargo, también me hacen crecer y enamorarme cada vez más de mi trabajo”, agrega.

 A través de estos valores e ideales que guían su vida, Macarena también se ha consolidado como una figura de referencia en el mundo de la moda y el estilo de vida. Una comunidad cada vez más amplia la sigue de cerca y encuentra en ella una voz cercana y auténtica, consciente de que su universo creativo trasciende el set para extenderse a las pasarelas y las redes sociales. Es precisamente su manera de mostrarse sin artificios, fiel a quien es, lo que convierte su autenticidad en su mayor distintivo.

Ahora, ella se ha convertido en la primera embajadora de Steve Madden para México. Este nombramiento representa un orgullo para su carrera y una satisfacción difícil de explicar. “Ya llevo un rato con la marca, y ha sido hermoso. Hay algo mágico en trabajar con marcas que te permiten ser tú misma. Creo que hoy, entre las redes sociales y la publicidad, existe una presión constante por entrar en un molde que otros consideran que funciona. Por eso me siento muy agradecida de trabajar con Steve Madden, que celebra quién soy realmente, sin intentar cambiarme en lo absoluto”, asegura.

Steve Madden, simplemente, celebra quién es y se convierte en un complemento para que esa esencia llegue a más personas, ayudándolas a sentirse cómodas y seguras de sí mismas. “Me encanta. Hace unos años, platicaba que mis primeros tacones, durante la pubertad, fueron unos Steve Madden, así que ahora se me hace muy loco representar a la marca siendo adulta. Steve Madden me hace sentir segura de mí misma y confiada, y lo agradezco muchísimo, tanto como consumidora como embajadora de la marca”, confirma.

Su papel dentro de la marca representa la oportunidad de inspirar a otras personas a través de la moda. “Específicamente ahora, creo que la moda ha cobrado el poder de divertirnos muchísimo. En un mundo y en una época en la que están pasando tantas cosas, poder divertirnos con lo que nos ponemos es algo supermágico”, dice. Aunque reconoce que, en ocasiones, puede ser muy sencilla con lo que usa, le resulta fascinante el poder que tiene la moda para jugar, explorar y experimentar, sobre todo por la manera en que puede transformar la percepción que una persona tiene de sí misma. Para ella, basta con vestirse de una forma u otra para sentirse completamente diferente. 

Como actriz, además, considera que la vestimenta es una de las herramientas fundamentales para construir un personaje. Es precisamente desde esa perspectiva que ha descubierto cuánto puede decir la ropa sobre quiénes somos y la manera en que nos presentamos ante el mundo. Y es que, por supuesto, Natalia Alexander, su personaje en Control Z, jamás llevaría algo de lo que usa Alex, su protagónico en 100 días para enamorarnos. “Natalia jamás se pondría nada de lo que me pongo yo, para empezar”, asegura entre risas.

Bajo esta premisa, Macarena tiene claro que Steve Madden se alinea con el proyecto de vida que ha construido, no solo en el ámbito público y actoral, sino también en lo personal, emocional y sentimental. “Es una marca que celebra la autenticidad de las personas, y eso se refleja en la manera en que abraza mi identidad. No intenta cambiarme, y eso es algo muy lindo. Creo que este es el primer paso para empoderar y hacer sentir seguras a las mujeres que usan la marca”, confirma.

A lo largo de este camino, Macarena ha descubierto una valiosa lección que atraviesa sus proyectos y su manera de ver la vida: la identidad está en constante evolución y cada etapa nos brinda la oportunidad de descubrir nuevas facetas de nosotros mismos. Actuar desde pequeña le permitió descubrir que, al igual que los personajes que interpreta, nosotros también estamos en constante transformación.

“Acepto que no soy la misma persona que era ayer y que mañana tampoco seré la que soy hoy. Hay que aceptar lo cambiantes que somos; entender que hoy podemos creer en algo y mañana dejar de hacerlo. Hay que abrazar esa posibilidad. Creo que, a veces, encasillarnos en una versión de nosotros mismos puede ser un lugar muy peligroso”, dice con firmeza. 


“Nunca quiero ser la misma persona que soy hoy, y creo que eso me lo han enseñado mis personajes: la necesidad de crecer, mejorar y evolucionar. Cuando paso meses sin interpretar ningún personaje, aparece esa misma necesidad de seguir creciendo y evolucionando, de transformarme constantemente. Me encanta transformarme”.


Por ahora, el camino versátil que Macarena García ha elegido dentro de las artes seguirá siendo una brújula que la guía y la impulsa a explorar nuevas posibilidades. Su deseo de no encasillarse y de descubrir todo lo que el mundo creativo tiene para ofrecer permanece intacto. “Siempre he querido que mi carrera sea de todo, sobre todo en una industria que te dice que tienes que hacer una sola cosa, porque si entras en otra, ya no te quieren en esa; pero si haces la otra, tampoco te quieren en esta. Siempre he querido probar, hacer y aprender de todo: teatro, televisión, cine, doblaje. Quiero todo. No me quiero limitar en nada y quiero contar la mayor cantidad de historias mientras la vida me lo permita”, finaliza.


Historia: Ximena Zambrano @ximenaazambrano
Fotografo y director creativo: Jesus Soto @jsotofuentes
Productor Ejecutivo: Alejandro Ortiz @xalejandro.ortiz
Camara de video: Marco Ornelas @marcornelas1
Post-producción de video: Manuel Gomez Gonzalez @malegogo
Produccion: Daniela Garcia.
Fashion Stylist: @sarahireza @brujademoda
Make up: @emmimua
Asistente producción: Alexa Mancilla @alexamancilla

XIMENA ZAMBRANO

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