Lola Índigo se ha consolidado como una de las artistas más destacadas dentro de la escena musical española. En los últimos años, ha alcanzado una proyección internacional que la ha llevado a ocupar un lugar destacado bajo los reflectores de la industria musical, rompiendo barreras musicales y geográficas. Ahora, la artista española hace historia con el inicio de su gira La Bruja, La Niña y El Dragón en un espectáculo ambicioso que rectifica su posición como una de las voces femeninas más destacadas del momento.
En un show realizado en el Estadio Riyadh Air Metropolitano de Madrid, 65 mil personas se dieron cita para acompañar a Índigo en su espectáculo más grande a la fecha. Con 60 personas en el escenario, 800 elementos de iluminación, una torre impresionante frente al montaje, más de 1,200 metros cuadrados de pantallas led, entre diversos detalles más, hicieron de este el recital más ambicioso y grande jamás antes visto para una artista española.

La velada estuvo dividida por una narrativa artística impecable, convirtiéndo la noche en un hito para la música en directo. La propuesta se presentó en tres actos: La Bruja, La Niña y El Dragón. Cada uno de los capítulos fue pensado meticulosamente para conectar de forma íntima con los espectadores, siendo así una declaración de intenciones, además de un viaje emocional y visual impresionante que repasó los cuatro materiales discográficos de Lola Índigo. Sin lugar a dudas, hablamos de una propuesta con colaboraciones estelares, coreografías brillantes, vestuario impactante y una puesta en escena a nivel de los grandes espectáculos internacionales.
ACTO I: AKELARRE
El espectáculo inició con ‘Ya no quiero ná’. El tema, que habitualmente despide los conciertos de la artista española, fue el primer lanzamiento oficial de “Mimi” como Lola Índigo. Este inicio fue concebido como un tributo a sus orígenes, momento en el que la artista española lanzó el álbum que definió su identidad artística y dio vida a su alter ego. “Es 50/50, no hay una sin la otra. Al final, Mimi es la que le da un poco la vulnerabilidad a Lola Índigo, así que están conviviendo”, reveló en una entrevista con ROLLING STONE en Español.


El público recibió el tema con una energía eufórica, la cual se pudo percibir en todos los rincones del recinto. Para continuar con la velada, Índigo realizó uno de los momentos más emocionantes y conmovedores: el tributo hacia sus raíces con ‘Grx’, un guiño y abrazo a Granada. En el escenario se recreó un tablao flamenco, en el que participó como invitado especial el icónico guitarrista José del Tomate. Este homenaje capturó la tradición y modernidad que plasma Lola Índigo en cada una de sus producciones.
ACTO II: LA NIÑA
La Niña llegó con fuerza al escenario. Esta transición, con visuales sorprendentes, inició con ‘La niña de la escuela’ y la aparición estelar de Tini, quien emergió de entre las luces y una ovación de todos los presentes para acompañar a Lola Índigo en el escenario. Este acto nos llevó por un viaje en el tiempo a los años 2000, en el que interpretó canciones que no cantaba hace tiempo en directo como ‘Killa’, ‘Spinelli’ y ‘Tamagochi’.

En este último, Lola siguió sorprendiendo a su público al salir al escenario al volante de un coche con la ‘L’ de principiante, haciendo referencia a su reciente logro de obtener el permiso para conducir. Sin lugar a dudas, conforme iba pasando el espectáculo, la artista dejaba en claro el arduo trabajo que hubo en el montaje sin precedentes con estructuras de andamios, el cual reforzó la estética urbana del acto.
Aún quedaba una sorpresa más por presentar: el acompañamiento de Belén Aguilera. La cantante española se sumó a Índigo en el escenario para interpretar ‘La Titira’, momento que conmocionó a cada uno de los presentes en el recinto. Este tema reafirmó la complicidad entre las artistas, llevando la energía del espectáculo a otro nivel.

ACTO III: EL DRAGÓN
El cierre de una noche excepcional llegó con El Dragón. Índigo marcó una entrada para la historia desde su histórico huevo, interpretando ‘El tonto’, su éxito más grande a la fecha. Este momento quedó como el clímax de la velada, convirtiendo al recinto en una pista de baile masiva, donde los láseres verdes fueron el acompañamiento perfecto para que cada uno de los presentes disfrutara de una noche excepcional.
Y después de todas las sorpresas y momentos épicos que se vivieron a lo largo del recital, aún quedaba un presente más: la llegada de Paulo Londra al escenario. El artista argentino se sumó al espectáculo para interpretar grandes temas como ‘Adán y Eva’ y ‘Perreito pa’ llorar’, encendiendo aún más el recinto.

Para finalizar, Lola Índigo presentó uno de sus temas más aclamados a nivel internacional: ‘La Reina’. En un trono de dragón, la intérprete española dio un cierre excepcional para todo el público que le otorgó toda su energía desde el primer minuto. Convirtió el estadio, con más de 65 mil personas y un sold out, en un solo coro durante tres horas sin interrupciones. Este espectáculo termina de consolidar a Lola Índigo como una de las voces más destacadas de la escena urbana contemporánea.


