Lecciones que dejan las elecciones legislativas de cara a las presidenciales

Con nuevos movimientos consolidándose, partidos tradicionales ganando fuerza y curules de las Circunscripciones de Paz en manos de personajes cuestionables, las votaciones del 13 de marzo dejaron un sabor agridulce

Por  MELISA PARADA BORDA Y LAURA VÁSQUEZ ROA

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Colprensa; Estamos Listas; Juan Carlos Sierra

De los comicios legislativos de los últimos años, probablemente los del pasado 13 de marzo sean de los que más sorpresas, tanto positivas como negativas, han dejado. No cabe dudas de que uno de los resultados más significativos fueron los casi 800 mil votos que obtuvo Francia Márquez en la consulta del Pacto Histórico, pero el remonte del conservadurismo y el liberalismo opacan el panorama de cambio que el país necesita con tanta urgencia.

A diferencia de las elecciones de 2018 y producto del Acuerdo de Paz, estas elecciones estuvieron marcadas por amenazas, atentados y asesinatos de miembros de la fuerza pública se sumaron a restricciones para ejercer el derecho al voto en zonas donde se agudiza el conflicto armado, especialmente en el Urabá, Magdalena, Meta y Caquetá. Las elecciones presidenciales serán un nuevo reto para que el Gobierno garantice un escenario propicio para una participación segura y democrática.

Tras una jornada extensa marcada por los asteriscos con los que se busca evitar fraudes electorales, y la falta de pedagogía respecto a cómo ejercer un voto consciente, les dejamos algunas de las lecciones que nos dejaron las más recientes elecciones.

Una fuerza llamada Francia Márquez

Desde un inicio, la precandidatura de Francia Márquez a la presidencia causó escepticismo en varios sectores de la derecha e incluso dentro de la misma izquierda, pero en poco tiempo su agenda política la posicionó como una posible respuesta en el camino de la reivindicación de los derechos de poblaciones negras y campesinas. 

Es por ello que el no haber ganado la consulta del Pacto Histórico significa todo menos una derrota. Es más, que resultara siendo la tercera candidata más votada entre las tres consultas interpartidistas, llegando a quedar sobre Sergio Fajardo y Alejandro Char, es un motivo de celebración y un halo de esperanza. Es significativo, además, que una mujer negra y lideresa social haya movido tantas masas en medio de un país históricamente racista, clasista y misógino. Los resultados hablan por sí solos pues, más allá de desear o no que llegue a la presidencia en un futuro, han sentado un precedente de que la transformación política en el país es posible.

El liberalismo y el conservadurismo aplacan los vientos de cambio 

Los resultados de las últimas elecciones legislativas parecen ser esperanzadores pues a primera vista le dieron un giro a la conformación del Congreso de la República. El logro del Pacto Histórico y el debilitamiento del Centro Democrático dejaron bocas abiertas, más aún teniendo en cuenta que este último perdió cinco curules en el Senado y 16 en Cámara de Representantes. Y ni hablar de Cambio Radical y del Partido de la U que esta vez perdieron cerca de la mitad de sus curules.

Claro que es importante que una bancada de izquierda obtuviera 41 escaños en el Congreso, aun así, es necesario tomar estos resultados con pinzas ya que partidos de corte tradicional como el Liberal y el Conservador presentan un repunte en comparación con las legislativas de 2018. De modo que, a pesar de que en estas elecciones hubo sorpresas que dejaron la sensación de un desprendimiento de las maquinarias que siempre han gobernado el país, la realidad es que estas persisten y no es momento de bajar la guardia.

Tan solo por poner un ejemplo, en caso de que Gustavo Petro llegase a ganar la presidencia, que la mayoría de la rama legislativa sea partidos de derecha supondría un reto enorme a la hora de aprobar los actos legislativos que el candidato del Pacto Histórico tenga planeado para su posible gobierno.

La permanencia de partidos explícitamente antiderechos y de corte religioso es preocupante

La defensa y protección de derechos humanos es un asunto que siempre entra en juego con cada periodo legislativo, y mucho más si se trata de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y diversidades sexuales. Tras una larga espera, en Colombia recientemente se avanzó en esta materia con la despenalización del aborto hasta las 24 semanas, y aunque el triunfo no es menor, el objetivo de la despenalización total será un tema en disputa en los próximos cuatro años.

La presencia de partidos mal llamados “provida” y de corte religioso, como Colombia Justa Libres, es una mala noticia para el respeto a los derechos de poblaciones perseguidas. Pese a que sus propuestas son en buena parte populismo porque no se puede retroceder en derechos ganados como el del aborto legal, no deja de preocupar las movidas de estos congresistas.

Su permanencia supone, además, una gran incógnita referente a por qué bancadas abiertamente antiderechos y antimujeres continúan su ejercicio con tanta libertad. Solo para refrescar la memoria, en 2020 el congresista John Milton Rodríguez emitió un comunicado que decía, literalmente,“Los derechos de la mujer para decidir sobre su cuerpo no pueden pasar por encima del derecho fundamental a la vida que tiene el bebé que se gesta en su vientre”. Desafortunado, por decir lo menos.

Varias curules de las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz no quedaron en manos de víctimas del conflicto armado

Uno de los puntos del Acuerdo de Paz establecía la creación de las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (CITREP), que a partir de este año podrían ser votadas democráticamente en 167 municipios afectados por el conflicto armado en Colombia. Lo más irónico, en el sentido más negativo de la palabra, es que en una medida de reparación como esta el hijo del jefe paramilitar alias ‘Jorge 40’, Jorge Rodrigo Tovar Vélez, reconocido por diversos crímenes de lesa humanidad, se haya quedado con una de sus curules.

Organizaciones de víctimas señalaron su candidatura como revictimizante y ofensiva, e incluso impusieron una demanda ante el Consejo Nacional Electoral, pero fue desestimada por el mismo organismo al comprobar que cumplía con los requisitos para postularse. Si bien en el país los llamados “delitos de sangre” no existen, no sobra preguntarse hasta qué punto es válido que un familiar de un paramilitar responsable de numerosas violaciones a los derechos humanos esté presente en el Congreso en representación de las víctimas y sobrevivientes de la guerra en Colombia.

Tovar Vélez no fue el único cuestionado. En Chocó, Tolima y Córdoba también se cuestionó la elección de personajes apoyados por clanes políticos tradicionales que estarían cooptando estas curules. El líder indígena Haiver Rincón, vinculado con el partido Conservador y el llamado ‘barretismo’ del ahora senador Óscar Barreto, simpatizante de Álvaro Uribe que en 2021 fue investigado por peculado y celebración indebida de contratos. En Chocó, el ganador fue James Hermenegildo Mosquera Torres, quien se registró como víctima pocos días antes de las inscripciones a las CITREP y que actualmente está siendo investigado por peculado. 

En el sur de Córdoba se denunció compra de votos para la candidata Leonor Palencia de la lista ganadora Asociación Agropecuaria Mujeres Víctimas de Jericó, además de amenazas a los denunciantes. Mientras que Jhon Fredy Núñez quedó como representante de las víctimas en Caquetá, a pesar de que su candidatura fuese cuestionada por sus vínculos con el exgobernador del departamento, Álvaro Pacheco, condenado por nexos con grupos paramilitares.

Aún no se logra la paridad en el Congreso 

A diferencia de hace cuatro años, las legislativas de 2022 evidenciaron una mayor presencia de mujeres dentro de las listas de los partidos políticos, aumentando su participación en los comicios en un 18,9% (datos de Cuestión Pública), pero significando solo el 39,8% entre todos los candidatos.

Pero tras conocerse los resultados con un poco más del 99% de mesas informadas, las mujeres ocuparán solo 79 de las 267 curules del Congreso de la República. 31 de ellas van para el Senado y 48 para la Cámara de Representantes, llegando solo a rozar el 30% , aunque se percibe un avance si se compara con el 23% de 2018.

La abstención continúa siendo alta

Las legislativas de 2018 presentaron un 48.85 % de participación de la población colombiana que puede ejercer su derecho al voto, aún así, aquellas siguen siendo las elecciones con menos abstencionismo de la historia reciente. Los comicios de 2022 le siguen en segundo lugar pues de 38.819.901 personas habilitadas para sufragar, solo hubo 18.034.781 de votantes, es decir que menos de la mitad de personas que podían votar acudieron a las urnas (45,45%). La cifra aún es muy alta, algo que entrará en juego en las votaciones para presidencia. 

Los partidos nacientes tienen un largo trecho por recorrer

Un balance agridulce se encontró en movimientos con propuestas y candidaturas de renovación como lo ocurrido con Estamos Listas o el Nuevo Liberalismo. A pesar de que sus agendas representaban propuestas nuevas para el Congreso y contaron con apoyo interesante, no les alcanzó. Esto no solo es muestra de los aprendizajes para futuros periodos electorales, sino una posible crítica al sistema de determinación del umbral y de la repartición de curules que pone una vara muy alta para los movimientos sociales más pequeños. Será también una oportunidad para que se fortalezcan en las siguientes elecciones.

Aunque lo quiera disimular, la derecha respalda a Fico Gutiérrez 

La candidatura de Fico Gutiérrez recibe nuevos respaldos desde los sectores de derecha, como los senadores del Centro Democrático e incluso la renuncia a la candidatura por parte de Oscar Iván Zuluaga. Curiosamente, tras el primer debate presidencial en el que participó como candidato oficial, es notoria la intención de Fico por ocultar su continuidad con el uribismo y mostrarse como independiente. Además, ya anunció que planea buscar el apoyo de los expresidentes Uribe, Gaviria y Pastrana, así como reunirse con Germán Vargas Lleras.