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Las visiones de George Clinton

El pionero del P-Funk se ha convertido en un consumado pintor y artista visual, expandiendo su universo sobre el lienzo

Por  NEREYA OTIENO

marzo 7, 2023

EN EL ESTUDIO: Su trabajo es excepcionalmente colorido, como cabría esperar, lo que hace que resulte mucho más sorprendente saber que ha sido daltónico toda su vida. Clinton explica que mantiene sus pinturas etiquetadas y deja que su experiencia vital le proporcione algunos trucos útiles. “Fui barbero, así que sé cómo difuminar”, dice. “No puedo hacerlo en color, pero sí en textura o tono. Me fijo en los tonos que se difuminan hacia dentro o hacia fuera como un corte de pelo. No importa el color”. Lo que antes hubiera expresado en letras y acordes, ahora lo traslada a un léxico visual. “Hago lo que siento, lo que me haga sentir bien", añade Clinton.

Cortesía owl and bear

En 2019, George Clinton anunció una gira de despedida que se suponía terminaría en su retiro. Entonces llegó la pandemia y, de alguna manera, cuando todo el mundo resurgió a la civilización dos años después, la leyenda del funk no solo no se había retirado, sino que tenía otra profesión, convertido en un verdadero pintor que expone en galerías. Siempre había admirado a artistas plásticos como Overton Loyd y el difunto Pedro Bell, que contribuyeron a crear el aspecto y la mitología de sus bandas pioneras, Parliament y Funkadelic. Asegura que la pandemia le ha permitido explorar su propio estilo visual. “De repente tuve tiempo para enfocarme en ello seriamente”, dice Clinton, de 81 años. “Fue una bendición. No me iba a aburrir”.

El año pasado, Clinton expuso su trabajo en una exhibición titulada The Rhythm of Vision [El ritmo de la visión] en la Jeffrey Deitch Gallery de Los Ángeles. (Casualmente, el edificio de Santa Monica Boulevard que alberga la galería fue un estudio de grabación donde hizo música décadas atrás).

Sus cuadros presentan ideas novedosas, así como algunas que los fans de toda la vida reconocerán: naves espaciales, extraterrestres y otros temas del universo P-Funk, que parecen una prolongación de la estética que Clinton ha cultivado desde los 60. Pero pintar es algo nuevo para él, y eso significa que es divertido. “Me siento como un niño pequeño”, expresa. “A las siete de la mañana estoy corriendo a la sala de arte para idear algo nuevo”.

Muchos de los cuadros son testimonio de su constante lucha por reivindicar su propia obra. Durante muchos años, Clinton y sus colaboradores han trabajado por recuperar los derechos de gran parte de su catálogo; y cuando le devuelven los derechos de una canción vieja, según Clinton, la escucha mientras pinta. Una de esas obras contiene la frase “There is no partnership in the ownership of the Mothership [No hay alianza en la propiedad de la nave nodriza]”.

Junto con Loyd, quien también trabajó en algunas de las obras de la exposición, ofrecieron a RS una visita virtual por algunas de las obras de Clinton, compartiendo las ideas que hay detrás de las imágenes y las técnicas utilizadas para crear sus formas finales, “funkificadas”, pero dignificadas.

“NUTTIN’ BUTTA FLY” (2022): Esta obra colaborativa comenzó con los pasos de Clinton, que forman el telón de fondo del lienzo; después, él y Loyd exploraron qué aspecto podrían tener seres de otras dimensiones, utilizando acrílico, pintura en aerosol, pastel y carboncillo. La figura de la derecha se inspiró en la imaginería del pueblo Dogón de Malí, mientras que la de la izquierda “no es más que una mosca, una mosca de verdad”. Con “muchos de los cuadros, teoricé que eso sería lo que está pasando en el espacio exterior”, dice Clinton. “De la realidad virtual a la realidad, pasando por cualquier nueva forma que se nos ocurra una vez que estemos ahí fuera. Será el telón de fondo de nuestro futuro. Lo que significa, no lo sé, solo se siente bien”.
JOSHUA WHITE/CORTESÍA JEFFREY DEITCH
“K9 PERCEPTION” (2022): Durante muchos años, la firma de Clinton fue el reconocido dibujo de un perro. La misma imagen persiste en su obra visual, apareciendo en varios cuadros de la reciente exposición de Los Ángeles. Sin embargo, el perro adopta un aire ligeramente distinto cada vez que aparece, tal vez lleve un esmoquin con pestañas, puede que esté en el espacio, o puede ser una joya escondida para que la encuentres en el fondo de un lienzo ajetreado. Pero aquí, Clinton lo tiene en el centro del escenario. “Es mi perro favorito”, dice. “La percepción canina, eso sí que es una nariz. Perciben con el olfato. Así que escribí: ‘On yo trail, sniffing your tail [En tu camino, oliendo tu cola]’. Los perros rastrean. Ahí está. Ahí está mi chico”.
JOSHUA WHITE/CORTESÍA JEFFREY DEITCH

“De repente tuve tiempo para dedicarme en serio al arte”, dice Clinton. “Fue una bendición… Me siento como un niño pequeño. A las siete de la mañana estoy corriendo a la sala de arte para idear algo nuevo”.


“GOT DAT ‘DEMIC”: Loyd y Clinton difieren sobre cuándo exactamente pintaron esta pieza. Loyd dice que fue durante la pandemia, señalando los tonos grises del fondo y el título, que, según él, proviene de un personaje imaginario traficante de drogas en una esquina repartiendo su mercancía, diciendo: “Got dat ‘demic, got dat ‘demic”. Pero Clinton afirma que lo pintó hace 20 años, cuando él y Loyd estaban tonteando. Dice que al principio estaba pintando un personaje basado en Snoop Dogg, y luego “Overton llegó e hizo como Basquiat y Andy Warhol, poniendo un dinosaurio serio en una obra artística. Entonces tienes una historia de verdad. Alguien quiere saber qué demonios está pasando”.
JOSHUA WHITE/CORTESÍA JEFFREY DEITCH
“THAT GUY” (2022): Esta obra muestra algunas de las técnicas de pintura poco ortodoxas que Clinton y Loyd han desarrollado juntos, como rociar barniz sobre pintura húmeda y tiza. “Le da textura”, dice Loyd. “La pintura húmeda empieza a parecer áspera y se agrieta de formas interesantes cuando se seca”. Añade el artista comercial de larga trayectoria, que ha formado parte de la extensa familia P-Funk, que se remonta a los años 70: “Lo que me gusta de la técnica de George es que no tiene reglas. Es la primera persona que vi que mezclaba acuarelas aguadas o acrílicos con pastel o tiza seca justo encima del agua. Todo lo que creo que se convertiría en barro, él lo mezcla como un estofado. Al final aprendí que, si me siento nervioso, es que eso es exactamente lo que hay que hacer. Me ha dado libertad”.
JOSHUA WHITE/CORTESÍA JEFFREY DEITCH

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