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Las 20 mejores canciones argentinas de 2023

Del primer adelanto del futuro disco de Peces Raros y un himno de Él Mató, al enojo hecho canción de Cármen Sánchez Viamonte y la fiebre disco de Emma Hourvilleur

diciembre 26, 2023

20. WRRN – “Balvanera“

¿Qué se siente estar mejor?, uno de los discos del año, es un viaje intenso y emotivo por la nostalgia del screamo y la furia del hardcore. Allí está “Balvanera”, una canción que logró trascender las barreras de su propio género, dándoles la bienvenida a personas ajenas al circuito. El tema crece en tensión gracias a las atmósferas que las guitarras construyen de a poco para que la tristeza de la ausencia se transforme en una furia caótica por ese lugar vacío que dejó atrás la persona que se fue. “Balvanera sigue intacta y no estás”, cantan entre gritos con la fuerza que tiene esa descripción cotidiana del barrio que, ya sin alguien, sigue igual sin inmutarse.

19. Winona Riders – “¿Así que te gusta hacerte el Lou Reed?“

En el amplio glosario de referencias de Winona Riders, que va desde el nombre del grupo hasta guiños en sus letras, flyers y shows, una figura se erige cual estampita del rock & roll. Si bien no se lo menciona (como sí lo hizo hace tiempo Manu Quieto, en “Calavera“, de La Mancha de Rolando), el ícono neoyorquino Lou Reed es la musa inspiradora (¿o el personaje principal?) de esta breve historia sobre reventarse, amanecer con resaca y consumir sustancias. “Cuatro lagartos para salir de la cama/ Y para llegar al taxi a la terminal”, canta Ariel Mirabal Nigrelli, el cantante y guitarrista de esta gran aparición del oeste bonaerense.

18. Emilia, Callejero Fino, Big One – “En La Intimidad“

En el tiempo en el que los productores se pusieron al frente de los temas para convocar cantantes y construir hits, Big One inauguró sus sesiones con Emilia y Callejero Fino en un crossover tan impensado como efectivo: a hoy tiene más de 318 millones de reproducciones en YouTube. Sobre la base bien bolichera los arreglos de teclados tintinean hasta llegar a una forma que parece salida del keytar de Pablo Lescano. Encima se mueven la voz sexy-pop de Emilia y el fraseo turro rastrero de Callejero Fino para contar una historia de amor clandestino, flashero y cheto. El resultado es, quizás, la canción bailable del año.

17. Feli Colina y Florian – “Condenada“

En una suerte de ejercicio de regionalismo, Feli Colina y Florian decidieron convertir su primera canción juntos en un pacto de amor proyectado hacia la eternidad. Lo que empieza como un aire de arrabal luego se convierte en un bolero acompasado que toma envión hasta fusionarse con un ritmo norteño. El protagonismo a dúo supone una división de roles: ella adopta la voz de la amada que dialoga desde el más allá; él, el del sufriente que sólo puede aferrarse a los recuerdos para sobrellevar el luto y la pérdida. Todo ocurre sin golpes bajos ni sacudones que saquen a “Condenada” de la pista, porque hasta en los momentos más difíciles las penas se van bailando.

16. Pez – “Somos fantasmas habitando un castillo cuyo alquiler ya no podemos pagar“

Esta canción de Ion (2023), de Pez, es candidata a quedarse con el premio al mejor título del año. Pero guarda también otros hallazgos, como “empapelamos las paredes con recuerdos para tapar las manchas de humedad”. Desde un rock midtempo con conocimiento de causa, nos habla un pariente no tan lejano del fantasma de Canterville, acaso más resignado a cierta eterna y fútil sensación de inconformismo, pero también a seguir haciendo cosas “que no sirven de nada”. Como discos cargados de grandes e inútiles canciones.

15. Bestia Bebé – “El rock and roll pasó de moda“

Lucas Jaubet, de Hojas por el Barrio (antes conocidos como Hojas Secas), es el invitado perfecto para esta pieza apocalíptica de Bestia Bebé. La banda no-platense de la factoría Laptra le escribió un epitafio al rock and roll que termina de cobrar sentido en el videoclip, protagonizado por Jaubet, plagado de clichés de género, palos al trap y con cameo especial de Vicentico. “El rock and roll pasó de moda/ y no sé si va a volver/ ¿qué hago con toda esta ropa?/ la tengo que vender”, se resigna Tom Quintans en el estribillo, con altas dosis de sarcasmo. El tema fue el primer single de Vamos a destruir, el disco que editaron a comienzos de diciembre. ¿Su propio Súper terror?

14. Acru – “Coronar“

Si uno tuviera que decir a qué sonaba El Quinto Escalón, la competencia de freestyle que engendró a la generación urbana que define el presente de la música argentina, podría decirlo dándole play a esta canción de Acru. Un rap oscuro, urbano, argento y de plaza. Sobre una base que suena al Kendrick Lamar de Damn, Agustín Cruz tira barras que construyen su historia interna y externa y repasa sus hitos −buenos y malos− hasta llegar al presente. Cada frase es un muestreo de cómo rapear, desde lo técnico, lo métrico y lo pasional. Una puerta de entrada al universo de este pibe nacido hace 26 años que, como dice, está dispuesto a dar todo por coronarse.

13. María Becerra – “Corazón vacío“

Las baladas reggaetoneras-bolicheras son la faceta más personal y fuerte de María Becerra. Parece que de bailar sobre el dolor se trata. En ese mood su hit 2022 fue “Ojalá” y en el 2023 “Corazón vacío” ocupa ese lugar. Ahora la canción es más dramática y tiene una base que retumba como latidos sincopados sobre la que canta —con ese tono de voz sólido e imponente— una historia que más que un ajuste de cuentas —como pasaba en “Ojalá”— se trata de seguir sin siquiera tener tiempo de llorar. El concepto se completa con el videoclip: un corto situado en los 80, con Becerra como madre que cría sola y carga con el peso de la ausencia.

12. Trueno – “TRANKY FUNKY“

La música de Trueno escaló a un sonido global. Rapea para los wachos pero en clave mundial: “desde Argentina para el mundo”, dice en la canción que remite a los Illya Kuryaki, a las fiestas de barrios con monoblocks y que podría entenderse como la evolución en pulso bailable que tuvieron temas como “Dance trip”, de Bien o mal, su disco segundo. “TRANKY FUNKY”, un adelanto del LP que va a sacar este año, flota entre acordes de pianos, sintetizadores hipnóticos y un bump que golpea en todo el cuerpo. Hip-hop en clave funk, una combinación clásica del rap, género que cumplió 50 años en 2023, aniversario que Trueno usó de excusa para presentar la canción.

11. Wiranda Johansen – “Fantasma“

En su nueva colaboración junto a Percii, su productor predilecto, Wiranda Johansen comienza a pasearse por un ritmo que de a poco se acopla al tema como un reggaetón arty que reemplaza toda cuota de hedonismo por el aire de película de terror. Entre vocoders y ritmos rotos, Wiranda se acomoda para poner en palabras una relación que supo ser intensa pero que parece haber llegado a su fin. En su última mitad y a partir de un loop de su voz, la canción comienza a galopar sobre un drum & bass rabioso que reconfigura el baile, la prueba de que a veces a los fantasmas no queda otra manera que exorcizarlos luego de poner el cuerpo en movimiento.

10. Dillom – “Ola de suicidios“

Lo que siguió después de Post Mortem, ese disco debut que le dio a Dillom una especie de validación prácticamente generalizada, fue la espalda artística suficiente para poder desafiar e incomodar cada vez más al propio público y reclamarles reconocimiento a esos que todavía le falta conquistar. “Ola de suicidios”, el primer estreno luego de ese mismo álbum, es una parodia guitarrera y border del mainstream rockero con aires de Beastie Boys o Sleaford Mods que incluye un video con un cameo especial de Andrés Calamaro. “Si muero ahora hay una ola de suicidios/ Si me retiro hay una ola de suicidios”, dice una y otra vez con una soberbia y arrogancia bien ganada.

9. Nicki Nicole y Milo J – “Dispara“

El mejor tema de Alma, el tercer álbum de estudio de Nicki Nicole, en el que la cantante rosarina de apenas 22 años se desprende de los vicios genéricos de la industria y se concentra en su voz y los arreglos para esa interpretación, es “Dispara“. Lo hace junto a Milo J muestra una letra concisa, interesantes yeites en la interpretación (“di-dispara” con buen swing), altos palos a “otras loras” y una gran base disparada desde el centro de la cultura del hip-hop. Las programaciones (tiros, ecos, cámara en su voz) no pierden nunca el sentido de la rítmica y todo parece un ejército que sigue a una capitana chiquitita pero letal.

8. Martín Elizalde y Jorge Serrano – “Por que rías“

“Vos comprabas porquerías, yo moría por que rías, y en esa neblina espesa, arrugábamos los días”, canta sobre un colchón de cuerdas Martín Elizalde. Pocas horas después de estrenar el tema, su primera colaboración con Jorge Serrano, de Los Auténticos Decadentes, Elizalde sufriría un accidente fatal en la Panamericana, con apenas 45 años. En el último mojón de una obra repartida entre Falsos Profetas y su derrotero solista, Elizalde hace gala del ingenio, y en un tema pegadizo mantiene su impronta porteña, melancólica, ejemplar: un inspirado perseguidor de la canción perfecta.

7. Milo J y Bizarrap – “Fruto“

En dos minutos de canción Bizarrap y Milo J no sólo citan a Luis Alberto Spinetta, le rinden homenaje. El productor y uno de los artistas argentinos del año (¿de la década?) y la última aparición del trap nacional samplean “A esos hombres tristes”, tema del primer disco de Almendra, aluden estéticamente a Artaud −el poeta que dio nombre al álbum− con un video repleto de amarillo y verde (“¿Acaso no son el verde y el amarillo cada uno de los colores opuestos de la muerte?”, escribió el francés) y usan una remera de aquella portada emblemática para alimentar una cabra, GOAT: el Flaco es el más grande de todos los tiempos. Spinetteanismo en clave urbana.

6. Santaolalla, Mollo, Gieco – “Tu razón de ser“

“Vive cada instante, como lo esencial, danza ante tus ojos, nuevos signos por descubrir”, dice el inicio de la canción compuesta en tiempos pandémicos por Ricardo Mollo junto a Pedro Irigaray, un viejo amigo del secundario y letrista de la primera formación de MAM, su grupo seminal. Mollo se la mandó a Gustavo Santaolalla, que quedó encantado y se hizo cargo de la producción artística. León Gieco se sumó a una interpretación con ecos de Crosby, Stills & Nash. “Es una canción que habla de cosas muy importantes. Conservar, desarrollar y crear tus deseos, tu universo y tu mundo, y hacer de eso tu bandera”, argumentó Santaolalla.

5. Fonso & Marilina Bertoldi – “Salir del confort“

Con un riff potente que recuerda al de “Sigue girando” (Ratones Paranoicos, 2003) Fonso convida a Marilina Bertoldi a sumarse a esta canción catártica, que captura el clima de época. “Rompiendo las vidrieras en la nueva estación” es el punchline inicial de uno de los hits de Día del Trabajador, un álbum con eso que llamamos “rock nacional” en su ADN. Hay un machaque que suena como una ametralladora, y la armónica otorga un toque blusero, que te lleva directo a la pista de baile de boliches emblemáticos de los 90, como Margarita o el Mvseo Rock.

4. Emmanuel Horvilleur – “Yo soy la disco“

“Yo soy la disco” tiene todo lo que necesita un hit: un estribillo pegadizo, esos que al escucharlos pareciera que llevan tiempo sonando en tu cabeza; una sensación de viento fresco en la cara; la capacidad viral de conquistar a los distraídos con ayuda de algún canal de streaming y, principalmente, una invitación a la pista con la sensualidad inherente a Horvilleur. “Bailar no es un pecado”, insiste, casi como una bandera. Con Aqua di Emma, su séptimo y último disco, Emmanuel volvió a beber de las fuentes del groove con ADN de IKV que luego nutrió y profundizó en su camino en solitario y lo transformó en uno de los grandes referentes del pop.

3. Carmen Sánchez Viamonte – “Piso 5“

El arpegio de los primeros segundos construye el colchón para que la voz suave y arrastrada de Carmen Sánchez Viamonte entre y avise que “todo, todo ha cambiado”. Si en su disco debut, La fuerza (2022), la narrativa era la de una piba triste y con el corazón roto, su segundo álbum, Mala, es el siguiente estadío. Ahora está enojada y empoderada. “Piso 5” es el track que abre el lado b del disco −el que marca el quiebre de discurso y sentimientos− y el que parece estar destinado a ser el nuevo hit de Carmen, la piba que a fuerza de canciones rockeras, cantadas con las tripas y con versos para corear en un pogo sacudió la escena platense.

2. Él Mató a un Policía Motorizado – “Un segundo plan“

La intro de la canción de apertura de Super térror −el décimo disco de Él Mató, grabado en Sonic Ranch− podría funcionar como el inicio de una película western. O, como nos tiene acostumbrados la banda platense, como el arranque de un apocalipsis conurbano. La guitarra mordiendo la canción, el golpe latoso del parche que se suma, el riff bailable y las teclas terminan de darle forma al sonido para que la voz de Santiago Motorizado −que, quizás impulsado por su carrera solista, está en la cima de su rol como cantante siendo todo un crooner indie− diga que “después de tanto caminar, de ver los días de oro pasar, es tiempo de un segundo plan”. Casi que uno puede verlo vagar por una calle desierta y destruida, hasta que completa el verso y ahí alza la cabeza para mirar el horizonte. Como casi todo el disco, “Un segundo plan” es sobre terminar algo y volver a empezarlo. Sobre reconfigurarse a uno mismo y al mundo: sobre averiguar por quién morir ahora y hacia dónde ir.

1. Peces Raros – “Óxido“

“Óxido”, el primer adelanto de lo que será el nuevo disco de Peces Raros, conquista por el sopor hipnótico que logra en el arte de la repetición constante. El dúo platense llega a prescindir victorioso de los riffs de guitarras característicos de su techno con tracción a sangre y se apoya en la forma en la que se conjugan los contrastes de las voces de Marco y Lucio. “Nada de esto es nuestro/ nada queda atrás / nada queda lejos/ nada de verdad/ Mundo de frecuencias”, cantan una y otra vez en un estribillo contagioso que estalla en vértigo. Y es que la renovación no implica un cambio de piel, su cercanía pop no deja atrás la oscuridad de su búsqueda electrónica ni el pulso intimista que ya investigaron en Dogma (2021). Fue en ese disco donde ya cambiaron su método compositivo y abrazaron la estructura de la canción tradicional por sobre la búsqueda del track que juegue en el set ravero. Sin embargo, ese desvío de la huella les abre un mundo de posibilidades y “Óxido” así lo demuestra.

Textos de Daniel Flores, Sebastián Ramos, Humphrey Inzillo, Martín Sanzano, Juan Facundo Díaz, Gonzalo Bustos, Joaquín Vismara y Facundo Arroyo.

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