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Las 10 directoras más importantes de todos los tiempos

Qué mejor que el día internacional de la mujer, para reconocer a aquellas autoras que ayudaron a confeccionar gran parte de ese curioso, extraño y bello arte conocido como el cine

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

marzo 8, 2023

Cortesía de UIP

10. LUCRECIA MARTEL

Cortesía de MUBI

La autora de La ciénaga (2001), La niña santa (2004), La mujer sin cabeza (2008) y Zama (2017) es la directora argentina más importante de todos los tiempos y, definitivamente, es la más importante del cine latinoamericano actual. La obra de Martel es la prueba de cómo se puede producir arte sin comprometer la libertad y la integridad artística. Su estilo particular cambió la forma de hacer cine en los países de habla hispana (y eso incluye a España), recuperando e impulsando una filosofía “anticomercial”, que rechaza las ideas de pitch:“El pitching lo inventó la publicidad para descubrir la característica única de un producto… Es un proceso vacío”. Martel también rechaza la idea promovida por directores como Quentin Tarantino de ver muchas películas de otros autores como punto de referencia para confeccionar una película propia y reafirma la importancia de la visión subjetiva y personal: “Si vos solamente te vas a dedicar a ver películas, es como que ya está todo armado por otros. Está buenísimo, pero eso solo no te va a ayudar; lo que te va a ayudar es tu vecindario, tu casa, tu familia, tu país”. A diferencia de la ganadora del Óscar Chloe Zhao, quien sucumbió a las tentaciones ofrecidas por las películas de superhéroes, Martel se opuso rotundamente a ellas por la falta de libertad artística que suponen. Eso la convierte en una superheroína del cine.

9. LINA WERTMÜLLER

Cortesía de MUBI

La directora italiana que falleciera en el 2021, siempre será recordada por ser la primera mujer nominada a los premios Óscar como Mejor directora, gracias a su magnífica cinta Pasqualino Siete Bellezas (1974): “Adoro la poesía grotesca y creo que mis películas poseen ese estilo que combina humor y drama, ironía y cinismo, comedia y tragedia…Es un estilo que refleja mi personalidad”. Heredera y a la vez antagonista del cine de Fellini y Pasolini, sus obras, socialmente, políticamente y sexualmente comprometidas, como La seducción de Mimi (1972), Amor y anarquía (1973) e Insólito destino (1974), subvierten los valores convencionales de la familia, la masculinidad, la identidad de género, la consciencia de clase y el capitalismo, convirtiendo a Wertmüller en una autora muy adelantada su tiempo: “Nunca estuve vinculada con el movimiento feminista. Me considero como un director, no como una directora. Creo que no hay diferencia. La diferencia está entre hacer una buena y una mala película. No deberíamos hacer ninguna otra distinción”.

8. CLAIRE DENIS

Cortesía de Cineplex

La madre del cine transgresor se interesa, al igual que David Cronenberg, por la integración y desintegración de lo biológico y orgánico y por las implicaciones de ello en los aspectos emocional y psicoafectivo. Pero a diferencia del director canadiense, la autora francesa encuentra en las relaciones humanas, tan significativas como efímeras, la compleja integración de lo orgánico y lo psicológico: “Supongo que estoy interesada en la variedad de la vida humana, en cómo viven las personas. Estoy interesada en los individuos y como ellos responden a los retos, a las dificultades y el uno al otro. Tengo curiosidad por las personas”. En sus obras como Chocolat (1988),  Buen trabajo (1999), Amor caníbal (2001), Bastardos (2013), Un Bello sol interior (2017) o High Life (2018), la vida y la muerte, la identidad y la otredad, el sexo y el amor, la violencia y la ternura, la juventud y la vejez, son presentadas no como dicotomías, sino como aspectos complementarios de la condición humana, y esto lo hace sin concesiones y sin miedo a explorar temas incómodos o tabú: “El cine debe ser humano y parte integral de la vida de las personas. Es por ello que debería enfocarse en la vida cotidiana en situaciones y lugares extraordinarios. Esto es lo que realmente me motiva”.  

7. KATHRYN BIGELOW

Cortesía de Lionsgate+

Pintora y cineasta de formación, la ex pareja de James Cameron se atrevió a explorar lo que muy pocas mujeres se han atrevido en el séptimo arte: “Si existe una resistencia específica hacia las mujeres directoras, elijo ignorar ese obstáculo por dos razones: Primero, no puedo cambiar mi género, y segundo, me rehúso a dejar de dirigir”. La persona detrás de los clásicos de culto Cuando cae la oscuridad (1987), Acero azul (1990), Punto de quiebra (1991), as extraños (1995) y K-19 (2002), así como de las premiadas Vivir al límite (2008) y La noche más oscura (2012), demostró que una mujer puede adentrarse al cine de terror, al policíaco, al género criminal, al ciberpunk y al cine de guerra, sin ningún problema y siendo tan brutal, cruda, eficiente y contundente como sus contrapartes masculinas: “El cine tiene la posibilidad de trascender cualquier frontera de clase y cultura. Es por eso que me emociona”. 

6. GERMAINE DULAC

Cortesía de Kino

Contrario a lo que se diga, los pioneros del cine experimental, vanguardista y surrealista, no fueron Luis Buñuel y Salvador Dalí, sino esta directora francesa. Una de las figuras más importantes del feminismo en los años veinte y parte integral del movimiento sufragista europeo, a Dulac se le considera como la segunda directora en la historia del cine, luego de Alice Guy: “No basta con simplemente capturar la realidad en orden de expresarla en su totalidad; algo más es necesario para poder respetarla en su totalidad. Rodearla en su atmósfera y hacer perceptible su sentido moral”. Su obra maestra, La caracola y el clérigo (1927), evidencia la obsesión de la directora por crear un “cine puro”, alejado de los intereses de la literatura y el teatro, liberado de las ataduras de las estructuras narrativas y dramáticas, y que busca celebrar la fascinación plástica obtenida por la imagen en movimiento: “Busco hacer películas de acuerdo a las reglas de la musicalidad visual”.

5. SOFIA COPPOLA

Cortesía de UIP

La primera mujer norteamericana en recibir una nominación al Óscar como Mejor directora (antes de ella, las otras mujeres nominadas fueron la neozelandesa Jane Campion y la italiana Lina Wertmüller). Sofia debutó en el cine como actriz infantil, encarnando a la bebé en la escena del bautizo en El padrino, una de las mejores, películas de todos los tiempos,y apareció en otras siete cintas más dirigidas por su padre, el prestigioso Francis Ford Coppola.Sin embargo, su “entrada oficial” al mundo del cine fue muy desafortunada. Sofia reemplazó a Winona Ryder como actriz principal en la tercera parte de El padrino y fue vapuleada por la crítica de manera unánime: “Yo no quería ser actriz y, por lo tanto, no me traumatizó. Lo que sí me dolió fue la forma como la prensa me atacó. Sin embargo, las cicatrices no fueron permanentes. Fue doloroso, más no algo devastador”. Sofia decide redirigir su profesión para convertirse en directora, y el resultado no pudo ser más afortunado. A diferencia de la filmografía de su padre, llena de altibajos, su colección de obras es uniforme, colmada de identidad y simplemente exquisita: Las vírgenes suicidas (1999), Perdidos en Tokio (2003), María Antonieta (2006), En un lugar del corazón (2010), Ladrones de la fama (2013), El seductor (2017) y En las rocas (2020): “Siempre trato de hacer lo que quiero hacer y lo que quisiera ver. No pienso mucho en el público”.

4. CHANTAL AKERMAN

Cortesía de MUBI

En la última edición de la reconocida lista de las Mejores Películas, organizada por la revista Sight & Sound y generada a partir de los testimonios y argumentos de los más grandes expertos del séptimo arte, la cinta Jeanne Dielman, 23, quai du commerce, 1080 Bruxelles (1975), inspirada en los rituales domésticos de su madre, ha superado a El ciudadano Kane y a rtigo, como la mejor obra cinematográfica de todos los tiempos: “Las prisiones están muy, muy presentes en mi trabajo…Algunas veces no de una manera explícita. La prisión viene de los campos de concentración, donde mi madre estuvo. Ella internalizó la prisión y me la dio a mí”. Llamada por el New York Times como “la primera obra maestra del feminismo en la historia del cine”, la hipnótica cinta de Akerman fue filmada en cinco semanas con un equipo conformado solo por mujeres. El resultado fue una nueva forma de hacer cine (Todd Haynes, Michael Haneke y Gus Van Sant han confesado su enorme influencia) y la introducción de una mirada femenina al mismo (Sally Porter y Sofia Coppola la reconocen como una gran mentora): “Quien busca, encuentra. Y lo encuentra tan bien, que termina nublando su visión y sus preconcepciones”. Akerman se suicidó en el 2015 a los sesenta y cinco años de edad, pero su legado es cada vez más claro.

3. JANE CAMPION

Cortesía de Netflix

Esta directora condensa a la perfección lo que bien se puede denominar como cine femenino: “Me encantaría ver a más mujeres directoras porque representamos a la mitad de la población y dimos luz a todo el mundo. Sin nosotras escribiendo y dirigiendo, el resto del mundo jamás conocerá toda la historia”. Gracias a su mirada, las mujeres protagonistas de sus películas Sweetie (1989), Un ángel en mi mesa (1990), El piano (1993) y Retrato de una dama (1996) se sienten auténticas y no unos meros retratos, producto de una perspectiva masculina que no quiere (o no puede) entender lo que verdaderamente significa ser una mujer. De igual manera, los hombres de sus películas también se sienten auténticos y muy diferentes, debido a que es una mujer quien los está observando y estudiando (El poder del perro es un claro ejemplo de ello). Sus películas son bellas y delicadas, pero, al mismo tiempo, son brutales y de una inmensa franqueza. Si Akerman es la abuela y Coppola es la nieta, Campion es la madre: “Negar a las mujeres directoras, es negar la visión femenina”.    

2. AGNÈS VARDA

Cortesía de MUBI

Puede que Varda no sea la directora más importante de todos los tiempos, pero sin duda es la mejor: “Tenía el sentimiento de que el cine no era libre y eso me molestaba”. Gracias a Varda, el cine fue libre y eso le permitió a Truffaut, a Godard a Resnais y a Chabrol, conformar el movimiento más influyente en la historia del cine: La Nueva Ola Francesa: “Me llamaron la abuela de la Nouvelle Vague cuando tenía tan solo treinta años de edad. Esto me dio tanto la ingenuidad como la audacia de hacer lo que hice”.  En su obra maestra Cléo de 5 a 7 (1957), encontramos condensada una de las grandes temáticas del cine de Varda, la cual ella tomó prestada de Simone De Beauvoir: “No se nace mujer, se llega a serlo”. La crítica norteamericana Pauline Kael dijo que esta era “una de esas pocas películas dirigidas por una mujer, en la cual el espectador siente una diferencia”. En Sin techo ni ley (1985), la otra obra maestra de la directora, se sintetizan todos los intereses de su cine: La independencia de la mujer, la coexistencia con la naturaleza, la necesidad de libertad, la aceptación del azar, el ciclo natural de la vida y la muerte, la personificación de la naturaleza y la mezcla indiscriminada entre documental y ficción (Los documentales Los espigadores y la espigadora y Rostros y lugares se consideran como dos de los mejores en la historia del género). Su cine es un fiel ejemplo de los tres aspectos que siempre debe tener en cuenta todo realizador: Inspiración, creación y generosidad: “Soy curiosa y punto. Encuentro todo interesante. Objetos. Flores. Gatos. Pero más que nada, a las personas. Si mantienes tus ojos y tu mente abiertas, todo puede ser interesante”.  

1. ALICE GUY

Cortesía de Kino

Thomas Alva Edison, W.K.L. Dickson y los hermanos Auguste y Louis Lumière son considerados como los padres oficiales del cine. A los Lumière también se les acredita como los padres del cine documental. Pero, contrario a lo que muchos piensan, quien está detrás del cine argumental (ese cine que cuenta historias, transmite emociones, está conformado por actores y acciones dramáticas, y que domina las salas en la actualidad), no es un hombre. La madre del cine argumental es también una de las más prestigiosas realizadoras del cine silente junto con Griffith, Murnau y Méliès. Desde que Alice Guy filmó a una mujer vestida de hada sacando bebés de unas hojas de repollo, el cine dejó de ser un espejo de la realidad y se convirtió en un espejo mágico que ha transformado la realidad por más de un siglo. Todos los directores posteriores, desde Orson Welles y Alfred Hitchcock, hasta Steven Spielberg y Quentin Tarantino, le deben sus carreras a la primera directora en la historia del cine: “Mi sexo, mi juventud y la falta de experiencia conspiraron en mi contra”. Ya es hora de hacer justicia y recuperar lo que es propiedad de las mujeres por derecho propio: El cine. “Siempre me ha impresionado de mis colegas directores el hecho de que su éxito proviene de darle al público lo que quiere. Yo creo que hay algo más. Si me lo permiten, creo que ese algo es nuestra individualidad”.    

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