La tregua que no se consolida: Gaza al final de 2025

Desde que el alto al fuego comenzó a regir el 10 de octubre de este año, al menos 400 palestinos han muerto y muchos más han resultado heridos a causa de ataques israelíes.

diciembre 23, 2025

Bashar Taleb /AFP/Al Jazeera

Palestina culmina 2025 en medio de una frágil tregua en la Franja de Gaza, marcada por reiteradas violaciones del ejército israelí, lentos avances en la implementación del acuerdo con Hamás, continuas vulneraciones en Cisjordania y un deterioro sostenido de la situación humanitaria. Aunque el cese al fuego entró en vigor el 10 de octubre de este año, los ataques israelíes no terminaron y han causado la muerte de al menos 400 palestinos y dejado 1,108 heridos, según una investigación de seguimiento realizada por el medio Al Jazeera y datos del Gobierno en Gaza. 

El control territorial continúa siendo uno de los puntos más críticos del acuerdo. Aunque las tropas israelíes se replegaron hasta la línea de cese al fuego marcada en amarillo, mantienen el control de aproximadamente el 53% del territorio de la Franja y realizan bombardeos de forma regular en zonas que no ocupan. Además, bajo el argumento de las posibles amenazas para sus fuerzas militares, esta “línea amarilla” se ha convertido en un escenario de gran tensión y violencia para los gazatíes. 

En este escenario es que el Gobierno en Gaza informa que Israel disparó contra civiles en 265 ocasiones, llevó a cabo 49 incursiones en zonas residenciales situadas más allá de la denominada “línea amarilla”, bombardeó y atacó el enclave con artillería 421 veces y demolió propiedades civiles en 150 ocasiones. Las preocupaciones de la población palestina bajo estas circunstancias se sustenta tanto en las cifras de incumplimiento del alto el fuego en al menos 875 veces entre el 10 de octubre y el 22 de diciembre, como en su persistencia sin un horizonte de resolución. 

Mediante ataques aéreos, fuego de artillería y disparos directos, la violencia ha persistido con episodios como el ocurrido el 19 de diciembre, cuando seis palestinos murieron en un ataque israelí contra una escuela que albergaba a personas desplazadas en Ciudad de Gaza, donde además se celebraba una boda.

Pese a que el ejército israelí sostiene que sus operaciones tienen como objetivo a milicianos de Hamás, la mayoría de las víctimas del conflicto continúan siendo civiles. Entre ellas figura la reciente muerte del fotógrafo Mahmud Wadi, a inicios de diciembre, tras un ataque con dron en la ciudad de Jan Yunis. La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) corroboró en su reporte más reciente, fechado el 17 de diciembre, que se han mantenido los bombardeos aéreos, fuego de artillería y tiroteos en distintos puntos del enclave, especialmente en las inmediaciones de la “línea amarilla”, con un elevado número de víctimas.

Las operaciones militares también han afectado directamente a instalaciones de UNRWA. En una de estas infraestructuras, una escuela convertida en refugio, un ataque israelí dejó una persona asesinada y cinco heridas. En paralelo, en la Cisjordania ocupada, fuerzas israelíes irrumpieron el 8 de diciembre en un complejo de la agencia, confiscaron mobiliario y equipos informáticos y reemplazaron la bandera de las Naciones Unidas por una israelí.

En el plano humanitario, los desafíos tras el cese al fuego han resultado tan graves como se advertía desde octubre. El Ministerio de Salud de Gaza alertó sobre una escasez severa de medicamentos, insumos médicos y materiales de laboratorio, consecuencia de más de dos años de guerra y de un bloqueo prolongado. Esta situación, advirtieron las autoridades sanitarias, dificulta gravemente la prestación de servicios de diagnóstico y tratamiento. A ello se suma que, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), cada semana aproximadamente 15 mujeres dan a luz fuera de hospitales, sin atención especializada ni condiciones de seguridad adecuadas, y uno de cada tres embarazos se considera de alto riesgo, lo que agrava de manera significativa las afectaciones a la salud materna.

Este escenario contrasta con los compromisos internacionales surgidos a partir de diversas iniciativas diplomáticas, particularmente la propuesta de 20 puntos impulsada por el gobierno de Donald Trump. El plan se presentó como orientado a poner fin a la guerra, liberar a los rehenes, permitir el ingreso pleno de ayuda humanitaria y establecer una retirada israelí que fuera paulatina. 

La segunda fase de los diálogos con Hamas e Israel, tras el cese al fuego, fue concebida como el camino hacia una paz permanente, pero por ahora permanece estancada por desacuerdos profundos. Con las negociaciones paralizadas y la violencia latente, la tregua que evitó el reinicio de una ofensiva a gran escala llega al final del año debilitada y con un gran temor por las condiciones de vida de la población palestina, agravada además por las fuertes lluvias e inundaciones de la época. 

ROLLING STONE

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