junio 20, 2022

La renovación del mito: cómo fue la presentación de Marilina Bertoldi en el Luna Park

La música argentina presentó oficialmente su cuarto disco, Mojigata

Por  PAZ AZCÁRATE

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Marilina Bertoldi en el Luna Park, el domingo 19

Juli García/Gentileza Pelo Music

“Vivo pensando en ayer para convencerme de que hice lo que hice porque fue ese mi deseo”, canta Marilina Bertoldi sobre el escenario del Luna Park, en tono confesional, en la noche del domingo 19 de junio. Después de ser anunciada por el sonido de unas campanas, la artista salió al estadio porteño con un inusual atuendo: medias de lycra negras, botas de caña alta, hombreras metalizadas, una gran capa negra y una melena interminable propia de un gigante medieval. En escena, la banda (dos guitarristas, un bajista, un baterista y la propia Marilina) convive con una estructura rocosa de la que asoma el mástil de una guitarra eléctrica. Todo parece dispuesto para que esta noche, además de presentar las canciones de su cuarto álbum, Mojigata, Bertoldi ofrezca una visión propia y renovada sobre su historia —esa que estuvo repasando con obsesión en el último tiempo—, que parece haber tomado la forma de un mito de caballeros en el que la artista abandona el traje de villana para recorrer el tradicional camino del héroe.

Después de recibir el Gardel de Oro, la multi instrumentista empezó a revisar su propio relato. Lo contó a Rolling Stone Argentina en la nota de tapa de mayo de este año: complicada y aturdida por la atención y el reconocimiento que significa recibir el máximo galardón nacional a la música, Bertoldi abrió un paréntesis para mirar de cerca el arco de su periplo, que de algunos años a esta parte, naturalmente, encontró múltiples narradores externos interesados en amplificarlo. En esa hibernación pandémica atravesó una crisis y, en el mismo movimiento, compuso, grabó y produjo los 11 tracks de su álbum más reciente, de sonoridad rockera, con la insistencia funk que aparecía en Prender el fuego (2018) y algunos elementos nuevos en los que se aproxima al rap (como en “Sushi en lata”) y a romper voces y guitarras en clave digitalosa (con “Pucho” como el mejor exponente).

Si algo sabe hacer Bertoldi es jugar con los contrapuntos. Lo demuestra en Mojigata. Esta noche tiene varios picos de esos momentos: su salida a escena la mostró como un caballero de la Edad Media, pero tres tracks más tarde, durante “Claro Ma”, se va a mostrar bailando con el pie del micrófono entre las piernas, trasladando la sensualidad funk de las líneas de bajo que caracterizan su sonido a su lenguaje corporal. ¿Dua quién? No te conocemos. 

Marilina Bertoldi en el Luna Park. Fotografía de Clara Nerone/Gentileza Pelo Music

Después, en “La casa de A”, se cuelga la guitarra y muestra su veta más agresiva ejecutando la guitarra, esa que forjó en el proyecto nü-metalero-grunge Connor Questa años atrás. Ese clima de show de rock a la manera más tradicional no le impide saltar, en pocos minutos, a uno mucho más íntimo en el que se despoja de la batería (esta noche a cargo de Edu Giardino) y el bajo (Juan Manuel Segovia) y arma una suerte de fogón alrededor de un caballo mecánico que aparece sobre el escenario y que la acerca a sus referentes más soft, como Alanis Morissette. En ese punto, Ivanna Rud y Luciana Torfano la acompañan con las guitarras para que ella se concentre únicamente en la voz de “Remis”: “Cae la duda sobre mí, quiero confesar quién soy”, canta Marilina bañada en una luz blanca super dramática, acariciando al cuadrípedo de fichines que completa su cosplay de caballera —quizás inspirada en el Rey Arturo cuyo poder se confirma en una espada clavada en piedra— al que después se va a subir para cabalgar, con el viento pegándole en la cara. 

Párrafo aparte merece el último de los contrapuntos del show. Para el cierre, Marilina recibe a su hermana Lula Bertoldi, frontwoman de Eruca Sativa, con quien interpreta “Junto boludeces”. Después, en línea con la dinámica de los volantazos climáticos, Marilina regala una última confesión (esta vez, una ajena, pero apropiable). “Me emociona mucho hacer esta canción, que es de una artista que cambió la música en Latinoamérica”, dijo antes de hacer sonar los primeros acordes de “Inevitable”, de Shakira, una canción ideal para una noche de domingo. El encuentro de Rud, Loterfano y las hermanas Bertoldi, todas guitarra en mano, para algunos pasajes de “MDMA” marcó el cierre de la presentación de Mojigata en el Luna Park. Antes de irse, Marilina levantó la guitarra clavada en la piedra (o en el rock, si pensamos la leyenda en su idioma original) como si fuera la mismísima espada de Excalibur y la aventó contra el escenario, del que se fue cargada en brazos y llena de sangre. De la fragilidad a la sensualidad ida y vuelta, y de la solemnidad rockera a la parodia de su propia épica: esta noche Bertoldi paseó al público por todas las zonas de su música y de sus formas de interpretarla.