La Pista: La fiesta crossover de Juliana

La artista colombiana presenta su "novel-álbum" que convierte canciones en personajes y ritmos en confesiones

marzo 20, 2025

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Imagina una pista de baile donde confluyen amores que nacen, otros que se apagan, risas que estallan como champán y lágrimas que se mezclan con el sudor. Un universo entero comprimido en una sola noche: el 31 de diciembre. Ese es el corazón de La Pista, el audaz “novel-álbum” de la colombiana ganadora del Latin Grammy Juliana Velásquez, un proyecto que fusiona telenovela, música y baile en una celebración desenfrenada de la vida latinoamericana.

Este proyecto, concebido junto a Juancho Muñoz, trasciende lo convencional al entrelazar doce canciones como capítulos de una telenovela musical, ambientada en el bar Buenavista durante una noche de Año Nuevo. Cada episodio explora emociones universales —amores fugaces, traiciones, alegrías efímeras y resiliencia— bajo la premisa “En la pista, como en la vida, hay espacio para todos”. Con una producción de dos años y más de 80 artistas colombianos, el álbum es un mosaico de géneros: desde salsa y vallenato hasta funk brasilero y reggaetón, celebrando la diversidad cultural de Latinoamérica mientras Juliana actúa, canta y guía al público como anfitriona de este viaje sonoro.  

Más que un álbum, La Pista es una experiencia transmedia. Figuras como Jorge Barón, icono de la televisión colombiana, dan la bienvenida a este universo donde actores como Juan Pablo Raba y Mariana Gómez encarnan dramas que van desde amores clandestinos hasta traiciones hipotecarias.

En una exclusiva con Rolling Stone, la artista bogotana, cuya carrera despegó a los 7 años en la televisión colombiana, reveló los secretos detrás de esta obra maestra crossover. “Quería crear una banda sonora para esos momentos efímeros que solo ocurren en una fiesta”, confiesa Juliana, con una sonrisa que delata su pasión. “Aquí, cada canción es un personaje, cada ritmo una emoción”.

La Pista se presenta como una telenovela musical. Hasta empiezas con Jorge Barón, que me parece loquísimo. Buenísimo, espectacular. ¿Cómo surgió esta idea y qué desafíos implicó grabar y estructurar un álbum bajo este concepto narrativo?

Bueno, esta idea surge desde una necesidad y unas ganas de poder hacer música que entrara en otros ambientes. Música de Juliana que pudiera ser un poco más generosa. Pero también, nace de la naturaleza de Juliana, a mí siempre me han gustado los álbumes conceptuales.

Yo vengo de Mar adentro, que es un libro, una novela de amor y la música era como la banda sonora del libro que le iba surgiendo mientras estaban leyendo la historia. Y dijimos, “¿qué vamos a hacer esta vez?” 

Y nace, también, de mi otra faceta como niña actriz, como haber crecido desde los 7 años en la televisión colombiana, con todo el orgullo del mundo además al respecto. Y dijimos, “¿por qué no hacemos una novela, un novel-álbum, que pase todo en la misma noche y que en vez de tener episodios, tenga canciones que cuenten las situaciones y lo que está viviendo cada persona en esa misma pista de baile?” Por eso el álbum se llama La Pista

Todo nació porque con Juancho Muñoz, director del proyecto, estábamos una vez en una fiesta y veíamos que en una misma pista de baile, en una fiesta, pasan tantas cosas. Hay tantas perspectivas, tantos puntos de vista. Estaba la pareja que se estaba enamorando por primera vez. Estaban los que estaban terminando en la mitad de la fiesta, adelante todo el mundo esa noche. Estaba la persona que bailaba con toda la alegría del mundo. Y alguien que solo estaba en la barra mirando como desde un lugar tan triste y quien decía, “Pues, pucha, esa persona está pasando por algo difícil”. ¿Por qué no encerrarlo todo en un concepto y hacer una gran pista de baile? 

Y de ahí nació la siguiente decisión y es, ¿a qué va a sonar esa pista? ¿Va a ser una pista electrónica o qué tipo de pista de baile es? Y dijimos, “Hagamos una pista de baile crossover, latina, colombiana, donde está el merengue que le gusta a la gente un poco más grande o donde está la salsa, el reggaetón, donde hay espacio para un vallenato, pero también, hay espacio para una cumbia como la colombiana”. Queríamos ser muy generosos, y por eso, decidimos que todo pasaba un 31 de diciembre. Porque uno escucha la playlist de la familia sin tanto cuidado entre cambiar de una cosa a otra, sino mucho más directo.

Está ‘Dos Volcanes’, que es un funky brasilero, pero está también ‘De Nada Me Arrepiento’, que es una salsa que 100% podría ser la canción favorita de mi papá. Entonces, siento que lo que hicimos con este álbum fue quitarnos el miedo, las etiquetas y lanzarnos a crear nuestra pista de baile.

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 Espectacular. Y ya una vez pensado el concepto, ahí es cuando te pusiste a escribir las canciones, ¿es verdad?

Lo primero que hicimos fue crear el concepto y crear una primera escaleta, como cuando uno empieza a hacer un guión de una serie, literalmente. ¿Quiénes son los personajes? ¿Quiénes van a estar en esa pista? ¿Qué papel iba a desempeñar yo en esa pista? ¿Si simplemente iba a ser como una narradora externa o si iba a estar dentro? Soy actriz, obviamente, quise estar dentro, soy la host del bar.

Básicamente, este es un bar que esta mujer ha creado con sus uñas y hace el primer evento de 31 de diciembre, donde tiene las mesas asignadas. Entonces, también está con toda esta emoción de que todo salga bien. Hacemos la escaleta, los personajes, las situaciones y ya me voy yo a trabajar, a buscar las canciones para cada una de las historias.

La canción habla de enamorarse de un extraño, habla de las personas que no la están pasando bien en la fiesta, porque no la están pasando bien en la vida. La canción habla de ese amor que tiene que cultivarse porque está a punto de apagarse, pero un baile lo recupera y lo salva. Entonces, fue una experiencia maravillosa, fue un trabajo que nos tomó más de dos años, desde la concepción, el encontrar cómo lo queríamos hacer, cómo poderlo hacer de una forma igual digerible, que no fuera complicado escucharlo, bailarlo, verlo.

Y fue un trabajo de más de ochenta colombianos, 100% colombianos, artistas desde las colaboraciones, bailarines, actores, íconos de televisión. Desde Jorge Barón hasta Marcelo Cezán, que yo decía, “No puedo creer que estoy teniendo estos íconos y estas leyendas”. Hasta bailarines de teatro musical. Mucha gente que puso el amor y el trabajo acá en este sueño y es una pista de la que nos tenemos que sentir todos muy orgullosos porque es un trabajo 100% hecho por manos jóvenes y por manos colombianas.

Tienes tanta música, tantos géneros y tantas combinaciones, pero no dejas de perder esa esencia colombiana.

Juliana: Fue todo un reto, porque las canciones de La Pista nacieron en su mayoría: piano, guitarra y voz. O sea, contrario a lo que uno esperaría, porque es un álbum que tiene muchos elementos de arreglos musicales y vientos. O sea, creo que todas [las canciones] tienen demasiada carga de producción, empezaron muy desnudas. Para mí, era muy importante que la canción pudiera soportarse solita y no dependiera de la producción para hacer una buena canción. Pero, también era importante para mí no castigar las canciones y decir, “Esta es la salsa del álbum, este es el merengue”. No, yo quería primero hacer las canciones y ver a qué género se le acomodaba cada canción. Y fue de mucho estudio. Tuve el privilegio de trabajar con muchos productores musicales, desde Legreti, que hace parte de toda mi discografía, hasta Mauricio [Rengifo] y Andrés [Torres], que era un sueño por fin poder trabajar con ellos. Una cantidad de gente maravillosa con la que tuvimos el privilegio de trabajar en este álbum.

Pero todo fue muy de ir descubriendo de a poquitos. Escuchar mucho los géneros musicales que estábamos tocando, también. Siento que por eso también uno dice, “Uy, dos años es mucho tiempo”. Es porque nos tomamos el tiempo de rehacer los arreglos las veces que fueran necesarias hasta que sintiéramos que no era un intento de una salsa. Es una salsa, tiene el ADN, tiene la estructura, tiene los fregones. De nada me arrepiento, es un gran ejemplo de lo que este álbum, esta canción tuvo siete versiones de producción antes de quedar. Pero, además, no de solo producción, de género musical. Cambió de género musical drásticamente. Arrancó siendo más como un pop, como rosa, pero tenía una información como medio de Luis Miguel. Era muy chévere, pero no era la canción. Hasta que terminó siendo la salsa del álbum, y es de mis favoritas de todo el álbum. Marco Mares, también fue productor.

Nos tomamos el tiempo de poder escuchar los referentes sin copiarlos, manteniendo la esencia del género musical y respetándolo mucho, pero imprimiéndole el sello de Colombia e poniéndole el sello de Juliana. ¿Cómo lo cantaría Juliana? ¿Qué palabras utilizaría? ¿Desde qué perspectiva? Fue todo un trabajo y lo hicimos con todo el amor y la entrega que la música de nuestro Latinoamérica le merece.

 Se nota. Las colaboraciones son muy bien medidas, muy bien pensadas para cada canción. ¿Cómo escogiste trabajar con ellos?

Juliana: Uy, todo fue, de verdad, los planetas y los astros alineándose. Fue muy hermosa. Por ejemplo, LAGOS son de los artistas que yo más oigo en español. LAGOS y Los Mesoneros, que es el otro proyecto de Luis Jiménez, son, de verdad, proyectos que yo amo. Y llevaba mucho tiempo diciéndoles, “Yo quiero escribir con ustedes”, pero la aproximación que yo tuve con ellos fue para componer una canción para mí, no para hacer una colaboración, para que ellos la produjeran. Además, son grandes productores y se enamoraron tanto que dijeron, como, “Nos montamos, no queremos no ser parte. Entonces, para mí ya era como, check uno: tener una canción como ‘Manhattan’ era un sueño. Porque yo, si bien tengo toda esta carga latina, también amo los referentes como Michael Jackson, Dua Lipa, “Another One Bites The Dust” [Queen], la música disco. Y tener esta canción en el mismo álbum es, le da un respiro increíble. Y así empezó a pasar.

Luego, tengo yo ‘Maldito Reggaeton’. Yo sabía que iba a ser polémica desde su nombre, que yo hiciera un reggaetón. Además, la mayoría de la gente siempre me dice, “Juliana, qué bueno que seas colombiana y no hagas reggaetón”. Yo decía, “No me gusta esa apreciación”, porque yo bailo reggaetón todos los fines de semana, porque voy a todos los conciertos, porque me sé todos los raps de las canciones. Y eso no te quita ser profundo, ser un buen músico. Y dije, “¿qué otro artista que sea de esa misma corriente de tener la profundidad, de priorizar la prosa? Esteban Rojas. Esteban Rojas es un hombre iluminado, un letrista maravilloso, un ser humano excepcional. 

Luego, Las Villa, que son amigas mías desde que tenemos 12 años. Además, son de mis artistas colombianas más oídas desde que sacan música, con un merengue en sororidad a una amiga nuestra contando la historia. O sea, cada canción tiene una naturaleza bonita, cada colaboración.

Neto Peña es un artista que yo no conocía. Y yo creo que es bonito hablar de eso, porque uno muchas veces está detrás de que algún artista le paré bolas y le abra la puerta. Y de repente, yo abro mis redes sociales y veo que él, que ya era demasiado grande, posicionado mucho más que yo en México, en su tierra, me estaba buscando hace un tiempo para trabajar juntos.

Y le mandé esta canción. Mira, no se demoró ni dos días en reenviarme su propuesta, mandármela en voces de trabajo. Decía, uno buscando en tantos lados y de repente la vida le tiene a uno de esas personas que creen en uno.

A Mares lo amo, o sea, es uno de mis cantantes también favoritos. Nos debíamos hacer una canción junta y salió. La canción la escribimos en una hora y media. Fue una locura. POCAH, que es muy loco, porque yo viví en Brasil sietes meses y le cogí un amor muy grande al funk brasilero, a la música de Brasil. Y es una mujer que es completamente poderosa, que tiene una luz y una gracia. 

Y pues, para terminar, Piso 21, una historia muy hermosa con ellos. Yo los conozco a ellos desde que tengo 13 años, porque los entrevisté cuando estaban sacando sus primeras canciones, cuando yo presentaba programas infantiles. Y ahora, tener una canción con ellos es un regalo. O sea, cada colaboración del álbum, qué pena que lo extendí, pero no podía no hablar de todos.

Una bendición muy grande y siento que les suma mucho. Y son géneros muy distintos. Son artistas muy distintos, pero todos somos artistas muy caminadores, excelentes en lo que hace cada uno en su género. Y, para mí, colaborar tiene que partir desde la admiración profunda y es lo que siento por todas las colaboraciones de este año.

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 ¿Y una vez tuviste el álbum listo, te pusiste a grabar la serie?

Una vez tuvimos la música lista, nos tocó empezar todo el proceso de cómo vamos a sintetizar toda esta información. Porque era mucha. Y tomar la decisión difícil. Por ejemplo, que los artistas no salieran en los videoclips, porque al llamarse La Pista, también teníamos otro protagonista y era: el baile.

Este álbum estuvo pensado para que la gente pudiera sanar ligeramente, mientras estaba bailando. Entonces, tomamos la decisión de empezar a montar las coreografías junto a Camo Llanos y Juan García, los dos coreógrafos. Estuvimos, más o menos, unos tres meses en un laboratorio de exploración. No queríamos que fueran videos coreográficos y ya, queríamos que contaran una historia. Es cómo hacer una novela sin diálogos y sin personajes claros, pero que desde la lírica de la letra y desde el movimiento del bailarín, pudiéramos entender lo que está pasando en cada una de las canciones. Fue un reto muy grande. 

Tuvimos cuatro días de rodaje para hacer doce videoclips, ¡que eso es un montón! Todos con secuencias de baile, con complejidad, planos, secuencias, con más de treinta y cinco artistas en set, más de ochenta personas en el crew. Siendo una artista que, además, ya estaba firmada con Warner Music en un contrato y con Moon Entertainment. Todo fue muy, de verdad, hecho con las uñas de todo el equipo. Y no queríamos dejar ninguna canción sin video, entonces, ¿cómo hacemos para utilizar todos los recursos y repartirlos? La verdad, hicimos magia. Yo todavía veo el resultado final y digo, “No puedo creer que lo hayamos logrado”.

Qué bonito. ¿Y qué te deja La Pista? Ya después de haber acabado todo esto, y verlo ya desde el otro lado. Y ver también cómo la gente lo recibe bien, ¿qué aprendiste de ese proceso como tal?

Uy, aprendí a soltar el miedo y abrazarlo también. Siento que el miedo también cuando visita, visita por alguna razón. Yo tenía un poco de susto de pensar que la gente en esta faceta, de pronto, se desconectara o pensaba que Juliana iba a ser una artista que iba a dejar de hacer música profunda o más reflexiva. Y puede que vuelva a hacer la del siguiente álbum, no tengo ni idea de qué va a venir. Pero, este álbum era lo que yo necesitaba para poderme sentir no solo feliz como artista ni como compositora, sino como mujer. Lo he descubierto en esta semana que he salido a bailar las canciones y digo, “¡Qué felicidad poder bailar mi propia música!” ¡Qué felicidad poder tener el regalo gigante, no solamente de hacer la música que me gusta oír, eventualmente, sino la música que yo tengo en mis playlists! Creo que aprendí de La Pista que la vida es muy cortica para uno no darse el privilegio de hacer la música que se le antoja hacer al corazón.

Darte por fin lo que querías para ti.

Y puede que cambie, puede que lo que yo quiera en un año no tenga nada que ver con La Pista. Pero eso es muy hermoso. Es como, “Tú no eres el mismo ser humano que eras hace un año. No eres,” tampoco creo que yo mismo que eras hace 15 días. Seguramente no.

Siento que La Pista va a inmortalizar a la Juliana desde los veinticinco a los veintisiete años que estuvo trabajándolo. Cómo veía la vida, cómo se la bailaba, qué género se escogió y por qué los escogió. Cuando yo tenga sesenta años, voy a volver a visitar este álbum y voy a decir, “Sin querer, me guardé una memoria de lo que soy yo y lo que era en este momento”. Y puede que ahora, sea un completo diferente, pero qué hermoso que yo inmortalicé, también, mi paso por el mundo en la música que voy haciendo.

Y ahora, ¿cómo vas a pasar esto al escenario?

Es un reto muy grande, pero también es una alegría gigante. Yo siento que una de las cosas que yo más amo de hacer música, además de componerla, que, de verdad, es como el momento de trance en el que yo ya me entrego y digo, “Por eso es que lo hago”, es el en vivo. Es oír la música en la voz de la gente que de verdad la hace poderosa, que es la gente que la escucha.

Esto, por supuesto, va a ser un montaje al que le vamos a meter el alma, así como lo vieron en la novela. Vamos a trasladar el Buena Vista al Movistar Arena. Este concierto se llama “Bienvenidos a La Pista”.

Y yo quiero que sea una noche que no se trate de Juliana. Que se trate de vivir, de bailar, de gozar, de celebrar la vida, de que el que sea que la esté pasando mal salga de ese concierto reseteado, renuncie, si tiene que renunciar; o se ponga las pilas, si sea mejor trabajador, si tiene que ponerse las pilas, pero que se regale esa noche para poderse acordar de las cosas importantes de la vida, que son sentir y disfrutar la vida. Porque la vida es muy cortita. Así que vas a encontrar más de treinta artistas en escena, entre músicos, bailarines, actores, invitados especiales. Es la primera vez que una Bogotana solista hace un show en el Movistar Arena. 

Y yo, como lo dice mi camiseta, no me puedo sentir más orgullosa de ser de Bogotá. Es la ciudad que me ha visto crecer, que me ha entregado a mis amigos, a mis profesores, a mi familia. Así que voy a entregarlo todo lo que esté en mis manos, lo voy a dejar toda esa noche en Bogotá.

MARTÍN TORO

Editor

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