En una época de amores fugaces, dominada por los “casi algo” y promesas vacías, DAAZ (Germán Arzate) emerge como un curita al corazón. Lo que comenzó a sus 18 años como una aventura autodidacta frente a videos de YouTube, hoy se ha transformado en una propuesta fresca y alegre. El artista mexicano, originario de Cancún, ha sabido construir un proyecto donde cada letra y cada melodía tiene un solo propósito: ser un refugio emocional, un aliado que te diga “te entiendo” cuando parece que el mundo se ha puesto de cabeza. Con una madurez recargada —fruto de los aprendizajes del camino— abraza esta nueva faceta de su carrera, listo para seguir cautivando a su público y poner en alto la bandera del Caribe mexicano.

Desde su debut con ‘Homie’ en 2018, las composiciones de DAAZ ofrecieron una mirada a sus propias vivencias, sentando las bases de un estilo distintivo, cargado de referencias culturales mexicanas. Sin embargo, para un joven aún en búsqueda de su lugar en el mundo, muchas de esas letras giraban en torno a la fiesta, la diversión y el simple disfrute de la vida. “No eran tan personales las canciones”, reflexiona el artista.
Todo cambió con la llegada de ‘Te marqué pedo’, su colaboración con Alex Luna. Lanzado en diciembre de 2021, el sencillo marcó un antes y un después en su carrera, abriéndole la puerta a un nuevo universo creativo. “Las personas empezaron a conectar con el hecho de que comencé a meter elementos muy cotidianos de una forma muy casual, muy normal y real. Como eso de: ‘la neta está ojete que siempre te marco y nunca me contestas’. Es algo que a cualquiera le puede pasar”, explica. “Estaba contando una historia en mis versos: primero te marco, no me contestas; luego nos vemos, acabamos peleando; y después ya nada”.
Maravillado por el poder narrativo, decidió continuar por esa línea, entretejiendo realidades con melodías que parecieran estar escritas solo para nosotros. “Me gustó mucho hacerlo porque sentí la diferencia de todo lo que escribí antes. Dije: ‘Okay, es por aquí’”.
Y agrega: “Yo siempre platico con la gente que me sigue. En mis redes les pregunto: ‘¿Qué onda? ¿Cómo estás? ¿Cómo vas?’. La situación que más me cuentan es: ‘Yo quiero a alguien pero no me quieren de regreso’. Hablando de retos, siento que hay una falta de reciprocidad en los sentimientos de la gente, entonces, deja de aceptarse a sí misma”.
El rechazo de ese alguien especial— en realidad— nunca es fácil de superar. Al contrario, se convierte en una bola de nieve donde las inseguridades y los cuestionamientos se multiplican. “Empiezan a decir: ‘¿Qué está mal conmigo? Chance y no soy suficiente. Chance y no tengo la suficiente personalidad. No tengo el suficiente físico’”, cuenta el cantante.
Para DAAZ, su música busca ser el antídoto perfecto, administrado en poderosas dosis de serotonina y dopamina. “Siento que mi música puede llegar a hacer feliz a las personas. No todas mis rolas —también tengo rolas tristes— pero tengo muchas que sé, y la gente me lo dice, que les dan paz, tranquilidad, felicidad”, comenta. Con una red de seguidores cada vez más amplia, sus canciones han trascendido barreras, creando una comunidad que nos recuerda que, al final, nunca estamos solos.
“También tengo una parte de mi público que son los dolidos y los ardidos. Aunque saque canciones medio felices, siempre me están pidiendo: ‘Quiero mentar madres, por favor, dame algo para mentarle la madre a mi ex y mandárselo’. Y, si escuchan una rola y ven que mucha gente también dice: ‘No mames, es mi rola, a mí me pasó igualito’, entonces puede convertirse en un: ‘Ah, entonces no estoy tan mal’”, explica.
Sin embargo, el camino hacia esta nueva visión no estuvo exento de desafíos. Luego de sentirse El rey de la selva (2021) con su primera entrega discográfica, en 2023 DAAZ se sumergió en su propia batalla mental. “Cuando saqué ese disco yo pensaba, en mi cabeza de un güey de 20 años: ‘Todos me la pelan porque yo soy el rey de la selva y soy de Cancún’. Pasan dos años y entonces digo: ‘Okay, tengo un problema… no sé qué quiero ser’”, recuerda.
En él habitaban dos personalidades: Germán, introspectivo y existencial, y DAAZ, el rockstar extrovertido que rapeaba sobre excesos y superficialidades. Fue en medio de ese duelo interno que nació su segundo álbum German vs DAAZ, con el que finalmente encontró la respuesta a una de las grandes preguntas universales: ¿quién soy en realidad? “Después de sacar ese disco dije: ‘No tengo por qué dividirlos; soy yo’”, declara. Sin prisas y con la mirada puesta en el presente, ese descubrimiento marcó un hito más en su evolución artística, donde decide abrazar todas sus partes, en pro de la autenticidad. “Chance DAAZ es el que se sube al escenario y Germán es el que escribe las letras, pero coexisten. Ya no hay un versus, ya no hay pelea”, señala. “Cuando dejé de querer ser el rey de la selva y dejé de pelearme conmigo mismo y nada más fui yo mismo, la gente conectó chido”.
Como piezas de un rompecabezas, “el directamente desde Cancún” fue tomando cada lección para construir algo mucho más grande: su inmersión en el pop caribeño. Tras el lanzamiento de ‘Guapísima buenísima’, ‘Mi versión de ti’ y ‘Mujerón’, DAAZ decidió incursionar en este ritmo que no solo daba fuerza a los mensajes de sus canciones, sino que también personificaba su amor por sus raíces. Sus lanzamientos más recientes no son la excepción.
En marzo de 2024, compartió ‘Manhattan’ y ‘Vacaciones’, dos canciones que exploran distintas facetas del amor moderno, lejos del típico “felices para siempre”. “Esta es la primera vez que hago esto de sacar dos rolas al mismo tiempo. Entonces pensé: ‘Voy a contar una historia un poco más completa y redonda’”, menciona.
Mientras ‘Manhattan’ celebra la adrenalina de un amor inesperado, ‘Vacaciones’ pisa el freno y reflexiona sobre la ruptura, donde el “casi algo” se convierte en un recuerdo agridulce del pasado.
A pesar de la dualidad en sus temáticas, ambos sencillos poseen una energía contagiosa. Entre tomas soleadas, momentos de romance veraniego y colores vibrantes, sus videoclips reflejan una nueva etapa visual del artista. “Antes yo hacía los videos muy al chilazo, pero he ido teniendo más noción de cómo quiero que se vean”, comenta. “Ahorita ya todos mis videos los estoy haciendo en exteriores y siempre busco que se sigan viendo frescos, medio caribeños y tropicales”.
Lo mismo ocurrió con el videoclip de ‘Mijo… ¿y la novia?’, en colaboración con MC Davo, filmado en Monterrey como parte del lanzamiento del sencillo en octubre de 2024. “Yo les dije: ‘Lo vamos a hacer allá porque Davo vive allá, pero necesito que me encuentren mínimo una quinta que tenga unas palmeritas, unas plantitas, un algo para que todos los videos y todas las rolas sigan transmitiendo esta vibra’”, explica.
Cancún es conocido por sus hermosos paisajes y sus atractivos destinos turísticos, pero no siempre por su talento musical, especialmente cuando se compara con otras ciudades mexicanas. Con sus más recientes propuestas, Germán busca cambiar esa percepción, generando una serie de símbolos que permitan posicionar al Caribe mexicano en el radar colectivo.
“Se siente cool poder no solo decir: ‘Oye, soy de Cancún’, sino también transmitirlo a través de la música”, explica. “A mí lo que me gusta es que me digan: ‘Oye, yo escucho tus rolas y siento que voy camino a la playa, que me imagino con un coco o una piña colada en un camastro’. Eso me encanta”.
A pesar de su fe en el crecimiento de la escena de su ciudad natal, DAAZ reconoce que aún hay un largo camino por recorrer. “Se necesita gente, dinero e infraestructura”, menciona, enfatizando en la importancia de contar con fondos de inversión, managers, venues, estudios de grabación, e incluso más artistas. “Por ejemplo, yo comencé con mis amigos Fano y Callejo. Ahora hay un artista llamado Legallyrxxy, que hace reggaetón melódico, muy cool y diferente a lo que yo hago, pero también lleva la bandera de Cancún. Él hace lo suyo, yo hago lo mío, pero el punto es que necesitamos multiplicarnos, él y yo. Necesitamos ser 20, 30 haciendo lo mismo para que se visibilice”.
En esta nueva etapa, DAAZ no tiene miedo de salirse de la caja, consolidándose como una voz destacada, en busca de resignificar el pop mexicano, un rap a la vez. “Yo quiero darle esa vuelta diferente porque soy diferente”, declara. “El hip hop en México siento que sigue siendo oscuro y pesado. Yo no soy oscuro ni pesado. Yo quiero transmitir tranquilidad, felicidad… pasarla bien. Entonces, ¿qué voy a hacer? Pues pop”.
Como quien deja atrás las rueditas de entrenamiento, Germán se despide de la versión que lo lanzó al estrellato con ‘Hakuna Matata’. “Ya no estoy cantando que Timón y Pumba se juntaron para hacer el Hakuna Matata. De hecho, siento que estaría mal que siguiera haciendo eso”, expresa. “Ahora ya no tengo en la cabeza salir todos los fines de semana como cuando tenía 18 o 19 años. Ahora me da hueva, me duermo. Ya no me gusta”, agrega.
Quizás, lo más importante no sea el qué ni el porqué, sino el cómo lo hago diferente. La evolución de DAAZ es prueba viviente de ello, quien ha sabido utilizar las oportunidades de la vida para alzarse más fuerte que nunca. “Yo me siento cada vez mejor. Me siento más guapo, pienso mejor, más creativo, tengo mejores ideas, tengo mejor equipo…”, reflexiona
Preparado para continuar construyendo una comunidad y superarse a sí mismo, DAAZ no le teme a las manecillas del reloj. Tal y como expresa: Muchos dicen: ‘Es que ya estás grande’. Pues mejor, estoy menos pendejo. Estoy en en una etapa en la que hago lo mejor que puedo ahorita y mañana intentaré hacer lo mismo para consolidarme cada vez más. Y eso está muy cool”.


