mayo 4, 2022

La música de Sheryl Crow es bastante relajada. Su vida no siempre lo ha sido

El biopic Sheryl traza los altibajos de la cantautora Sheryl Crow, desde su "romance" con Michael Jackson hasta su regreso triunfal en 2019

Por  ROLLING STONE

En el mundo de la música, es casi un hecho que cuanto más suave es el artista, más problemático puede ser. Piensa en los demonios que acechan detrás de todos esos rasgueos de guitarra lánguidos o tempos de rock de yate. Y gracias al nuevo documental Sheryl, que se estrena en Showtime el 6 de mayo, ahora podemos agregar otro nombre a esa lista: Sheryl Crow.

A medida que nos acercamos al 30 aniversario de Tuesday Night Music Club, el álbum que la convirtió en una estrella después de varios comienzos en falso, el impacto de Crow parece extrañamente infravalorado. Además de entrevistas con la cantante y amigos superestrellas que van desde Joe Walsh y Keith Richards hasta Brandi Carlile y Jason Isbell, Sheryl incluye recreaciones de una joven Crow hojeando su colección de LP, deteniéndose en álbumes de héroes como James Taylor y Fleetwood Mac.

Oportunamente, Sheryl explora la forma en que el camino de Crow no solo era difícil sino también implacablemente turbulento. Más que otro de esos documentales musicales autorizados que prevalecen en estos días, Sheryl (dirigida por Amy Scott) se transforma en un examen de lo que se necesitó para triunfar en la música, especialmente para una mujer antes de la era del #MeToo. En el caso de Crow, también captamos el impacto psicológico en quienes no solo triunfan sino que tienen que seguir adelante año tras año, disco tras disco, gira tras gira, compromiso tras compromiso roto (tres en total, según confiesa ella)

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