Incluso por teléfono, se puede sentir la gravedad de Liam Neeson. No importa que haya aceptado esta entrevista de “Last Word” centrada, aunque de forma algo libre, en su destacada incursión cómica en el reboot de The Naked Gun. Sigue siendo un hombre que ha interpretado tanto a un maestro Jedi como a un supervillano de Batman, ha protagonizado Las listas de Schindler de Steven Spielberg, y se reinventó como estrella de acción en la etapa final de su carrera con Taken. Así que cuando Neeson responde a un simple “¿Cómo estás?” con un seco “Peor”, toma un momento asimilar que el aclamado actor, en realidad, está buscando provocar una risa.
The Naked Gun, que se estrenó el pasado fin de semana, es una de las comedias de gran estudio más divertidas que han llegado a los cines en años. Y muchos de sus gags vertiginosos funcionan gracias a la tensión entre nuestras expectativas sobre Neeson —expectativas que él mismo refuerza en pantalla— y el caos absurdo que desata en el papel de Frank Drebin Jr. Es un casting perfecto, un guiño implícito al hecho de que el hombre que interpretó al Frank Drebin original en las películas de The Naked Gun y en su precursora televisiva Police Squad! fue otro actor conocido por sus papeles dramáticos: Leslie Nielsen.
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En conversación con Rolling Stone, Neeson habla sobre su enfoque completamente serio hacia la comedia, las lecciones que aprendió como boxeador amateur, la importancia de la puntualidad y mucho más.
¿Cuál es el mejor consejo que has recibido?
Mantente sereno, me dijo una vez un viejo actor profesional, sí.
¿Qué te hubiera gustado que alguien te dijera sobre la actuación cuando recién empezabas?
Que los momentos altos iban a ser increíbles… y los bajos, muy duros.
¿Cuál es la peor parte del éxito?
Alguien dijo una vez: “Es terrible cuando la gente habla de ti, y es aún peor cuando dejan de hablar.”
¿Tienes algún héroe en la actuación?
Me remonto a los viejos tiempos, los años cuarenta y cincuenta. Me gustaba mucho Spencer Tracy como intérprete, porque siempre se sentía real. Sin usar narices postizas ni acentos extraños ni esas cosas… simplemente estaba presente y era auténtico.
¿Cómo has intentado reflejar eso en tu trabajo?
Si el público cree en las palabras que salen de tu boca, para mí eso es suficiente.
¿Cuáles son algunos de tus libros favoritos?
Me encantan las novelas de crimen. El Nordic noir. Hay un escritor que falleció hace algunos años, Henning Mankell. Un autor nórdico extraordinario.
¿Qué música te sigue conmoviendo más?
Pink Floyd, Dire Straits, U2. Me gusta mucho The Wall de Pink Floyd. Lo vi en concierto en 1983, creo que en Londres. Fue increíble.
No has hecho mucha comedia. ¿Qué te atrajo de protagonizar el reboot de The Naked Gun?
Seth MacFarlane se acercó para medir mi interés en el proyecto. Y sí, había visto las producciones originales, que disfruté — me sacaron buenas carcajadas. Así que dije que estaba interesado, y lo dejamos ahí. Luego me llegó el guión, y me pareció gracioso, definitivamente con bastantes momentos divertidos.
Fuiste muy gracioso interpretándote a ti mismo en la serie Life’s Too Short de Ricky Gervais. La idea era que querías hacer comedia y eras pésimo en ello. ¿Qué recuerdas de esa grabación?
La gente pensaba que era improvisado, pero para nada. Cada coma, punto y coma, estaba escrito por Ricky. Yo estaba algo nervioso de hacerlo, porque pensé que me iba a reír todo el tiempo. Pero en realidad, el que no paraba de reírse era Ricky. Me dio mucha confianza.
¿De qué comedias eres fan?
De niño, iba a muchas funciones los sábados por la tarde y adoraba a Laurel y Hardy, esas comedias cortas de 20 minutos de finales de los años 20 y 30. Bud Abbott y Lou Costello. Y ya más moderno, Tropic Thunder, la película de Ben Stiller, siempre me hace reír. Las películas de Will Ferrell. Mike Myers, Austin Powers. Y Napoleon Dynamite me pareció genial.
Leí que tuviste una prueba con el equipo irlandés Bohemian F.C.
No sé de dónde salió esa historia — ¡es totalmente falsa! Tengo dos pies izquierdos cuando se trata de fútbol.
¿Hay algo de tu experiencia como boxeador que hayas llevado contigo?
La preparación, y mantenerme en buena forma física para la vida, y claro, para interpretar papeles principales en películas. Porque el trabajo es exigente, los días son largos. Es importante estar razonablemente en forma.
Al igual que tú, el actor original de The Naked Gun, Leslie Nielsen, venía de un trasfondo más dramático. ¿Cómo han influido tus sensibilidades dramáticas en tu faceta cómica?
En la película, trato de interpretar cada escena lo más en serio posible. Tal vez un poco exagerado en ciertos momentos. Pero no actúo buscando la comedia — esa fue una regla que me impuse. No interpretar la comedia. Lo ideal es que eso surja con tus compañeros actores.
¿Has visto los videos de él haciendo entrevistas con una máquina de pedos?
Sí. Vi un par.
Incluso en esas, logra mantener la compostura.
Sí, lo mantiene serio, pero es ese humor dulce e inocente de niño de escuela.
La comedia se basa mucho en el timing, pero también las escenas de acción y las coreografías de pelea. ¿Ves alguna conexión entre ambas?
Supongo que sí. Es una pregunta interesante. Confías en tu director y en tu editor, por supuesto, especialmente en las secuencias de pelea. En The Naked Gun, estuve rodeado de actores y actrices geniales, especialmente Pamela Anderson. Está increíble en la película — es sexy, divertida y un placer trabajar con ella.
En Taken, dices la famosa frase: “Lo que sí tengo son un conjunto muy particular de habilidades.” ¿Qué habilidades particulares has adquirido a lo largo de tu carrera?
Sin duda, en la actuación siempre estás en una búsqueda constante. ¿Sabes a lo que me refiero? Nunca siento que ya lo logré. Siempre hay algo nuevo que aprender, con distintos actores y actrices con los que trabajas, así como con diferentes directores. Como dije antes, solo intento ser auténtico. Y llegar a tiempo. Eso es muy importante. He escuchado historias preocupantes sobre actores y actrices con mucho talento, pero que llegan al set con dos, tres, hasta cuatro horas de retraso. Yo jamás trabajaría con esas personas. Me parece una falta de respeto enorme.
La puntualidad es clave.
Sí, creo que es muy, muy importante. Porque tienes a un equipo de 60, 70, 80 personas esperándote. Lo mínimo que puedes hacer es demostrarles respeto llegando a tiempo.


