“Esto es algo mucho más grande que un disco”: Javiera Mena sobre Esquemas Juveniles 

A 20 años del lanzamiento de su álbum debut, la artista chilena reflexiona sobre la evolución del género que la convirtió en un fenómeno del electropop, comparte su visión sobre el uso de la inteligencia artificial en la música y aborda otros temas

octubre 22, 2026

Cortesía prensa

Hace dos décadas, imaginar una fusión entre géneros, sonidos y música folclórica parecía tan improbable como pensar que los dinosaurios regresarían en pleno siglo XXI. Hoy, sin embargo, la experimentación sonora se ha convertido en una de las fuerzas más importantes de la música contemporánea, abriendo las puertas a nuevos universos musicales, narrativas e identidades que inspiran, refrescan y enriquecen la historia de la música. 

Javiera Mena fue una de las artistas que comenzaron a trazar ese camino hace más de dos décadas, cuando su propuesta musical aún resultaba difícil de comprender para buena parte de la escena. Con el tiempo, su visión demostró ser una anticipación de lo que vendría: una forma de entender la música sin fronteras, capaz de expandirse más allá de las convenciones de su época. Su incursión en el electropop fue una apuesta arriesgada que, lejos de intimidarla, la convirtió en una de las figuras pioneras de una fusión sonora que hoy goza de un lugar privilegiado en la música contemporánea. 

Su estrecha relación con la tecnología y la exploración de nuevas herramientas de producción han definido una identidad musical en constante evolución. Desde los sintetizadores más complejos hasta aquel piano casi de juguete con el que comenzó a crear sus primeras composiciones, Mena ha construido un lenguaje propio en el que la experimentación convive con la sensibilidad y la libertad creativa. 

Este año, la artista celebra el vigésimo aniversario de Esquemas Juveniles, su álbum debut y una obra fundamental para comprender el desarrollo de su universo musical. Un disco que abrió puertas y sentó las bases de una trayectoria que quizá ni ella misma alcanzaba a dimensionar en aquel momento. Más que responder a las expectativas de una industria, su propósito inicial era crear la música que más la apasionaba: un espacio de expresión personal que le permitiera explorar sus emociones y encontrar, a través del sonido, una forma de liberar la mente y el alma.

La artista chilena habló con ROLLING STONE en Español sobre Esquemas Juveniles, reflexionó sobre el avance tecnológico en la música y mucho más. Lee aquí nuestra entrevista completa con Javiera Mena:

Este año celebras el 20 aniversario de Esquemas Juveniles. ¿Cómo es tu relación con este disco en la actualidad?

Llevo muy buena relación, la verdad. La misma gente me fue contagiando. Claro, es mi primer disco, pero a todas mis producciones les pongo mucho cariño. Con Esquemas Juveniles, la misma gente me fue haciendo saber que era un disco muy importante, y esto se fue dando con el tiempo, sobre todo porque fue agarrando cierto público de diferentes generaciones, hasta memes tuvo. Se ha transformado en algo bien inesperado, la verdad. Es algo mucho más grande que un disco. Esto es muy simbólico.

En el proceso de realización, 20 años atrás, ¿pensaste que sería el álbum que te cambiaría la vida y te posicionaría como una referente del pop electrónico?

No, la verdad es que no. Cuando hice Esquemas Juveniles solo quería hacer música, y no tenía mucho foco en qué significaría. Sin embargo, sí que tenía ganas de hacer música original, ese era mi motor: hacer algo que no se pareciera a nada de lo que existía, que fuera mío y único. Quizás esto me hacía sentir que estaba haciendo las cosas bien. Trabajaba mucho y le dedicaba tiempo al disco, entonces, cuando empezaron a aparecer los frutos, fue algo que se dio naturalmente porque estaba muy conectada con el disco. No era como que yo tuviera un plan en mente. 

Después de 20 años, ¿qué tanto ha cambiado tu visión sobre los sintetizadores y la producción electrónica?

Bueno, hace 20 años yo solo trabajaba con sintetizadores virtuales porque no tenía dinero para comprar sintetizadores físicos. Yo aprendí con versiones virtuales. Con el tiempo he aprendido de síntesis, de producción y también me he podido comprar cosas, y eso te ha cambiado la perspectiva. El tiempo te va dando más herramientas. También ya he trabajado con muchos productores en estudios, con cursos de por medio y un camino de aprendizaje. Valoro mucho el momento en el que tenía un FruityLoops, en el que hice Esquemas Juveniles. Era muy linda esa manera de hacer música, desde el no saber y experimentar con poco tiempo y experiencia. 

Tu más que nadie ha estado presente en los procesos tecnológicos en la música. ¿Qué piensas del uso de la IA en el género? ¿Es algo que te causa conflicto?

Depende. Cuando escucho estas canciones con IA, me da miedo porque no me gustan tanto y se nota. Obviamente, la IA en la música conlleva cambios en nuestra industria, pero siempre nos vamos a adaptar. Para mí, la IA es una gran herramienta para utilizar en los manuales de los sintetizadores o cuando estoy trabada con una cosa de una interfase y no sé qué botones apretar, ahí si es una buena herramienta, como una especie de manual, pero para componer y crear, no me meto. No le veo mucho sentido y utilidad en ese aspecto.


“Las obras de la IA no me parecen tan interesantes”.


Creo que los seres humanos están valorando mucho más la música creada orgánicamente… 

Totalmente. La IA es demasiado correcta, no tiene esta oscuridad del ser humano, ¿cachái? Incluso cuando uno le pregunta algo, resulta ser muy moralista, mientras que el artista es muy oscuro. El artista trabaja con la energía de la noche y se conecta con cosas ocultas, y esto es algo que no entiende la IA. 

¿Crees que antes era más interesante hacer música que ahora?

Es distinto. Espero nunca ser el artista que asegura que los tiempos murieron y que antes todo era mejor. Sí creo que antes todo era más limpio porque no había tanta sobreinformación y no teníamos redes sociales. Teníamos más limpieza mental, con una higiene más limpia. Esto sí afecta, obviamente, la creatividad. Sin embargo, sigo creyendo que hay música muy interesante y nos vamos adaptando como seres humanos. Quiero creerlo porque no quiero ser pesimista, al contrario. 

¿Qué destacas de tu antigua y actual forma de hacer música? 

De la antigua, sobre todo de la era de Esquemas Juveniles, destaco el no tener la opinión de nadie, simplemente hacer música por una cosa personal mía que se trata de conexión. Esto lo añoro muchísimo, pero ya es imposible retroceder, porque no estaba la prensa, ni los fans, ni disquera. Era bonito conectar desde ahí. 

De ahora, me gusta mucho la experiencia, el aprendizaje y las herramientas que tengo para trabajar en el estudio. Antes no sabía cómo hacer todo esto. El conocimiento y la experiencia te entregan una cosa muy valiosa, pero también te quitan otra. 

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Teniendo de base tu carrera, ¿consideras fundamental que un artista sepa producir sus propias canciones? 

La verdad, y hablando con otros productores, siento que cuando un artista la tiene clara, no tiene por qué saber al 100% cómo producir. Creo que cuando la tienes clara en cuanto a sonido y concepto, obviamente el proyecto va a brillar mucho más que si vas al desnudo, en el sentido de la dirección sonora o creativa. Creo que es importante que el artista la tenga para que se sienta mucho más completo que cuando se va armando con muchas personas opinando. Cuando estoy muy alineada y sé lo que quiero, mi equipo multidisciplinar trabaja mucho mejor que cuando estoy totalmente perdida. Es súper importante que el artista sepa estas cosas.

Escuchar hoy Esquemas Juveniles se siente como un viaje a través del tiempo, cuando el pop y la electrónica aún parecían mundos lejanos. Esto hoy se presenta como la famosa fusión de géneros. ¿Cómo crees que el género y estas fusiones han evolucionado a lo largo del tiempo?

Cuando iba a México, por ejemplo, me decían que hacía rock, pero yo decía que hacía pop. Para ellos, el pop era Belinda o Televisa, ¿cachái? No sabían dónde encasillarme. Era un poco el tema de la música contracultura y no entendían. Yo creo que todo eso ha cambiado, y ahora hay una época postmoderna. Al comienzo, todavía no había esta mezcla de estilos en Latinoamérica, el poder agarrar muchas cosas y armarlas, pero también desarmarlas. Todo era muy encasillado, o era pop, rock, de la radio, de una disquera o internet. Todo esto se fue mezclando y dieron mutaciones muy interesantes. 

De alguna forma es como si estuvieses adelantada 20 años en el tiempo. Ya tenías otra perspectiva musical que todavía no llegaba. ¿Crees que esto fue una ventaja para tu proyecto?

Al comienzo, no. Por ejemplo, en Chile me costó un montón entrar a los medios tradicionales. Tenía sus pros y contras. Por muchos años en mi carrera no había sonado en la radio, pero ahora sí sueno. Como que no se me tomaba mucho en cuenta, pero en internet sí. Estaban empezando los blogs y la era de la contracultura, y ahí sí se me tomaba en cuenta. Tenía sus pros y contras proponer algo nuevo, tener algo nuevo. Toda la gente que propone cosas nuevas pasa por este riesgo. Me trajo cosas buenas y malas. A la larga fue un camino que se me valora mucho. Agradezco haberme sido fiel. 

¿Qué pasa en la actualidad en el género que antes veías imposible? 

Creo que ahora es un género que es más conocido. Ahora, la gente del urbano ya encuentra referencias en la música electropop y se está realimentando. Creo que por un tiempo el género estuvo en el silencio porque empezaron a aparecer otros géneros, pero ya revivió. Siento que ha pasado mucho tiempo y me sorprende que es un revival para aparecer en la música actual. 

Hemos hablado de la evolución de la industria, el género, las formas de crear música y la escena, pero eso no es lo único que ha cambiado, sino también tú como artista. ¿Cómo podrías describir tu transformación vocal con el pasar de los años?

Yo siempre he dicho que nunca había cantado de pequeña, entonces empecé a cantar cuando tenía el computador y podía intervenir mi voz. Podía grabar desde mi casa porque era muy tímida, y para ser cantante no hay que serlo. Empecé a explorar mi voz cuando la comencé a grabar. Poco a poco fui tomando clases y entendiendo cómo funcionaba con los instrumentos. Para Esquemas Juveniles se trabajó una voz muy íntima, casi hacia dentro y doblada muchas veces. La voz es un lugar desde el que yo puedo comunicar, pero yo partí haciendo música instrumental, entonces cuando le metí la voz fue un cambio muy grande y potente. Me costó mucho el tema vocal. 

A lo largo de tus álbumes nos presentas una fidelidad íntima con tus valores y convicción como artista. ¿Es muy difícil seguir tus ideales cuando hay una industria muy cambiante todo el tiempo?

Me he mantenido al margen de la industria porque, si bien me influencia, yo soy una artista independiente y la mayoría de mis discos los he realizado desde la autogestión e inversión. Esta es la libertad que te da ser una artista independiente. Por ejemplo, cuando he trabajado con disqueras, son personas que me respetan mucho como artista y respetan quién soy yo para evitar la expectativa. Mi objetivo tampoco está con ansiedad porque he optado por hacer los discos que me gustan, a la vez que tengo una carrera a largo plazo. Esto tiene que ver con la experiencia y libertad que tengo.

Con la ayuda editorial de Melisa Parada 

XIMENA ZAMBRANO

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