Es bien sabido que al utilizar inteligencia artificial, la cual se alimenta de GPUs (Graphic Processing Units), consume demasiada agua y electricidad. Sin embargo, para muchos de nosotros es algo tan cotidiano e inconsciente que, al pedirle algo a ChatGPT, terminamos nuestras frases con un “por favor” o un “gracias”. Pero, al parecer, cada vez que alguien escribe algo, aunque sea solo por cortesía, el sistema tiene que trabajar más y, por lo tanto, consumir más electricidad.
Toda esta conversación surgió gracias a que una usuaria de X publicó un posteo donde se preguntaba cuánto dinero perdía OpenAI en costos de electricidad cuando la gente se muestra cortés ante los modelos, y sorprendentemente el CEO de la empresa contestó lo siguiente: “Decenas de millones de dólares bien gastados: nunca se sabe”.
tens of millions of dollars well spent–you never know
— Sam Altman (@sama) April 16, 2025
Esto ocurre gracias al funcionamiento de los procesadores mencionados anteriormente (los GPUs), ya que al ser modelos de lenguaje muy grandes que están alojados en centros de datos enormes, consumen mucha energía eléctrica para poder funcionar. Para lograr proporcionarnos una respuesta, cada palabra que escribimos, por más pequeña que sea, se procesa mediante cálculos complejos. Todo lo que preguntamos requiere potencia en su procesamiento. Hablamos de electricidad, sistemas de refrigeración y todas esas cosas que, siempre que las escuchamos, suenan bastante complejas. Al ser equipos de alto rendimiento, no solo demandan recursos informáticos enormes, sino que también generan mucho calor, y ahí es donde entran los sistemas de refrigeración, lo cual incrementa aún más el consumo eléctrico.
Aun así, por más innecesario que a algunos les resulte, expertos creen que la amabilidad con este tipo de inteligencias sí importa. De hecho, Kurtis Beavers, director de diseño de Microsoft, señaló que las respuestas educadas tienden a fomentar respuestas más colaborativas y profesionales. Incluso, algunos usuarios bromearon respecto a su decisión de ser amables con las inteligencias, pues aseguraron estarse protegiendo de una futura (y ficticia) rebelión contra la IA, casi como si se tratara de algún tipo de escenario distópico. Sin embargo, eso no borra el hecho de que cada una de esas interacciones tiene un costo significativo, tanto en términos financieros como ambientales y pone sobre la mesa preguntas importantes sobre el costo invisible de nuestras acciones digitales.
Just to be safe pic.twitter.com/WPC9jmWv00
— void (@voids_thoughts) April 16, 2025


