Algunas veces pasamos por alto los sentimientos y alegrías tiene un público expectante ante un concierto de su grupo favorito. Cuando el artista recuerda que, aunque esté trabajando y la noche es una como cualquier otra, para los miles de almas que esperan, probablemente será una noche inolvidable. Por eso la responsabilidad del artista es inmensa, deben hacer de su cotidianidad, con sus shows en vivo, algo que dure para siempre en los corazones de la gente.
Los Tigres del Norte son sinónimo de profesionalismo, energía, legado y amor por su público, brindando no solo un show impecable musicalmente, también traen consigo todo el espíritu y la fuerza para cantar por más de cuatro horas, interpretando un sinnúmero de canciones, brindándole al público respeto y amor.

Los 50 años de trayectoria de la agrupación se ven reflejados en la calidad de un show en vivo en donde la sonoridad y capacidad artística de cada integrante tienen el más alto nivel. La voz principal cambia de protagonista dependiendo de la canción que se esté interpretando, ya que la mayoría de integrantes además de tocar varios instrumentos también poseen una destacada técnica vocal.
Clásicos de la música popular como ‘Ni parientes somos’, ‘La mesa del rincón’, ‘La puerta negra’ y ‘Señor locutor’ hicieron del Movistar Arena de Bogotá un rincón mexicano en Colombia, demostrando que son los artistas más importantes e influyentes de la música regional mexicana, en donde las voces del público cantando, resonaban con el tintineo de las copas brindando en una noche mágica.

A pesar de la edad de Los Tigres del Norte, la energía y vitalidad dentro del escenario irradian felicidad por su música y su público, brindando un espectáculo extenso y poderoso, en el que el descanso es mínimo y la prioridad es dejar su talento y carisma plasmado en los corazones de sus seguidores.
Por esto y todo el legado de la banda, fueron acreedores a un reconocimiento a sus tres Movistar Arena sold out al frente de más de 28 mil personas.
Sin lugar a dudas, los jefes de jefes son Los Tigres del Norte, pero el jefe también fue el público bogotano que, pidiendo una canción tras otra a su banda favorita cada noche, en un show que parecía no tener fin, tuvo tres conciertos donde los mexicanos derrocharon el talento y la generosidad que solo pueden transmitir las verdaderas leyendas.


