diciembre 16, 2022

Emiliano Brancciari solo bien se lame: así suena Cada segundo dura una eternidad

Con producción de Héctor Castillo, y una backing band de sesionistas de primera línea, la voz de No Te Va Gustar debuta como solista

Por  HUMPHREY INZILLO

Emiliano Brancciari, de No Te Va Gustar, lanzó su primer disco solista, Cada segundo dura una eternidad

Foto: Rafa Lejtreger

El tiempo es uno de los temas que funcionaron como grandes ejes de la literatura universal. De los antiguos chinos a Marcel Proust, de los clásicos griegos a Jorge Luis Borges, se trata de una temática recurrente que aborda lo intangible. En la música popular uruguaya, es un tópico central en clásicos de Fernando Cabrera (“El tiempo está después” y “La casa de al lado”) y Jorge Drexler bautizó Tinta y tiempo a su último disco. Emiliano Brancciari vuelve sobre ese asunto para titular su primer disco como solista Cada segundo dura una eternidad, en consonancia con uno de los temas más emblemáticos de su banda, No Te Va Gustar: “Ese maldito momento” (de El calor del pleno invierno, 2012). 

No se trata, sin embargo, de un trabajo conceptual. Es un recurso que define el estilo que Brancciari ha construido en casi tres décadas como cantante y letrista de uno de los grupos más importantes del rock rioplatense. Y esas referencias a los instantes son la excusa para hablar de problemáticas complejas, profundas, existenciales. 

Sin interferencias con los planes y la agenda de NTVG, Brancciari recurrió al venezolano Héctor Castillo, productor de los últimos tres álbumes de estudio del grupo (y colaborador de Gustavo Cerati, Philip Glass y David Bowie), para darles un ropaje distinto a estas doce canciones que trazan un camino en paralelo. En una sintonía folk-rock, el cantante encuentra un nuevo registro, más calmo e intimista, con reminiscencias de Bob Dylan, Neil Young y Cat Stevens

(Ilustración de Sebastián Domenech)

“Hoy tengo claro hacia dónde quiero avanzar, tal vez falle, pero al menos lo intenté, no voy a juzgar a nadie, no importa si me juzgan a mí, creo que a esta altura lo logré”, canta Brancciari en “Fe en lo que yo quiera”, la primera de las 12 canciones del disco. Un diagnóstico autorreferencial con una carga épica sobre una cadencia melancólica, pero luminosa. 

La grabación se realizó a principios de año en Nueva York, con un plantel de sesionistas de primera línea, como Jeff Hill, Gerry Leonard, Chris Bruce, Aaron Steele, Daniel Mintseris y Glenn Patcha, que han colaborado con artistas como Bruce Springsteen, Regina Spektor, Seal, John Legend, St. Vincent, Elvis Costello y David Byrne. En Montevideo, completaron los coros Florencia Núñez, Federico Lima y Sebastián Prada

Jim Keller aporta su voz profunda en “El rey ha muerto” y  Brancciari, que además de cantar toca guitarra e incursiona en la marimba y el vibráfono, se encarga de los teclados en “Rufián”, un uptempo que remite al sonido de Bajofondo. Con puntos altos en baladas como “De esos días” y “Roma”, el cantante de NTVG muestra su voz en un tono aún más intimista y confesional, con un tono de redención que funciona como la captura de su propio tiempo.

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