A medida que se calienta el tablero electoral rumbo a 2026, las encuestas, alianzas y tensiones empiezan a revelar el verdadero pulso de la contienda. Con el levantamiento del veto impuesto por la Ley 2495 de 2025, que bloqueaba la publicación de sondeos antes de los tres meses previos a la inscripción de candidaturas, el escenario político colombiano comienza a definirse. La firma Cifras y Conceptos rompió el silencio estadístico hace pocos días y abrió la temporada de mediciones, ofreciendo las primeras pistas sobre cómo se reacomodan los aspirantes a la Presidencia y al Congreso.
Aunque la mayoría de los ciudadanos aún no tiene definido su voto, algo previsible en una etapa con más de 30 precandidatos en competencia, el estudio revela que Iván Cepeda, Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella encabezan las preferencias iniciales, con una intención de voto que se mueve entre el 9% y el 13%. Esto en el proceso de comparar candidaturas de distintas corrientes políticas. Las cifras detalladas no fueron divulgadas, pero el panorama deja ver un escenario abierto, sin una tendencia dominante.
La medición, que se puede detallar acá, sondeó bloques de candidaturas. En el campo progresista, Iván Cepeda logra posicionarse mejor que otros aspirantes como Roy Barreras, Carlos Caicedo y Camilo Romero, aunque aún lejos de una mayoría sólida. Su reto inmediato será concretar el “Frente Amplio” que ha propuesto para 2026, algo que, por ahora, no parece tener una ruta clara. A diferencia de la estrategia que llevó al presidente Gustavo Petro al poder mediante alianzas más amplias, Cepeda sigue concentrado en el electorado de izquierda muy leal a su trayectoria política, pero enfrenta el desafío de convencer a los sectores de centroizquierda. En todo caso, la consulta interna le dio un espaldarazo muy importante frente a las demás candidaturas.
Un caso aparte es el de Daniel Quintero, quien enfrenta obstáculos legales para lanzar su candidatura por firmas. La Registraduría Nacional negó su solicitud de recolección de apoyos, argumentando que su participación en la consulta del Pacto Histórico, aunque se retiró a última hora, lo inhabilita para aspirar nuevamente. Quintero interpuso una tutela que fue negada y ahora solo le queda acudir al Consejo Nacional Electoral (CNE). Sin embargo, el calendario juega en su contra, pues el 17 de noviembre vence el plazo para inscribir comités, lo que reduce drásticamente sus tiempos para recolectar las firmas necesarias.
La derecha, dividida y con liderazgos difusos
Del lado de la derecha, el sondeo de Cifras y Conceptos mostró una competencia dispersa. En el Centro Democrático, el partido del expresidente Álvaro Uribe Vélez, Miguel Uribe Londoño (papá del precandidato asesinado este año, Miguel Uribe), aparece como el precandidato con mayor respaldo, pero tan solo con un 12% de intención de voto entre los candidatos de derecha. Por debajo se ubican Paloma Valencia (9%), María Fernanda Cabal (5%) y Paola Holguín con Andrés Guerra, con un 2% cada uno.
Aun así, el panorama no es alentador para la colectividad uribista oficial por el momento, pues un 67% de los consultados manifestó que no apoyaría a ninguno de los aspirantes de derecha. Claro que fuera del partido, otros nombres aparecen con fuerza mediática en ese espectro ideológico. Abelardo de la Espriella, con un discurso ultraderechista, se destaca como el más visible entre los independientes de ese sector, seguido por Vicky Dávila y el exministro de Defensa Juan Carlos Pinzón.
Alianzas, tensiones y reacomodos entre coaliciones
A medida que el calendario electoral avanza, las coaliciones políticas empiezan a definirse y a revelar las pugnas internas que marcarán el rumbo hacia las elecciones presidenciales de 2026. Los expresidentes Álvaro Uribe y César Gaviria aparecen como figuras clave en la reorganización de bloques tradicionales, mientras el presidente Gustavo Petro busca mantener la cohesión del progresismo y el Centro intenta encontrar un camino propio entre alianzas y fracturas.
La coalición “¡Ahora Colombia!”, no exenta de polémicas, se ubica como una alternativa a través de la alianza entre el Nuevo Liberalismo de los hermanos Galán, Dignidad y Compromiso de Jorge Enrique Robledo y Sergio Fajardo, y el Movimiento Mira, representado por Ana Paola Agudelo. Pese a haber acordado una lista conjunta al Senado en 2026, las diferencias internas no son menores: hay cuestionamientos sobre la coherencia de valores entre los partidos que la integran y disputas por quién encabezará la lista.
Sergio Fajardo insiste en que su aspiración presidencial se mantendrá al margen de alianzas con la derecha, aunque algunos sectores buscan tender puentes en esa dirección. Su postura refleja las dificultades del centro para consolidar una identidad propia, más allá de los nombres y de los intentos de unión.
En la derecha, el Centro Democrático continúa bajo el liderazgo directo del expresidente Álvaro Uribe, quien ha reactivado conversaciones con otros sectores. En días recientes, Uribe sostuvo un encuentro con el expresidente César Gaviria, jefe del Partido Liberal, en el que hablaron de conformar una “coalición de partidos”. Tras esta reunión, Uribe mencionó contactos con figuras como Germán Vargas Lleras, Juan Manuel Galán, Juan Daniel Oviedo y hasta Sergio Fajardo, con el objetivo de construir un bloque amplio que pueda disputar la Presidencia. En sus palabras quedó marcado ese amplio espectro al decir que irían “desde Abelardo de la Espriella hasta Sergio Fajardo”. Dentro de su propio partido, donde una encuesta definirá al candidato, no es del todo bien recibido que en últimas será Uribe quien decida el candidato de su apoyo, incluyendo por supuesto a políticos por fuera del Centro Democrático.
Un tablero aún en movimiento
El reacomodo de coaliciones, el regreso de las encuestas y la inminente apertura de la inscripción de candidaturas, el escenario político colombiano entra en una fase más interesante. La Ley de Garantías y los plazos electorales filtrarán el amplio número de precandidatos que hoy se disputan la atención del electorado.
Por ahora, las intenciones de voto se mantienen difusas y las alianzas aún en construcción. Los próximos meses serán determinantes para saber qué liderazgos logran consolidarse, qué pactos sobreviven y quiénes quedan en el camino.


