marzo 17, 2022

El proyecto Adam

Unas buenas actuaciones y una premisa fascinante, no compensan la falta de inteligencia de esta cinta sobre viajes en el tiempo

Shawn Levy 

/ Ryan Reynolds, Walker Scobell, Jennifer Garner, Catherine Keener, Mark Ruffalo

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de NETFLIX

La película de 1985 Volver al futuro fue un gran éxito en su época y sigue encantando a las nuevas generaciones por dos razones fundamentales: La primera tiene que ver con nuestra fascinación de poder viajar en el tiempo y modificar nuestro pasado o conocer sobre nuestro futuro. La segunda está relacionada con nuestra psicología y hace parte de nuestras fantasías de poder conocer a nuestros padres cuando eran jóvenes, de ver a nuestros hijos convertirse en hombres y poder interactuar con nuestra versión más inmadura, para advertirnos sobre nuestros próximos errores y buscar cómo corregirlos. 

Pese a que La máquina del tiempo de 1960, la cinta basada en la novela de H.G. Wells, es prácticamente la matriz de todas las películas de su tipo, Volver al futuro es, definitivamente, la más influyente. Mientras que algunas cintas herederas del trabajo de Robert Zemeckis se enfocan en los aspectos de ciencia ficción relacionados con la posibilidad de viajar en el tiempo y sus posibles paradojas (Terminator, 12 monos, Asesino del futuro, Cronocrímenes, Código fuente, Predestinación, Interestelar, Tenet, así como las cintas de superhéroes como Avengers o X-Men); otras películas sobre viajes en el tiempo, en cambio, enfatizan en los aspectos emocionales y afectivos relacionados con nuestro pasado, presente y futuro (Dile al tiempo que vuelva, La casa en el lago, Te amaré por siempre, Cuestión de tiempo). 

El proyecto Adam no se decide por ninguno de los dos enfoques y tampoco logra mezclarlos de la manera genial que convirtió a la trilogía de Volver al futuro en todo un triunfo. Tampoco posee una premisa muy original, ya que se parece muchísimo a Mi encuentro conmigo, esa cinta de los estudios Disney estrenada en el año 2000, en el que Bruce Willis se topa con su versión infantil.

Shawn Levy (el autor de la trilogía insulsa de Una noche en el museo), confecciona una cinta de ciencia ficción sin ciencia, y con situaciones tan estereotipadas, predecibles y banales, que no llega a ser una buena comedia sobre viajes en el tiempo como Jacuzzi al pasado, o una película con un fuerte impacto emocional como El efecto mariposa (hasta las opciones musicales de su banda sonora hacen parte de sus clichés). 

Por su parte, Ryan Reynolds es un actor que, como Adam Sandler, ha demostrado tener un gran talento, pero que prefiere optar por lo seguro. En El proyecto Adam, Reynolds (quien trabajara anteriormente con Reynolds en la simpática e ingeniosa Free Guy), interpreta al piloto del futuro Adam Reed quien, con su nave espacial, abandona el año 2050, para viajar a su pasado y a nuestro presente: El año 2022. 

Reed ha sido herido, pero como todo personaje heroico de las películas de acción, debe reponerse para cumplir con su misión, la cual consiste en encontrar a su esposa Laura (Zoe Saldaña), otra viajera que se ha perdido en el tiempo. Al igual que con E.T. El extraterrestre, Adam se refugia en el hogar de un niño solitario de doce años de edad (Walker Scobell), quien ha perdido a su papá, un físico experto (Mark Ruffalo desperdiciado), y que vive con su madre viuda (una Jennifer Garner aún más desperdiciada). El niño es la versión infantil de Adam y los dos van a emprender la misión de rescatar a Laura, vencer a los villanos, liderados por la malvada Maya Sorian (Catherine Keener en la película equivocada) y, por ende, salvar al mundo (dato curioso: Ruffalo y Garner trabajaron juntos en Si tuviera 30, otra recordada película sobre viajes en el tiempo).  La posibilidad de encontrarse consigo mismo en un tiempo diferente (sin que lleguemos a explotar, como se advertía en Volver al futuro si eso llegase a suceder), permite una infinidad de premisas que la película de Levy jamás llega a explorar. Asimismo, que una madre o un padre se encuentren con su hijo niño y adulto al mismo tiempo, constituye el material para una cinta muchísimo más interesante que las escenas de acción cansadas, los giros faltos de imaginación y los diálogos tontos que nos ofrece El proyecto Adam.  En la era de Rick y Morty (otro producto heredero de Volver al futuro que llega a superar a su predecesor), una cinta como El proyecto Adam constituye todo un insulto a la inteligencia.

https://www.youtube.com/watch?v=X9ebeNKkc08z