Diapositiva anterior
Diapositiva siguiente
Diapositiva anterior
Diapositiva siguiente

El nuevo y valiente sonido de Willow

Una rebelde del emo pop incorpora la historia del rock en su emocionante quinto álbum de estudio

Por  MAURA JOHNSTON

noviembre 3, 2022

Willow e Lollapalooza en julio.

GRIFFIN LOTZ

Desde que comenzó a lanzar canciones de bedroom pop –producidas por ella misma– a mediados de la década de 2010, Willow Smith se ha guiado por su propia musa, mezclando géneros mientras cuenta su historia con minucioso detalle. Y entretanto, ha llevado el pop a lugares más raros y oscuros.

La canción de bedroom funk ‘Wait a Minute!’ ha tenido una permanencia inusitada en las plataformas de streaming, y la canción de 2020 ‘Meet Me at Out Spot’, acreditada a su proyecto con Tyler Cole (conocido como The Anxiety), es impulsada por una energía sincera en la que se percibe que está   cansada del mundo, cosa entendible para la hija de una celebridad cuyo primer acercamiento a la fama fue a los 10 años.

En Coping Mechanism, grabado con el guitarrista y productor Chris Greatti, la composición característica de Willow se combina con producción profesional, y nos ofrece un viaje emocionante, con mucho drama en sus letras e interpretaciones vocales al nivel del tumulto musical que la rodea. La voz de Willow suena sumamente robusta al escucharla por primera vez, dejando entrever vulnerabilidad cada vez que la vuelves a escuchar. Su quinto álbum no solo muestra que las oscilaciones de su voz corresponden a las confusas emociones de las que canta, sino también que puede sostenerlas a la perfección en medio de baterías estruendosas y riffs estridentes.

Ilustración por Carolina Rodriguez Fuenmayor

El álbum comienza con ‘<maybe> it’s my fault’, una mini epopeya que relata el comienzo y final de una relación; al comienzo es una dulce y empalagosa canción de amor, con Willow recordando los primeros días felices del romance con tambores y un coro de voces angelicales que forman un círculo de protección a su alrededor. Pero cuando se da la primera pelea –“No sé cómo te puedo perdonar”– la canción explota primero con riffs perfectos para un pogo, luego en un coro lleno de angustia y anhelos, en el que las voces de fondo aparecen de nuevo, contrastando con las guitarras en ascenso, y la joven artista gruñe el título una y otra vez. Todo esto sucede en los dos minutos y medio que dura la canción, pero es más que suficiente para que sea como arrojar un peso emocional por la borda.

El resto del álbum, que dura menos de media hora, es igual de conciso, pero grandioso, lleno de giros inesperados; ‘WHY?’ oscila entre una canción de pop gótico y un tema de rock colegial, mientras que ‘ur a <stranger>’ es un paseo por la nieve con botas de combate; su estilo grunge llega a su punto máximo en una histeria acompañada por guitarras en dúo.

Termina el disco con ‘BATSHIT!’, en la que oculta su malestar existencial con guitarras brillantes, y en ciertos momentos muestra lo tradicionalmente hermosa que puede ser su voz. La ambición musical de la joven cantante siempre ha estado presente, pero aquí la combina con un rock exuberante que toma inspiración de varias épocas, transformando esas influencias en algo nuevo.