octubre 5, 2022

El grupo español Dorian trae su ritual electropop a Buenos Aires

La banda que conduce Marc Gili se presentará mañana, en Niceto, con las canciones de su último álbum, 'Ritual'

Por  JUAN FACUNDO DÍAZ

“Las canciones y las letras de Ritual suponen una lectura al paisaje después de la batalla”, larga Marc Gili con soltura pero entendiendo la fuerza de la afirmación. Y es que el nuevo disco de Dorian, la banda española de electropop que lleva casi veinte años en actividad, tiene la densa carga de las esquirlas de los últimos dos años pandémicos. El grupo que completan Belly Hernández, Bart Sanz y Lisandro Montes se vio atravesado por el contexto y se despachó así con un disco de una fuerte presencia social y política en sus temas. Ritual hace las veces de fotografía del momento histórico hostil, pero aún así no pierde de vista la pista de baile como principal objetivo. Y con esas mismas canciones, después de tocar por varias ciudades de España, la gira internacional los trajo finalmente a la Argentina para presentarse mañana, en el escenario porteño de Niceto .

La presentación del álbum en la Argentina también tiene que ver con el espíritu del disco. Ritual es un trabajo de marcado carácter cosmopolita con una fuerte influencia latinoamericana: muchos ritmos caribeños se mezclan con su natural synth pop e incluso con destellos de chacarera, hay un homenaje a Gabriel García Márquez y los diferentes invitados cargan con referencias diversas de diversos de lugares. Las letras que muestran a un Gili sensibilizado y a la vez inquieto cuentan, además, con versos en español que conviven con otros en inglés, francés, portugués, ruso y catalán. Esa misma mixtura, tanto de sonidos como de idiosincrasias, da como resultado un álbum desafiante para la propia banda que dialoga siendo una renovación dentro de su propio repertorio. 

¿Cómo vivieron la previa al lanzamiento del disco con toda la expectativa alrededor?

Me atrevería a decir que es uno de los discos que más ilusión nos hace publicar. Estos dos años de pandemia han sido muy duros para todo el mundo y para el sector de la música. El hecho de que se nos haya prohibido trabajar, no tocar en vivo para hacer nuestro trabajo, ha sido muy duro. Al mismo tiempo han sido dos años de muchas emociones y de ver cómo sucedían cosas algunas muy hermosas y otras no tanto en la sociedad. Bueno, no sé, creo que a todos se nos ha revuelto el espíritu por dentro y estas canciones forman forman parte de este mood general. Tenemos muchas ganas de compartir lo que es la compilación de todas las emociones que hemos tenido como personas y como como banda a lo largo de estos últimos dos años. 

El disco tiene una carga política y social muy densa, pero siempre está presente el baile. ¿Cómo lograr que convivan ambas cosas para que la gente baile y a la vez se pregunte ciertas cosas? 

Como letrista, en estos últimos dos años, se me han revuelto cosas por dentro y sentía la necesidad de cambiar el sentido y la dirección del telescopio hacia el cual apuntaban mis letras. Letras de Dorian en los últimos álbumes se basaban mucho en la exploración del espíritu, de lo que me pasaba en mi vida y la exploración también de la fragilidad del ser humano de la parte más espiritual. Sentía la necesidad de cambiar la óptica y la dirección de mis letras, cambiar el ego trip por una mirada hacia el nosotros con una mirada a la sociedad, en qué momento estamos, qué está pasando en la sociedad y qué ha pasado en los últimos años. Esto inevitablemente me empezó a llevar a la necesidad de hablar de feminismo, del mundo LGBT, la gentrificación de las grandes ciudades, la obsesión por las redes sociales, etc. En definitiva necesitaba como letrista salir de mí yo y mirar al nosotros, al cuerpo social tal y como lo tenemos ahora dibujado después de estos dos años de pandemia. ¿Cómo se logra combinar esto con el mundo del baile y con la electrónica? Desde nuestro punto de vista hay un concepto en arte que tiene mucha potencia del que habla mucho Nick Cave: el concepto de contrapunto. Si yo hago una canción que se puede bailar, pero que también se puede pensar, lo que creo es un contrapunto entre lo que se supone que es un tema profundo y lo que se supone que es un tema una canción hedonista. Esto abre una brecha en la mente de la gente, hay que llevar ciertos temas a la pista de baile y conseguir que mientras estás bailando te estés preguntando cosas. 

Sin embargo, así como es oscuro y difícil en las temáticas que toca, hay cierto aire esperanzador, ¿no? En “Techos de cristal”, cuando dice: “Y fundarás una nueva verdad / Y cambiarás miedo por tempestad/ Y romperás los techos de cristal”, es una afirmación, no una pregunta ni un deseo. 

Absolutamente. Una cosa que quiero dejar clara es que Ritual es un álbum que lanza una mirada crítica de la sociedad y de la política actual, pero no es un álbum nihilista. No es un álbum desesperanzado. Nosotros, en contraposición al individualismo, apelamos a la esperanza de que entre todos sigamos empujando para lograr cambiar la sociedad. En este sentido, por ejemplo, “Techos de cristal”, no solo es una canción feminista que apela a la igualdad entre hombres y mujeres, esto me parece ya casi redundante, va un poquito más allá. Lo que reivindica no es solo un mundo en el que las mujeres estén definitivamente empoderadas, sino que en el momento que lo estén del todo y hayan llegado a ocupar muchos puestos de poder y de responsabilidad en las organizaciones, empresas, partidos políticos, de bandas de rock o lo que sea, no se comporten como los hombres, sino que nos enseñen a comportarnos y a ejercer las posiciones de poder de otra manera. Que no lo hagan desde la testosterona y la violencia, sino desde la empatía, desde la construcción de diálogo. No nos sirve de nada que las mujeres lleguen a presidir bancos o partidos políticos y se comporten igual igual que los hombres. Necesitamos otro modelo de comunicación y de empoderamiento y esto es la gran revolución feminista del siglo XXI, la que conseguirá cambiar el mundo. De esto habla de “Techos de cristal”, de un empoderamiento de la mujer, pero también de cambiar las dinámicas de comunicación y destruir la idea de que para estar arriba hay que ser agresivo y violento, que para que seas un buen jefe te tienen que temer. 

Y después de 20 años de banda, ¿cuál es el motor que tiene el grupo para seguir unido, preguntarse cosas nuevas y cambiar su forma de componer?

El motor es la creatividad, las ganas de seguir siendo creativos. El antídoto contra el estancamiento creativo es el concepto de juego y de querer seguir jugando con el arte. A mí no me interesa hacer un disco de Dorian que podía haber sido publicado en el 2009, me interesaba reinventar a Dorian y llevarlo a otro nivel, a otro campo creativo. Lo que hemos planteado en Ritual que no habíamos hecho antes fue un diálogo musical entre Europa y América Latina. Encontramos piezas que podrían estar adscritas a estilos como el disco o la new wave, pero también hay unos nuevos Dorian asomando por aquí como, por ejemplo, en “Libre”, que cantamos junto a la colombiana Lido Pimienta, o la propia “Lento” o “Mundo perdido” donde encontramos beats propios del oeste de África y beats caribeños. Incluso “Libre” está construida sobre una chacarera, que como sabes, es muy propio del norte de Argentina. Mantenerse vivo después de tantos años haciendo discos se hace reinventándote, no teniendo miedo de jugar con con la música, estiremos los conceptos,  rompamos moldes y de ahí surgirá la magia. Esto es lo que le propuse la banda antes de la pandemia con respecto a Ritual. Les dije: “chicos, llevamos ya muchos años girando por América Latina y también por Estados Unidos. En estos últimos cuatro años conocemos bien la música europea, ¿porque no jugamos a mezclarlo todo y a meterlo todo en una batidora?”. Yo no necesito explicarle a la gente lo que es Dorian volviendo a hacer canciones del Dorian de siempre. Necesito explicarme a mí mismo que quiero hacer en el futuro. 

¿Y qué fue eso que encontraron en América Latina para que inevitablemente se cuele en su naturaleza?

Todo lo que es la cultura afrocaribeña es absolutamente bestial. Si luego empezamos a estudiar la cumbia, veremos que hay una en México, otra en Argentina, otra en Colombia y otra en Perú. El mundo de la música latina es extremadamente amplio y además reivindicamos a la más reciente escena: Bomba Estéreo, el méxicano Siddhartha o los argentinos Bándalos Chinos. Necesariamente todo eso tenía que acabar impregnandose en nosotros de alguna manera. Tengo la teoría de que en estos últimos años la industria musical anglosajona, la que venía sobre todo el Reino Unido y de Estados Unidos, ha dejado de liderar creativamente al resto del mundo y que el mundo latino está tomando la iniciativa creativa. 

¿Y con respecto a su relación con la Argentina? Es llamativo que la primera fecha de la gira internacional originalmente iba a ser en Buenos Aires.

Bueno, eso se lo pedimos expresamente a nuestra agencia. Queríamos empezar por Buenos Aires, queríamos empezar por Argentina, porque tenemos mucha vinculación emocional con el país. Somos grandes lectores de literatura argentina como Cortázar, Piglia, Leopoldo Lugones o Juan José Saer están entre mis escritores favoritos. Luego hay una gran vinculación con la escena musical de allí. Babasónicos, para empezar, son grandes amigos. En nuestra fecha de mayo que debimos posponer en Niceto íbamos a tener a Peces Raros y es una banda que nos fascina. Tenemos muchas ganas de hablar de ellos en España, queremos que vayan allí a tocar, porque creo que cuando el público español les descubra se va a quedar fascinado. Me parece una enorme propuesta y estamos súper contentos de tenerlos acompañándonos en nuestro show. 

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