El glorioso regreso de Stereolab

El icónico grupo pop de vanguardia regreso con su primer álbum Instant Holograms on Metal Film

mayo 28, 2025

Joe Dilworth

Cualquier momento es perfecto para recibir nueva música de Stereolab, la banda de pop retro-avant (haciendo referencia a un estilo que combina elementos del pasado con una visión innovadora, experimental y original) de larga trayectoria, pero Instant Holograms on Metal Film, su primer álbum completo desde Not Music en 2010, llega en un momento especialmente oportuno.

Combinando ritmos envolventes, sintetizadores vibrantes y letras que expresan con elegancia un anhelo constante, la música de Stereolab genera una sensación de goce sin desconectarse del mundo.

La primera línea del undécimo álbum, que aparece sobre los acordes melancólicos de la segunda canción, “Aerial Troubles”, declara: “el adormecimiento no está, ya no está funcionando”; y de inmediato da un giro inesperado hacia un ritmo listo para la pista de baile, dejando claro de forma implícita que la mejor forma de enfrentar cualquier desesperanza que invite a rendirse es crear, y además generar movimiento.

Instant Holograms on Metal Film es una hora de primera calidad que tiene Stereolab. Joyas pop meticulosamente construidas como la atmosférica “Transmuted Matter” —una canción de amor abstracta con una sección instrumental sin palabras que da vida a sus ideas sobre lo divino— se funden con instrumentales hipnóticos como la giratoria “Electrified Teenybop!” y sesiones extendidas como la potente “Melodie Is a Wound”.

Esta última, uno de los momentos más destacados del disco, abre con una especie de introducción urgente sobre alfabetización mediática —“El objetivo es manipular / Manos pesadas para intimidar / Apagar por completo la idea misma de claridad”, reflexiona la vocalista y compositora Laetitia Sadier sobre un ritmo constante— antes de desviarse hacia un espacio cada vez más turbio, donde la velocidad e intensidad de la música parecen intentar escapar de las fuerzas malignas de la desinformación.

Sadier y el multiinstrumentista Tim Gane son el núcleo de Stereolab, y en Instant Holograms se les une su banda de gira —el baterista Andy Ramsay, el vocalista y tecladista Joe Watson, y el bajista Xavi Muñoz— además de colaboradores como Cooper Crain, ingeniero de grabación del álbum y miembro del grupo experimental de Chicago Bitchin Bajas, y Marie Merlet, excompañera de Sadier en la banda de dream-pop Monade.

La canción “Vermona F Transistor”, una pieza de atmósfera cambiante que oscila entre lo vibrante y lo brillante, incluye coros de Molly Hansen Read, sobrina de Mary Hansen, exguitarrista de Stereolab fallecida en 2002.

Es fácil caer en la tentación de describir la música de Stereolab con términos ligados a lo “cool” —después de todo, juegan con distintas visiones del futuro que nacieron en un pasado idealista y que aún hoy generan nostalgia.

Pero lo que hace que Instant Holograms on Metal Film sea una escucha realmente necesaria en este momento es el cargado, pero finalmente esperanzador, impulso emocional que recorre sus ritmos mecanizados y oscilaciones musicales.

“Estamos encarnados aquí, con el poder de elegir / Sabiduría, Fe y Coraje son necesarios”, afirma Sadier en medio del caos creciente de la canción final “If You Remember I Forgot How to Dream Pt. 2”.

Es uno de los tantos recordatorios urgentes que aparecen a lo largo del álbum, expresados en mensajes que, aunque parezcan ligeros, están formulados con inteligencia y una clara intención de invitar a imaginar un mañana mejor.

MAURA JOHNSTON

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