El flamenco, un idioma que se habla en todo el mundo

De Paco de Lucía a Rosalía, la expansión de un género musical con mucha historia y mucho arte

Javier Ruiz

Las palmas, la caja, el tablao, la guitarra acústica, los quejidos y el alma son las partes más características que tiene el flamenco, un estilo musical que transmite tradición, emoción y corazón. Un género musical fuertemente asentado en España y con siglos de antigüedad que ha ido evolucionando junto con la historia de la península Ibérica.

Aún con sus años de historia, este es un género que ha tenido una gran explosión en los últimos años, debido a su fusión con la música urbana y moderna. Artistas como Rosalía, C. Tangana o Judeline son algunos de los ejemplos de esta nueva ola de cantantes que se caracterizan por sus canciones eclécticas que mezclan lo tradicional con lo nuevo. 

Aun con la fama, la influencia y el impacto global de estas jóvenes estrellas, no son los primeros que hacen esta mezcla de estilos. La historia del flamenco está llena de artistas que han ampliado sus horizontes y han ayudado a contribuir a su evolución tal y como se conoce en la actualidad. 

La expansión de este estilo musical por toda la Península se dio en parte a través de locales conocidos como los “cafés cantantes”, espacios creados para aquellas personas que deseaban demostrar su habilidad como cantautores y el arte con el que siempre se han definido las tradiciones flamencas. 

Gracias a esto, este sonido prosperó en el país, guitarra en mano como instrumento principal para abrirse paso en todas las casas, en oídos de todo el mundo, canciones con alma que llegaban al corazón de todos los españoles. Como música del pueblo que es, el flamenco ha sido mensajero del espíritu de los ciudadanos y sus pasiones. Tanto es así que en la época de la dictadura franquista un gran número de cantautores como El Lebrijano o Enrique Moriente se atrevieron a desafiar este régimen con canciones reivindicadoras.

Si hay algo claro de la música flamenca es que es un espejo de la sociedad española, y cuando esta cambia también lo hace su música más tradicional; de este modo se dio un cambio en la década de los 70. Con el final de la dictadura llegó el momento para que España abriera sus puertas a un mundo lleno de vida, lleno de influencias.

Reuters.

Es en este contexto tan rico culturalmente en el que se puede escuchar con fuerza el taconeo de Rocío Jurado, las inflexiones de la voz de Camarón y la guitarra del mayor representante de lo que ahora conocemos como “flamenco fusión”: Paco de Lucía. Más que un músico era un alquimista de nuevos sonidos, de nuevas experiencias, de una nueva visión de la música en España. 

El guitarrista siempre se había sentido atraído por otros estilos musicales como el jazz, algo que ya se podía escuchar en el año 1967, cuando colaboró con el músico Pedro Iturralde en un disco llamado Flamenco-Jazz, o en futuros temas del artista, como ‘Zyryab’, en el que se podía escuchar un gran peso del teclado de aquellos salones de jazz inundados por el humo y las luces tenues del escenario. A pesar de que la música de Paco de Lucía fue criticada por los más puristas en su época, lo cierto es que no se puede entender el panorama actual de la música en España sin su influencia. 

Ya en la década de los 80, y posteriores, los artistas tomaron esa antorcha que el músico de Algeciras había dejado, una que ardía con el mensaje de que la música es un instrumento de unión. Con ese mensaje en mente el flamenco siguió fusionándose con la música clásica, el rock y el pop. 

Triana logró que el flamenco se encontrara con el rock progresivo, Kiko Veneno triunfó expandiendo la sonoridad hacia estilos más globales, y El Último de la Fila lo tejió con el rock para alcanzar gran éxito a los dos lados del Atlántico. Manolo García ha hecho discos maravillosos en solitario, y en los últimos años, el dúo que integra con Quimi Portet ha retomado la actividad, anunciando incluso una gira española para 2026.

En el siglo XXI encontramos a Estrella Morente grabando para Real World, el sello de Peter Gabriel, a Diego el Cigala colaborando con el pianista cubano Bebo Valdés en el exitosísimo Lágrimas negras, y la gran expansión global con Ketama gracias a éxitos enormes como ‘Agustito’ y ‘Se dejaba llevar por ti’. Por su parte, Antonio Carmona ha puesto su voz junto a la de figuras como Nelly Furtado, Juanes y Fito Páez. Tampoco podemos olvidar a Alejandro Sanz, que siempre ha abierto espacio a las bulerías para llevarlas alrededor del mundo.

Este toque tan ecléctico que define a la música flamenca ha inspirado a una corriente de artistas jóvenes que se han nutrido de aquella música que escuchaban de pequeños, de músicos que abrieron las puertas a la globalización de esta música. Así se ha dado el salto a la fama de cantantes de la talla de Rosalía, que impactó al mundo con la pasión flamenca en su disco El mal querer, un disco que nos contaba una historia de romance, de celos, de despecho, a través de las palmas en temas como ‘Malamente’, o todo el imaginario gitano en el videoclip de ‘Pienso en tu mirá’.

Siguiendo la expansión de esta tendencia tenemos también el disco de C. Tangana, El madrileño. Aunque Madrid no sea precisamente la cuna del flamenco, lo cierto es que el cantante contó con la ayuda de artistas como el ya mencionado Antonio Carmona o La húngara. Esto se sumó a la actuación en el famoso show de Tiny Desk que se hizo viral en su momento con canciones como ‘Los tontos’ en el que también participaba Kiko Veneno acompañados de vino, palmas, coros, y la mesa como elemento de percusión.

En esta remesa de artistas podemos encontrar otros como Dellafuente, que trata de aunar el estilo urbano con la música flamenca en canciones como ‘Bailaora’. Judeline también es una gran representante de esta fusión que añade toques electrónicos con el tono esotérico de su voz como se ha podido escuchar en su EP de la luz o en su más reciente disco, Bodhiria.

Con estos representantes,  el flamenco ha pasado a vivir una segunda globalización. Desde los garitos, pasando por la protesta y llegando a los oídos de todo el mundo, ahora cuando cualquier radio se encienda, existe una alta probabilidad de que suene música flamenca, demostrando el ímpetu de sus letras y como no, de las palmas, la caja, el tablao, la guitarra acústica, los quejidos y el alma.

SEBASTIÁN STREFEZZA

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