El film justifica los medios

Un capítulo oscuro en la historia del cine colombiano es rescatado en un documental que introduce, pero ilumina poco

Juan Jacobo del Castillo 

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de Julia Sabogal

Marta Rodríguez fue una de las primeras mujeres directoras en la historia del cine colombiano y junto con su esposo Jorge Silva (fallecido en 1987), fueron prácticamente los primeros en América Latina en producir documentales antropológicos. Viajó a España para estudiar filosofía, pero allí se decide por la sociología. Sin embargo, es en París donde se empapa de la cultura cinematográfico y donde adquiere su conciencia social y política. Chircales (1972), sobre una familia de albañiles bogotanos y Campesinos (1975) sobre la opresión y el maltrato a los agricultores indígenas, son dos de sus trabajos más reconocidos. 

Carlos Álvarez (fallecido en 2019), se inició como crítico de cine para el periódico Vanguardia Liberal de Bucaramanga y luego viajaría a Argentina para realizar un seminario con el también fallecido Fernando Birri, líder del movimiento conocido como el Nuevo Cine Latinoamericano. Fue el fundador de la Escuela de Cine y Televisión de la Universidad Nacional y su filmografía está enmarcada dentro del documental político y social. Sus obras más importantes son Antioquia en marcha (1967) y Asalto (1968) 

El camarógrafo Carlos Sánchez ha trabajado junto a algunos de los más importantes directores del cine colombiano, como lo fueron Julio Luzardo, Rodrigo Triana, Felipe Aljure y Pepe Sánchez (su hermano, fallecido en el 2016). Sus inicios se dieron en el cine documental, donde retrató la pobreza, la injusticia y la violencia inherente a la historia de Colombia. 

El film justifica los medios, la ópera prima de Juan Jacobo del Castillo, gira en torno a estos tres cineastas, artífices de un capítulo oscuro y poco documentado en la historia del cine colombiano: El documental político.

En la interesante cinta de Castillo nos encontramos con los valiosos testimonios orales y visuales de Rodríguez, Álvarez y Sánchez, quienes nos hablan sobre los tumultuosos años sesenta y setenta y lo que significó hacer cine en un país azotado por la violencia, la injusticia y la pobreza. Sin embargo, quienes no conozcan de antemano el trabajo y la labor de estos realizadores, se sentirán perdidos ante la falta de contexto previo del documental. 

También nos encontraremos con otras obras claves del documental político colombiano, como lo fueron Oiga Vea (1971) de Carlos Mayolo y Luis Ospina (integrantes del llamado “Caliwood”), Esperando el milagro (1973) de la brasilera Dina Moskovici, La ópera del mondongo (1975) del arquitecto barranquillero Luis Ernesto Arocha y 8 de febrero de 1970 del grupo Cine Popular Colombiano, pero de ellas solo se hablará de manera tangencial. 

El film justifica los medios es tan solo un abrebocas para incursionar en los orígenes de la verdadera fuerza del cine colombiano. Mientras que el documental Todo comenzó por el fin de Luis Ospina (sobre los trabajos de Andrés Caicedo, Carlos Mayolo y Ospina) peca de indulgente y excesivo, el trabajo de Castillo peca de anecdótico y ligero. 

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