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El exorcista del papa

Gabriele Amorth, el sacerdote que inspiró al clásico El exorcista, es interpretado por Russell Crowe como si se tratara de un superhéroe auspiciado por El Vaticano.

Julius Avery 

/ Russell Crowe, Daviel Zovatto, Alex Essoe, Franco Nero, Peter DeSouza-Feighoney, Laurel Marsden, Cornell John

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de Sony

En un capítulo memorable de la serie animada South Park, Cartman, Kyle, Stan y Kenny deben soportar un hilarante programa televisivo protagonizado por Russell Crowe, quien viaja por el mundo repartiendo golpes bajo un alto estado de alicoramiento. Ese programa producto de la ficción, no se diferencia mucho de El exorcista del Papa, la nueva cinta protagonizada por el actor australiano.

Los estudios Sony, pensando en la posibilidad de una franquicia similar a la exitosa saga de El conjuro, inspirada en una pareja de esposos reales quienes dedicaron su vida a la investigación de fenómenos paranormales, se enfocan en la figura de Gabriele Amorth, un sacerdote italiano fallecido en el 2016, quien fue nombrado por el Papa Juan Pablo II como exorcista jefe de la diócesis de Roma. Aunque parezca increíble, Amorth creía firmemente en la existencia del diablo, llevó a cabo varios exorcismos y escribió varios libros sobre el tema, inspirando al novelista William Peter Blatty como al director William Friedkin para la novela y la película de El exorcista, considerada por muchos como la más grande película de terror de todos los tiempos (Friedkin también dirigió el fascinante documental El diablo y el Padre Amorth sobre uno de sus exorcismos).

La película de Julius Avery (el autor de esa cinta de terror bélico sobre experimentos Nazis conocida como Overlord), dista mucho de ser un clásico como El exorcista. De hecho, esta es una mala película. Pero eso no le resta su estatus de “basura disfrutable”. Piense en El exorcista del Papa como una cinta de terror inspirada en hechos tan reales como la muñeca Annabelle o el oso cocainómano. Es más, los amantes del cine de terror probablemente queden decepcionados, ya que esta cinta se acerca más a una película de superhéroes tipo Constantine de DC o Dr. Strange de Marvel, que a una historia genuinamente aterradora.

Crowe, quien interpreta a Amorth, es un sacerdote rotundo, mal hablado (su acento italiano es muy divertido), amante del whiskey y que saluda de una manera que bordea lo ofensivo a sus colegas monjas y a sus superiores. Sus aliados son el Obispo Lumumba (Cornell John como el equivalente de un Nick Fury), y el Papa (quien aquí es encarnado ni más ni menos que por Franco Nero, el mismísimo Django). Y es el Sumo Pontífice quien le encarna una misión casi imposible a su amigo y subalterno: combatir a un poderoso demonio que se ha liberado de su prisión y que está atormentado a una familia en España.

La familia en cuestión está conformada por Julia (Alex Essoe) una madre viuda que ha decidido irse a vivir en una antigua propiedad heredada de su difunto esposo, luego que este falleciera trágicamente. La acompañan su rebelde hija adolescente Amy (Laurel Marsden) y Henry (Peter DeSouza-Feighoney), un chico que no volvió a hablar luego que presenciara la violenta muerte de su padre. Como si no hubiera suficientes lugares comunes en esta película, Henry decide explorar la casa y ¡Oh sorpresa! Es él quien se encuentra con el demonio y es poseído como si se tratara de la inocente Regan de El exorcista. El padre Esquibel, cura de la parroquia, se convierte en el joven sidekick del curtido Amorth y entre los dos van a exorcizar al niño y a combatir al demonio que guarda unos escabrosos nexos con la Inquisición Española.

Al final, se revelará una agencia secreta patrocinada por la Iglesia Católica, destinada a buscar demonios para derrotarlos con exorcismos, y Amorth y Esquibel, serán los principales agentes de la organización bajo la dirección de Lumumba. En algún momento se menciona que hay más de mil demonios sueltos sobre la Tierra, así que tendremos películas para rato. El exorcista del Papa continúa con la maldición de no poder equiparar el poder de la gloriosa cinta de Friedkin. Pero si Crowe encuentra en el camino a otros sacerdotes curtidos encarnados por Chuck Norris, Jim Brown, Arnold Schwarzenegger, Sylvester Stallone, Mel Gibson, Jean Claude Van Damme o Dolph Lundgren, muchos estaremos muy atentos.

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