¿A dónde vamos cuando no nos sentimos parte de? Cuando sentimos que no encajamos donde “deberíamos”. En nuestra existencia, al menos en una ocasión, todos hemos experimentado la punzante sensación de no pertenecer al sitio que, en teoría, nos ha sido destinado. ¿Qué hacer ante tal desasosiego? ¿Huir, acaso? ¿Cómo hallar aquel lugar donde podamos ser íntegros y auténticos, despojados de toda máscara, libres de artificios y apariencias? Easykid se ha aventurado a una experiencia transformadora que encuentra la respuesta a todas estas interrogantes.
El intérprete chileno ha lanzado I’m Part, un álbum que presenta una declaración contundente sobre el sentido de permanencia. Si bien este material funciona como un manifiesto y una reflexión sobre el hecho de estar y formar parte, también evidencia la evolución artística que ha cultivado en los últimos años. Su proyecto revela madurez, autenticidad y genialidad que no solo perduran, sino que se desarrollan con cada nueva entrega, consolidándolo como uno de los exponentes más interesantes y comprometidos con su arte.
I’m Part es un espacio para quienes alguna vez se han sentido fuera de lugar en el sitio al que, en teoría, deberían pertenecer. El material nace de un sentimiento que ha marcado la trayectoria de Easykid: la búsqueda personal de sentirse parte de algo auténtico, lejos de los espacios tradicionales que se han impuesto en la industria musical. “Desde hace bastante tiempo que no me siento parte de. Últimamente me ha quedado claro que no tengo que hacer lo que supuestamente tengo que hacer, cómo debo de mostrarme o la música que tengo que hacer. Tengo que realizar lo que realmente siento, lo que puede funcionar para mí y no para la industria. Esto es lo que he hecho desde hace tiempo, y con este álbum lo intento dejar más claro”, revela Easykid a ROLLING STONE en Español.
Al crear este espacio, el artista se enfrentó a un viaje íntimo en el que transitó por momentos de exclusión y desconexión, lo que le dio la oportunidad de comprender que su camino no estaba creado para encajar, sino para crear. “Desde que hacía rap sentía que no encajaba y me sentía apartado, como que me rechazaban. Desde entonces tengo la idea de querer ser parte de. También me pasó con la escena nacional. Hubo un tiempo en el que intenté ser parte, pero simplemente no pasó como yo quería. De ahí empecé a hacer mis cosas por mi lado”, reflexiona.
Y complementa: “Seguí mi camino, y, sin darme cuenta, llegué a crear mi comunidad: El Culto. Formé parte de algo, finalmente. Ahora es con muchas más personas, se convirtió en algo muy lindo. De esto se trata el proyecto. Es celebrar lo que hemos logrado con El Culto”.

Desde esta perspectiva, la necesidad de pertenencia y el esfuerzo por encajar pueden volverse una carga emocional: ¿Hasta qué punto es necesario transformarse para ser aceptado? ¿Por qué cambiar? ¿Existe realmente un lugar al que se pueda llamar propio? ¿Encontraremos un refugio en el que podamos ser aceptamos tal y como somos? “El proceso puede ser doloroso y liberador, todo al mismo tiempo. Nunca he sido de sufrir por las cosas malas que pasan, más bien soy de afrontarlas. Todo esto me sirve de combustible”, comparte Easykid. “Las veces que las cosas no me salían como quería, o simplemente me decepcionaba por algo, me motivaba a hacer más y más. No entrar de lleno a una escena y no ser parte de algo me ayudó a poner un alto y mejorar. De ahí empecé a desarrollar mi propuesta, a mejorar mis letras, hacer algo más sólido y auténtico”.
“Todo lo malo que me ha pasado me sirve de combustible para lo que soy ahora”
Con I’m Part, Easykid invita a cada integrante de El Culto a encontrar un refugio en el espacio que ha creado, un lugar donde no tienen cabida las críticas, la hipocresía ni los estereotipos. “Este es un espacio seguro para mi público, para los que no se han sentido parte de lo que todos quieren ser y donde todos quieren estar. Siempre hay gente que queda fuera, así que este es un buen espacio para todas las personas que quieren pertenecer a algo”, asegura.
Bajo este nuevo concepto de la pertenencia, ¿dónde queda la Darkera? Este término, que le cambió la vida a Easykid, toma una evolución imprescindible en el material. La Darkera dejó de ser parte de un álbum para convertirse en un estilo de vida; ahora íntimamente conectado a cada área que conforma esta nueva etapa del intérprete. Desde lo sonoro hasta lo visual, el concepto presenta una transformación meticulosamente pensada, misma que, aunque no parezca a simple vista, se aleja de lo sombrío para contar una historia más brillante, con un mensaje esperanzador.

“Después del álbum de la Darkera no quería hacer lo mismo, eso hubiese sido lo más seguro. Sin embargo, esto ya es parte de mí y de mi público. A estas alturas ya es muy difícil desprenderme de eso. Lo mejor que pude hacer es evolucionar, sin abandonar el concepto dark porque es parte de mí. Además, la gente ya lo reconoce”, dice. “Sí tiene un mensaje más positivo, aún cuando la estética sea más oscura. El álbum es una celebración a todo esto. Siempre hay luz después de la oscuridad”.
“La Darkera ya es mi identidad como artista. Ya es parte de mí”.
Desde lo sonoro, el material expone el lado más intrépido del artista chileno. Este es su capítulo más audaz y experimental hasta la fecha. Si bien conserva el reggaetón oscuro y emocional que lo catapultó como uno de los exponentes más brillantes de su generación, también se embarca en una búsqueda por sonidos más industriales y melódicos, fusionando elementos que parten del drum and bass, rage y EDM. Se trata de una apuesta por lo desconocido: innovar en elementos sonoros que le permiten reconectar con la música desde una perspectiva riesgosa y única. “Fue un poco caótico hacer el proyecto. Vengo de hacer full reggaetón, entonces tenía miedo de sacar algo diferente y que a la gente no le gustara. Sin embargo, siento que era mi siguiente paso, lo que tenía que hacer para salir de mi zona de confort. Quería hacer algo diferente y que me gustara. En este proyecto me atreví a experimentar y hacer canciones que de verdad me gustan, que no había hecho antes. Siento que salió bien”, explica. “Llegué a un resultado con el que me siento cómodo. Lo bonito de esto es que desde hace tiempo no sentía emoción de hacer música, pero al escuchar el resultado no pude creer que era yo el que estaba sonando. Hace mucho no me pasaba esto, y con I’m Part lo logré. Me dejó emocionado para mostrárselo a la gente”.
Tras contar esta historia, y tener conocimiento del camino que lo ha llevado a ser acreedor de un proyecto interesante, único e innovador, Easykid se encuentra viviendo una etapa que no deja de evolucionar. Si bien su estética y concepto está marcado por lo oscuro y revelador, el chileno encuentra las formas de seguir moldeando su camino, sonido y proyecto, hasta llegar al punto de sorprender con nuevas transformaciones inesperadas que le dan un giro a lo que se “espera” de él.
Para finalizar, nos deja con una reflexión que engloba el material: “A veces parece que uno no pertenece a nada, que uno siempre está aparte y que nunca encontrarás el camino. Pero el sentirse así, y estar en esa situación, es parte del proceso de llegar a la realización de que uno puede armar su propio camino y movimiento. Esto me pasó con El Culto. No hay que desesperar. Ni temer. Hay que usarlo como combustible. Tienes que desarrollar tu propuesta, tu tranquilidad y tu paz para encontrar una visión más clara de lo que deseas hacer. Al final, uno siempre termina siendo parte de algo. Lo importante es ser real y hacer las cosas de corazón”.


