marzo 23, 2022

Diego El Cigala vuelve a la Argentina tras la pandemia: “Dos años sin cantar para un artista es difícil”

Este miércoles arranca su gira por el país para presentar 'Cigala canta a México', el disco que publicó en 2020 y por la pandemia de Covid-19 no pudo cantar en vivo

Por  FACUNDO ARROYO

Diego El Cigala

Gentileza Prensa

La imagen popular es clara: Diego el Cigala mirando a Camarón de la Isla fijo. Fijísimo. Deseándose para sí mismo ser como esos amigos de su padre cuando sea grande. El cante adelante y la mixtura como abrigo. Y la imagen popular sigue siendo clara hacia adelante: ya cantaor ahora despunta su otro vicio, el fútbol, con Diego Armando Maradona en algún departamento perdido en España. Se pasan una naranja mientras escuchan bolero. Recuerdan algo del Estadio Azteca. 

La fórmula de este cantante gitano, curtido en el flamenco más espeso, fue eficaz: mestizar lo aprehendido en su cante con los folklores castellanos. Del tango al bolero y la salsa. Y ahora es el momento de la cultura mexicana. Chavela Vargas como un faro: fue la que un día le dijo que ese tipo de canción le quedaba al dedillo, esos que rebalsan en oro. A dos años de estrenar Cigala canta a México, pandemia de por medio, llega para presentarlo en vivo en Argentina, con fechas en Córdoba (miércoles 23 en Espacio Quality), Rosario (viernes 25 en Teatro El Círculo), Buenos Aires (sábado 26 en el Gran Rex) y Mendoza (lunes 28 en el Auditorio Ángel Bustelo). El cantaor se sube al podio de la canción popular y va por más. 

¿Cómo fue volver a los escenarios luego del silencio de la pandemia?

Ufff, mucha emoción. Estuve dos años preso en mi casa. Los primeros meses parecían como un juego pero después eso terminó en años. Dos años sin cantar para un artista es difícil, es realmente muy difícil. Sobre todo cuando uno se la pasa arriba de un escenario, viviendo en aeropuertos, respirando en teatros y de momento todo eso desaparece; para. Yo me puse mal, estuve depresivo. Empezó a fallecer mucha gente, y personas conocidas. Parecía que no había salida, que no la encontraban por ningún lado. Estuve un tiempo muy mal, pero también aprendí muchísimo. Aprendí a convivir con mis hijos, con ellos pasé la pandemia. Con su calor. 

¿El artista popular depende del contacto con su público?

Yo tengo que tenerlo. Si no tengo contacto con mi gente es como que no estoy. Desde el primer minuto que salgo al escenario busco atraparlos. Debo hacerlo. Tener esa unión con ellos, esa unión que pocas veces se da. Y cuando se da con tu público, que sales y te recibe con los brazos abiertos, y te prepara esa energía para que se pueda transmitir. Porque esa es la palabra para el vivo: transmitir. 

Finalmente salió al ruedo Cigala canta a México, ¿cómo manejaste la ansiedad y el retraso?

Eso fue muy fuerte. Tardamos dos años. Estaba listo para salir. Un día después de haber llegado a España desde México, sacamos el pasaje para el tecladista y el país cerró todo. Pero gracias a dios, después de dos años lo estamos presentando ahora. Y la gente que escuchó el disco se enamoró de él. Es un disco muy bonito, hecho con mucho respeto. Hay muchos grandes de México. Están todos menos mi querido Don Vicente Fernández, que en paz descanse. Pero hemos hecho un relato de México muy interesante. 

¿Cómo te plantaste frente a un folklore tan importante y profundo como el mexicano? Se trata de ser uno mismo. Y respeté ese rol sabiendo dónde me estaba metiendo. La música del bolero ranchero, no la ranchera. Lo respeto mucho porque me han dado paso desde Javier Solís hasta Chavela Vargas, pasando por Armando Manzanero y Los Macorinos. Respeto al máximo, y pudiendo darle parte de lo que yo soy. Ahí está la gracia: cantarle a México sin ser mexicano pero con el punto puesto ahí. Por eso quería que estén los Mariachi Vargas, Los Macorinos y todos los invitados que tiene el disco. Son genios de gran talla que han engrandecido mi alma por su arte.

¿Quedaron muchas canciones afuera? 

Fue dificilísimo. Quedaron muchas, como para hacer una segunda parte. De hecho, estamos en eso. Esto no puede quedar así, hay temas que han quedado en el aire y hay que grabarlos. Probamos varias tandas y salió este primer disco. Pero ahora, encontrando dos o tres temas más los que quedaron afuera tendríamos la parte dos. La vamos a tener. 

Finalmente le hizo caso a Chavela Vargas y cantó boleros rancheros, ¿influyó mucho aquel consejo?

Pasaron más de veinte años que Chavela me dijo que debía cantar boleros. Que me quedarían bien en mi voz. Eso fue en los años 90, estábamos cantando “Amar y vivir”, y me largó el consejo. Esa mujer era como una chamana. Sus consejos siempre eran acertados. Sabía que mi voz para el tango, para el folklore argentino, iría bien. Ella me presentó el mundo de Mercedes Sosa. Lo curioso era que siempre el tiempo del 3/4 (el del flamenco) estaba presente. Calzaba. Me dijo que investigue por ahí y mira dónde terminé. 

¿Entrás en diálogo en el escenario con los espíritus de los grandes artistas que invocás?

Es como si entrase con ellos, como si tuviese una comunicación. Me pasa con Camarón (de la Isla), con Chavela, con Mercedes Sosa, con Bebo Valdés. Con la música de Paco de Lucía. Me transformo. Cuando me comunico con ellos y salgo a cantar entro en trance. Me olvido de todo pero se me ponen los grandes chamanes en mi mente. Los grandes genios que me gustan vienen a mi cabeza. Y siempre es una felicidad. Cantar flamenco y que se me venga a la cabeza Camarón… qué mejor, ¿no?

De un gitano viviendo la Segunda Guerra Mundial como Django Reinhardt a otro evidenciando la tercera, ¿qué pensás de eso?

El Django tuvo que estar en la Francia ocupada y hasta le machacaron las manos con la culata de un fusil. Él siguió tocando. Y me parece una barbaridad que en estos tiempos tengamos que pensar en una Tercera Guerra Mundial. Es de locos ver algo así. Bombardear a gente inocente no se puede tolerar. Es un genocidio y tiene que parar. Me gustaría decir con mi voz NO A LA GUERRA. 

Volviendo a Django, me gusta su carrera. Justo estuve viendo la película de Woody Allen (Acordes y desacuerdos) en la que retrata a un guitarrista muy parecido a Django. Y es que en realidad es un homenaje de Allen y Sean Penn a esa música de los años 30 y al mismo Django. Era así de especial y hay que imaginarlo en esa época, con ese nazi detrás de su cogote. Cómo ibas a tocar la guitarra así, pero qué fuerte. Pero qué absurda es la guerra. 

Hablando de espíritus que lo acompañan, el que ahora estará en ese plano va a ser Diego Armando Maradona, ¿verdad? Mi Dieguito querido. Mi relación con él fue hermosa. Él moría con mi música, me llamaba siempre y se estaba media hora por el teléfono cantándome mis canciones. Yo siempre le decía que era el más grande de la historia y él me respondía, socarrón, que algunos afirmaban que era Pelé. Nos moríamos de risa. Me encanta saber de esa anécdota del último mes de su vida. La que dice que se pasó todo el mes escuchando Cigala & Tango (2010). Eso es para mí un honor tan grande. Lo he querido, que dios lo tenga en el cielo.        

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