Deep Purple da su propio toque a hitos del rock en Turn To Crime, su nuevo disco

El álbum es un homenaje a Fleetwood Mac, Love (la banda de Arthur Lee) y Bob Seger

Por  ROLLING STONE

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La agrupación británica versiona algunos clásicos en su LP más reciente

Deep Purple

En el ocaso de su carrera, Deep Purple parece tener aún más despierto su sentido del humor y sarcasmo, elementos que evidentemente están presentes en Turning To Crime, su LP más reciente. Dicho disco pretende hacer un viaje sonoro por el tiempo, acudiendo a hitos del rock, como Fleetwood Mac y Bob Seger, para demostrar que lo mejor está por llegar. Hace algunas semanas la banda presentó su versión de ‘Oh Well’, el tema escrito por el mismísimo Peter Green, pero en este caso, decidieron darle un toque más metal y menos country, sin perder su esencia folk. 

El video que ubica a los veteranos como una pandilla roba instrumentos destapó elementos cómicos que permean este álbum, incluyendo una persecución en auto a Bob Dylan y unas espantosas máscaras. Si bien en este clip los músicos se burlan de varios estereotipos estéticos y sonoros del género, la imagen que pretenden comunicar, que los define como unos soberanos del rock, no falla. Deep Purple nos introduce a Turning To Crime con su rendición de ‘7 and 7 Is’, compuesta originalmente por Love, una canción que dio indicios del impacto que tendría el protopunk en la adolescencia de Arthur Lee. No obstante, en la versión de los británicos, los sintetizadores toman el protagonismo para adaptarse a interpretación de carácter vanguardista, lejos de California y 1966.

Como si fuera poco, la siguiente canción resulta extremadamente puntual y coincidencialmente irónica, pues resulta ser ‘Rockin’ Pneumonia and the Boogie Woogie Flu’, un tema que en contexto de pandemia no podría ser más exacto. No obstante, teniendo en cuenta que la agrupación debió grabar la mayoría de este disco por separado debido a los peligros del Covid 19, funciona a la perfección. El piano es indudablemente quien se roba el show en esta composición, el cual con el bajo forman una dupla magnífica.

Por otra parte, la banda también versiona otras composiciones icónicas como ‘Jenny Take the Ride!’ de Mitch Ryder, ‘Watching the River Flow’ de Bob Dylan y ‘Let the Good Times Roll’, el clásico blues de BB King, cuyo ritmo encaja espléndidamente con las guitarras de Ritchie Blackmore y los teclados de Don Airey. Sin embargo, el tema que quizá logra capturar la esencia y sentido de este proyecto es ‘Shapes of Things’, interpretado originalmente por los Yardbirds, una canción que halló su magia en los solos de bajo sacados de composiciones de jazz y encontró su groove en la simpleza. Sin embargo, en la pieza de Deep Purple es posible encontrar los elementos del pasado que se entretejen con una producción más moderna, unas voces mejor grabadas y unos riffs más claros.

Cerrando el disco se encuentran canciones como ‘Lucifer’ (Bob Seger), la cual cuenta con una interpretación maravillosa, cuyo foco se posa evidentemente en los instrumentos de cuerda y unos solos vuela cabezas. Asimismo, hallamos composiciones como ‘White Room’ (Cream), la cual hace un homenaje al viejo oeste, una banda curiosamente siniestra y un pastiche de elementos sonoros que transforman esta pieza en algo monumental.

Finalmente, el LP acaba con ‘Caught In The Act’, un tema de siete minutos cuyos intervalos demuestran la habilidad de la agrupación para saltar de género en género, presionar con habilidad las teclas del piano y contar una historia a través del sonido. En esta ocasión casi no escuchamos a Ian Gillan (sino hasta cuando restan dos minutos para que termine el tema), sin embargo, el poder que confiere esta pieza se da por medio de otra cosa diferente a la voz, el ritmo. Si bien Genesis logró narrar una tenebrosa historia en 23 minutos con ‘Supper’s Ready’, una de las mejores figuras de carácter teatral en la música, Deep Purple consigue demostrar que su trono en el olímpo del rock jamás quedará vació pues su versatilidad como artistas los mantendrá en un buen camino.