Crítica: Rustin

El activista y defensor de los derechos civiles de los afroamericanos obtiene su propia película a ritmo de jazz.

George C. Wolfe 

/ Colman Domingo, Chris Rock, Aml Ameen, CCH Pounder, Jeffrey Wright, Glynn Turman

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de Netflix

Bayard Rustin fue un destacado activista por los derechos civiles en Estados Unidos durante el siglo XX y una figura clave en la lucha por la justicia social de la población afroamericana, aunque su contribución a menudo ha sido subestimada debido a su sexualidad abiertamente gay en una época en que la homosexualidad era ampliamente estigmatizada.

Rustin es conocido por su papel en la organización de la famosa Marcha en Washington por el Trabajo y la Libertad en 1963 (donde el Dr. Martin Luther King Jr. pronunció su famoso discurso I Have a Dream) en la que desempeñó un papel fundamental en su planificación y organización logística, demostrando sus habilidades como estratega y organizador. Sin embargo, además de su trabajo en la Marcha en Washington, Rustin fue un defensor incansable de la resistencia pacífica y la no violencia como principios fundamentales para lograr el cambio social. Se inspiró en las enseñanzas de Mahatma Gandhi y trabajó estrechamente con King para difundir la filosofía de la no violencia en el movimiento por los derechos civiles.

No obstante, a pesar de sus contribuciones significativas, Rustin se enfrentó a la discriminación y el ostracismo debido a su orientación sexual. Su homosexualidad fue utilizada por sus oponentes para desacreditarlo y debilitar su influencia en el movimiento por los derechos civiles. A pesar de esto, Rustin continuó su trabajo incansable en la defensa de la justicia social y los derechos humanos. Después de la Marcha en Washington, Rustin continuó su activismo en una variedad de temas, incluidos los derechos de los trabajadores, los derechos de la comunidad que ahora recibe la denominación de LGBTQ+, y la paz mundial. Rustin fallecería el 24 de agosto de 1987, dejando un legado duradero como defensor de la igualdad y la justicia para todos. 

La cinta de George C. Wolfe (Ma Rainey’s Black Bottom) y producida por la ex primera dama Michelle Obama y el expresidente Barack Obama (Crip Camp, American Symphony) busca rescatar la contribución de Rustin a la lucha por los derechos civiles y reconocer a este héroe olvidado. Y aunque puede que este biopic termine siendo canónico y de poco riesgo experimental, gracias a una estupenda banda sonora de jazz cortesía del gran Branford Marsalis y a la fotografía evocadora de Tobias A. Schliessler (Lone Survivor), Rustin termina siendo un trabajo sólido y muy emotivo. 

Ayuda mucho que Colman Domingo, un actor abiertamente gay, asuma el papel de la ilustre figura de un modo íntimo y personal, con el carisma, la dureza, la inteligencia y la sensibilidad necesaria. La maravillosa interpretación de Domingo con todo y sus dientes perdidos a causa de la violencia policial, es comparable a la potente actuación llevada a cabo por el fallecido Chadwick Bosman en Ma Rainey’s Black Bottom (cinta en la que Domingo también participó de una manera destacada). Su nominación al Óscar por Rustin es más que merecida. 

El primer acto es el más poderoso de toda la cinta, donde vemos a Ruby Bridges, caminando custodiada hacia la escuela en 1960 como la primera estudiante negra integrada en Luisiana; a Elizabeth Eckford siendo increpada en su camino a clase en 1957, por unos compañeros de clase blancos que la insultan llenos de odio; y a la escritora Anne Moody, sentada en un restaurante mientras que las personas blancas le gritan y  arrojan comida. 

Dustin Lance Black (autor de la obra maestra Milk, sobre el activista de los derechos civiles de la comunidad gay) y Julian Breece (autor de la estupenda miniserie para Netflix When They See Us, sobre los cinco adolescentes negros injustamente inculpados de un ataque brutal en Central Park a finales de los ochenta), proporcionan el guion ingenioso que Rustin necesita; y Domingo es acompañado de grandes actuaciones a cargo de Aml Ameen como Martin Luther King Jr., Jeffrey Wright como Adam Clayton Powell, Chris Rock como Roy Wilkins, CCH Pounder como la doctora Anna Hedgeman, Glynn Turman como A. Philip Randolph y Michael Potts como Elias Taylor. Asimismo, las relaciones románticas de Rustin con el joven activista Tom (Gus Helper) y Elias Taylor (Johnny Ramey), un pastor casado obtenido de la ficción, se abordan sin timidez para explorar el lado humano del activista. 

El segundo acto se empantana en confusión y cambios irregulares de ritmo, pero la historia jamás pierde su energía y espíritu. Al final, la reconstrucción de la congregación en Washington que reunió a más de cien mil personas, entre ellas numerosas celebridades blancas y negras (Da’Vine Joy Randolph realiza una breve pero conmovedora participación interpretando a la cantante de gospel Mahalia Jackson), hace evidente cómo la figura de Bayard Rustin merece estar en el mismo panteón de Martin Luther King, Medgar Evers y Malcolm X. Enfurece saber que el racismo y la homofobia siguen patentes en nuestras sociedades después de sesenta años. De ahí la pertinencia de esta cinta. 

CONTENIDO RELACIONADO