Crítica: Nimona

La adaptación de los cómics de ND Stevenson está colmada de belleza, humor, grandiosidad épica y un claro mensaje sobre el respeto a la diferencia.

Nick Bruno, Troy Quane 

/ Con las voces de Chloë Grace Moretz, Riz Ahmed, Eugene Lee Yang, Frances Conroy

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de Netflix

Había una vez un autor de cómics de género no binario conocido como ND Stevenson, quien logró sublimar su trastorno bipolar y reenfocar su déficit de atención con hiperactividad gracias a su trabajo. Utilizando el formato de webcómic, Stevenson publicó  12 capítulos de Nimona, su obra más destacada, cuando tenía 21 años e intentaba culminar sus estudios de Bellas Artes.

Nimona mezcla el Sword & Sorcery con la ciencia ficción (los dos géneros favoritos de Stevenson), y está protagonizada por una joven que le da nombre al cómic, quien posee la habilidad de cambiar de forma y que se une con el caballero Ballister Boldheart, con la intención de destruir a La Institución, el gobierno totalitario del reino en el que viven. Piensen en Nimona como una especie de versión alocada de V For Vendetta de Alan Moore y David Lloyd y se harán una idea. 

El sentido del humor, la deconstrucción de la dicotomía entre el bien y el mal y los personajes carismáticos del cómic, llamaron la atención de los estudios de animación Blue Sky (La era de hielo, Río), y la propuesta de adaptar el cómic no se hizo esperar. Inicialmente, la película animada iba a ser dirigida por Patrick Osborne, quien trabajó en la hermosa Big Hero 6 y en la serie antológica de animación experimental de Netflix Love, Death + Robots, pero sería reemplazado por Nick Bruno y Troy Quane, la dupla detrás de la última cinta de Blue Sky llamada Spies in Disguise). 

La adquisición de Disney de los estudios (Blue Sky era subsidiaria de 20th Century Fox) y el cierre definitivo de estos, dejaría el proyecto en el limbo con un 75% de la obra terminada. Dos años más tarde se anunciaría que los estudios Annapurna habían recuperado la idea de una película animada de Nimona y que Netflix asumiría su exhibición. ¡Gracias Annapurna!

Nimona es una cinta animada con una extraña belleza retro futurista y un refrescante sentido del humor que apela a los adultos con corazón de niño. En ella, Ballister Boldheart (con la voz de Riz Ahmed de Sound Of Metal) es un caballero injustamente culpado por un asesinato. Debido a ello se convierte en un criminal perseguido, y nada menos que su novio, el también caballero Ambrosius Goldenloin (Eugene Lee Yang), es el encargado de enviarlo a prisión. Aquí es cuando los homofóbicos intolerantes dejarán de ver la cinta con sus hijos pensando en su protección, de una manera muy similar a cómo La directora (Frances Conroy) protege a su pueblo de las amenazas.    

Precisamente es eso lo que se cuestiona en Nimona. Esos supuestos héroes defensores de los débiles y desprotegidos, que en realidad son unos monstruos, mientras que los supuestos monstruos a los que los “héroes” atacan, son personas que sufren del rechazo, la violencia y el desarraigo, simplemente por ser diferentes. 

Ballister establece una alianza con Nimona (con la voz de Chloë Grace Moretz) una chica de cabello corto y rojo como su autora, que puede transformarse en rinoceronte, águila, ballena, murciélago, ratón, gato y monstruo. Estamos ante un personaje irreverente y con apetito para la destrucción que desea ser el secuaz de un supuesto villano. Sin embargo, ella representa la amenaza que caballeros como Ballister han aprendido a odiar y que son entrenados para aniquilar.Es una lástima que un trabajo tan hermoso y entretenido, no se pueda apreciar en una sala de cine. Más aún que sea víctima del rechazo de aquellos que despreciaron a las maravillosas cintas como Lightyear y Mundo extraño, por el hecho de incluir personajes LGBTI+ en sus historias. Las intenciones nobles de Nimona y su sentido épico de la aventura, la convierten en una cinta más que merecedora de su nominación a los Óscares.

CONTENIDO RELACIONADO