Crítica: Invitación de boda (Wajib)

Se reestrena en cines la conmovedora cinta de 2017 dirigida por una palestina y producida por una colombiana.

Annemarie Jacir 

/ Mohammad Bakri, Saleh Bakri, Maria Zreik

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de Ciudad Lunar

Es una tarde en invierno en Nazaret. Abu y Shadi tienen la misión de repartir personalmente las cartas de invitación para la boda de Amal, la hija de Abu y la hermana de Shadi. En el desarrollo de este engorroso encargo, se explorará la difícil relación entre un padre tradicionalista y un hijo distante influenciado por la cultura europea.

Esta especie de road movie protagonizada por los actores Mohammad y Salek Bakri (padre e hijo en la vida real), está dirigida por la cineasta palestina Annemarie Jacir (Sueño de libertad) y cuenta con la coproducción de la colombiana Cristina Gallego (co directora de Pájaros de verano), sumándose a unas interesantes cintas internacionales auspiciadas por Ciudad Lunar, la casa productora fundada por Gallego, entre las que se cuentan el documental panameño Yo no me llamo Rubén Blades y la perturbadora cinta española Demonios tus ojos.

Abu es un profesor de escuela pragmático, cuya esposa lo abandonó para irse a vivir a otro país con un nuevo hombre, y que tuvo que hacer algunas concesiones con el gobierno israelí para mantener su trabajo. Shadi es un joven idealista con una actitud más radical frente a la política de Israel y que viajó a Italia para estudiar arquitectura, abandonando sus tradiciones y adoptando un estilo de vivir y de vestir más acorde con el país en el que vive. En un destartalado Volvo, mientras los dos reparten las invitaciones de acuerdo con la tradición palestina, se descubrirán, en unos momentos tanto cómicos como dramáticos, las razones que distancian al padre del hijo, las cuales van más allá de las diferencias políticas.Wajib, palabra que traduce “deber”, es la clave para comprender lo que impulsa al padre a cumplir con la tradición y lo que lleva al hijo a reaccionar frente a lo que él considera como una serie de acciones absurdas. Gracias a la habilidad de la directora en mantener una premisa minimalista cargada de sentimiento y situaciones con las cuales todos podemos identificarnos, esta cinta logra envolver al espectador de principio a fin, evidenciando cómo en el fondo, todos somos seres humanos sin importar nuestras diferencias políticas y culturales.

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