La adaptación cinematográfica de A pesar de ti, basada en la novela de Colleen Hoover (Romper el círculo), tiene todo para convertirse en un clásico del drama romántico “de domingo” con todo y secretos familiares, pérdidas trágicas, triángulos amorosos intergeneracionales, y muchas lágrimas. Dirigida por Josh Boone (Bajo la misma estrella) con guion de Susan McMartin (After), la película apuesta fuerte por lo sentimental, a veces demasiado. Pero más allá de sus exageraciones y situaciones predecibles, algo en el corazón de la historia sigue funcionando.
La historia comienza con un grupo de amigos adolescentes en 2006: Morgan (Allison Williams), su novio Chris (Scott Eastwood), su hermana Jenny (Willa Fitzgerald) y el novio de Jenny, Jonah (Dave Franco). Desde el principio hay señales de que las parejas están mal emparejadas, ya que Morgan y Jonah conectan más profundamente, aunque él nunca se atreve a confesar sus sentimientos. Cuando Morgan queda embarazada de Chris, la vida se encamina hacia una estabilidad forzada. Diecisiete años después, la hija de Morgan, Clara (McKenna Grace), ya es una adolescente con sus propias tensiones, mientras la aparente normalidad familiar se desmorona tras un accidente de coche que revela un secreto devastador.
Lo que sigue es una historia de duelo, traición, reconstrucción y reconciliación, tanto entre adultos como entre generaciones. El problema no es la premisa, que de hecho es poderosa y cargada de potencial, sino la forma. Boone y McMartin optan por un tono cercano al melodrama de televisión por cable, con escenas diseñadas para maximizar el llanto y las risas más que la introspección. Hay momentos en que la película parece estar más interesada en los efectismos que en explorar con profundidad las emociones que genera el conflicto.
La actuación de Allison Williams se sostiene gracias a su contención, pero el guion rara vez le da espacio para desarrollar a Morgan más allá del cliché de “madre traicionada que rehace su vida”. Dave Franco, por su parte, logra transmitir una nostalgia sincera en su personaje, aunque su arco romántico con Morgan parece surgir más por necesidad narrativa que por desarrollo emocional. McKenna Grace y Mason Thames son los que más se esfuerzan por darle verdad a sus personajes, incluso cuando sus escenas bordean el melodrama juvenil.
Hay un momento particularmente fuerte que casi alcanza la densidad emocional que el resto del filme evita. Clara, en un impulso confuso de ira, tristeza y deseo, propone tener sexo con su novio como forma de lidiar con el caos emocional que vive. Es una escena incómoda y real, y por un segundo, Regretting You parece atreverse a decir algo más profundo sobre cómo los adolescentes procesan el dolor. Lamentablemente, ese tipo de escenas son la excepción.
Visualmente, la película se siente más cercana al contenido de relleno de una plataforma de streaming que a una producción cinematográfica cuidada. Hay una sobreabundancia de montajes musicales, escenas frente al espejo y momentos en que el product placement a cierta cadena de salas de cine o los momentos sacarinosos y traídos de los cabellos rompen la inmersión. Todo esto no ayuda a que el espectador se tome el drama en serio. Pero bueno, estamos hablando de una adaptación de Colleen Hoover. ¿Qué más se le puede pedir al director y a sus actores?
Dicho eso, Regretting You no es una película sin alma. Tiene buen corazón. Quiere hablar del perdón, del vínculo madre-hija, del peso de los errores y del amor que sobrevive a la pérdida. Y aunque lo hace de forma torpe, y con mucha levedad, hay algo reconfortante en una película que todavía cree en los afectos sinceros. En tiempos de cinismo y narrativas que apuestan por la oscuridad o la ironía, esta es una cinta que prefiere mostrarse vulnerable, aunque no siempre sepa cómo hacerlo bien.


