Chino Pacas está listo para el siguiente nivel

Con Que sigan llegando las pacas Vol. 2, Chino Pacas vuelve al universo que marcó sus primeros pasos, pero desde un lugar completamente distinto.

septiembre 9, 2026

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Hay algo particularmente significativo en volver al lugar donde comenzó todo. Para Chino Pacas, ese regreso tiene nombre propio: Que sigan llegando las pacas Vol. 2. Si el primer volumen documentaba los primeros pasos de un artista que apenas comenzaba a descubrir el estudio, esta segunda entrega representa el resultado de varios años de aprendizaje, experimentación y trabajo.

“Muchas experiencias y mucho trabajo que he realizado. Más que nada, la experiencia que tengo al meterme al estudio”, explica Chino al hablar sobre la diferencia entre ambos proyectos. En el primer álbum, recuerda, todavía estaba descubriendo cómo funcionaba el proceso de hacer música. Ahora, después de pasar mucho más tiempo en el estudio, siente que trabaja de una manera diferente: “Ya este que sigue en Que sigan llegando las pacas Vol. 2 es conmigo más experimentado”.

Ese aprendizaje no solamente se refleja en la manera de grabar. También está en la forma en que escucha y evalúa sus propias canciones. Chino cuenta que una de sus principales lecciones ha sido aprender a explorar, investigar y, sobre todo, darse tiempo para escuchar la música antes de decidir que está terminada.

“Cada que hago [una canción], la escucho como unas 80 veces”, cuenta. Si después de tantas reproducciones continúa convencido, la canción avanza. Si encuentra algún detalle que no termina de convencerlo, prefiere dejarla para otro momento, transformarla o volver a trabajarla.

Ese método también ayuda a entender por qué Que sigan llegando las pacas Vol. 2 se siente como un proyecto abierto a distintas posibilidades. El álbum no se limita a una sola fórmula. Chino se mueve entre sonidos y géneros que forman parte de su historia personal, incluyendo hip-hop y hyperpop.

“Son géneros que desde morrito, desde pequeño he escuchado con mi mamá, con mis papás”, explica. Por eso, llevarlos ahora a su propia música tiene un significado especial. No se trata simplemente de experimentar con sonidos diferentes, sino de convertir en canciones influencias que lleva escuchando desde hace años.

“Para mí poder crearlos, menearme en ellos, es algo que es muy bonito para mí porque me encanta crear nueva música, me encanta estar creando”, dice.

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Una película alrededor del álbum

La evolución musical también viene acompañada de una evolución visual. Chino describe este como su álbum más cinematográfico hasta la fecha, una dimensión que comenzó a desarrollar junto a sus hermanos y que se convirtió en una parte central de la manera de presentar el proyecto.

Los videos que acompañan al álbum fueron concebidos desde una perspectiva mucho más cercana al cine. Incluso el tráiler del proyecto se aleja deliberadamente del formato tradicional del videoclip: es una pieza visual construida como una película y sin diálogos. “En sí son todas nuestras ideas y ver nuestras ideas de nuestra mente pasarlas a lo visual, pues es algo bien perrón”, cuenta.

La participación de sus hermanos resulta fundamental en ese proceso. Chino no solamente aparece frente a la cámara, sino que participa activamente en la construcción del concepto y en la dirección. Para él, la posibilidad de convertir una idea que existe en su cabeza en una pieza visual terminada es una de las partes más satisfactorias de todo el proceso.

Y hay una razón personal detrás de esa apuesta. El cine es un mundo que siempre le ha interesado y al que también le gustaría acercarse más en el futuro.Paradójicamente, una producción cada vez más ambiciosa nació desde un espacio bastante íntimo. Chino trabajó buena parte del álbum en un estudio casero, acompañado por su hermano.

No necesitó necesariamente un gran estudio industrial para construir el proyecto. Lo importante fue el proceso que desarrollaron entre ambos: escuchar, analizar y tomar decisiones sobre cada canción. “Todas las canciones las analizamos yo y él. Lo que a él no le gustaba lo quitamos, lo que a mí no me gustaba lo quitamos”, explica.

El resultado es un álbum construido durante varios años. Algunas de las canciones comenzaron a tomar forma en 2024, otras llegaron en 2025 y otras fueron realizadas durante 2026. Esa amplitud temporal convierte al proyecto en una especie de fotografía de distintas etapas de su evolución artística.

Pero también hay algo que Chino tiene claro: antes de pensar en lo que el público espera de él, necesita sentirse satisfecho con lo que está entregando.

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‘Billetes’ y las canciones que hablan desde otro lugar

Dentro del álbum hay una canción que ocupa un lugar especial para él: ‘Billetes’. No necesariamente porque sea la más comercial, sino precisamente porque siente que representa de manera directa lo que quería decir. “Es la que viene desde mi corazón”, afirma.

Chino escribió la canción completamente por su cuenta y recuerda que el proceso fue especialmente fluido, como si la canción ya estuviera construida en su cabeza antes de llevarla al papel. Incluso después de terminar el álbum, continúa considerándola su favorita.

También destaca ‘I’ll Know How to Get’, una colaboración que representa otra novedad para el artista: es la primera canción que realiza junto a una mujer. Más allá de la colaboración específica, Chino reconoce que siempre le ha interesado la manera en que las mujeres se desenvuelven dentro de la música y que tenía pendiente explorar esa dinámica.

El cambio en su vida personal es quizás la transformación más evidente de todas. Antes de dedicarse completamente a la música, Chino vivía en Tampa, Florida, donde trabajaba en construcción. Ahora su rutina está completamente atravesada por la creación musical.

“Mi vida ha cambiado mucho a bien. Mi estabilidad ha mejorado. También mi estabilidad emocional. Así como económicamente”, cuenta.

El cambio no ha eliminado la presión, pero sí modificó de dónde viene. Chino asegura que no siente que la competencia con otros artistas sea su principal preocupación. Su presión está puesta sobre él mismo: quiere seguir haciendo música nueva, pero sobre todo música que le guste.

Esa misma independencia se extiende a la manera en que ha construido su relación con el público. Las redes sociales fueron fundamentales desde el comienzo de su carrera y siguen siendo una herramienta central para compartir canciones y sonidos.

“Desde que empecé mi carrera supe que era algo importantísimo porque hoy en un día la gente está 100% en el teléfono”, explica.

Música para ponerse las pilas

Hay otra idea que atraviesa Que sigan llegando las pacas Vol. 2: el movimiento. Chino está particularmente enfocado en el ejercicio y en llevar una vida más saludable, y esa energía terminó filtrándose también en el álbum.

Para él, escuchar música puede producir una reacción física inmediata. Algunas canciones invitan a la fiesta; otras, en cambio, producen una sensación que obliga a activarse. Esa es la energía que quería capturar en este proyecto.

“Este álbum es como para enfocarte”, explica. Su referencia es también la música de Fetty Banton, cuya energía asocia con ponerse las pilas y hacer ejercicio.

La idea incluso salió del álbum para convertirse en una experiencia con sus seguidores. Chino prepara un run club en Los Ángeles, una carrera de cinco kilómetros en la que espera reunir a fanáticos, figuras conocidas y colegas de la industria.

El propósito, dice, es sencillo: que la gente escuche su música y encuentre en ella una motivación para moverse, ya sea en el gimnasio, corriendo o haciendo cualquier otra actividad.

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“En sí también es para la salud, para que la gente se ponga las pilas”, afirma.

Chino Pacas ya puede mirar hacia atrás y reconocer una transformación profunda: de trabajar en construcción en Tampa a dedicar sus días completamente a la música; de sus primeras experiencias en un estudio a producir un álbum durante varios años; de concentrarse exclusivamente en un sonido a permitirse explorar géneros y lenguajes visuales diferentes.

Que sigan llegando las pacas Vol. 2 representa justamente ese momento de transición. Es un regreso a un nombre asociado con sus comienzos, pero hecho desde una perspectiva completamente nueva.

Y parece que el volumen dos tampoco será el final de esta historia. Cuando se le pregunta qué viene para él durante 2026, Chino deja caer una posibilidad breve pero significativa: “Tal vez otro disco”.

Por ahora, sin embargo, la prioridad está en disfrutar el presente: hacer música, experimentar, llevar sus ideas al cine, entrenar y encontrar nuevas maneras de conectar con quienes han acompañado su crecimiento.

Porque si algo deja claro esta nueva etapa es que Chino Pacas ya no está simplemente aprendiendo a hacer música. Está aprendiendo qué quiere hacer con todo lo que ha aprendido.

MARTÍN TORO

Editor

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